7 tips para sobrevivir en un trabajo que no te gusta

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Cada sonido del despertador representa una tortura, no porque te mueras del cansancio, sino porque el simple hecho de ir a la oficina te roba toda la energía y buena vibra con la que pudiste despertar.

Es un cúmulo de cosas. La actividad que haces no te llena. No sientes que puedes crecer como profesional. La gente con la que trabajas no compagina contigo y tu jefe… ni hablemos de eso. Es que simplemente detestas tu trabajo y quieres salir corriendo de allí.

Luego recuerdas que no puedes: no es que precisamente haya miles de vacantes disponibles por allí, y todos los meses tienes facturas que pagar. Entonces, ¿cómo sobrevivir a ese trabajo horrible y no morir en el intento? Lee estos tips, que te servirán de mucho.

Un espacio amigable

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Ponle tu propio toque a tu espacio de trabajo. De esta manera, al menos te resultará reconfortante regresar a tu escritorio y encontrarte con esos pequeños detalles que te conectan contigo mismo.

Limpia tu área de trabajo y organízala de acuerdo con la prioridad de las tareas que tienes que cumplir. Intenta personalizar el área con lo que puedas: fotos, recuerdos e incluso figuras que te recuerden por qué estás en ese trabajo y cuáles son tus metas verdaderas.

Recuerda que no es permanente

Hazlo todos los días mientras te duchas, vistes o vas de camino al trabajo. Vuélvelo a hacer cuando ocurren esos «detalles» que te hacen odiar más el trabajo.

Recuerda a cada instante que se trata de un trabajo temporal y que seguramente encontrarás otro en el que te sientas más cómodo. ¡El tiempo pasa volando!

Habla regularmente con tu jefe

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Es probable que no te caiga bien, pero, créeme, si es tu jefe es porque siente pasión por lo que hace. Conocer su perspectiva y lo que piensa sobre cómo van las cosas y cómo pueden mejorar puede convertirse en una bocanada de aire fresco en tu falta de espíritu en la oficina. No solo podrás inspirarte, sino que es probable que tu iniciativa no pase desapercibida.

Haz tiempo para ti

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La vida no se te puede ir de las manos dedicándola completamente al trabajo. Recuerda que eres un ser humano y necesitas distraerte, así que busca una actividad extracurricular que ames y añádela a tu rutina. Es mejor si lo haces en la mañana: así sabrás que te levantas para ello, y no para trabajar.

Fomenta una relación agradable con tus compañeros de trabajo

No tienen que convertirse en los padrinos de tus hijos no nacidos, pero créeme que la jornada es mucho más apacible si puedes detenerte a conversar con alguien, hacer un chiste y socializar.

Puedes empezar limando asperezas llevando algo de comer a la oficina (¿quién no ama comer?). Sé amable con todos. Recuerda que esta es una de las claves de la felicidad.

Sé un mejor empleado

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El hecho de que odies tu trabajo no significa que no le pongas ímpetu a cada una de tus responsabilidades. No pierdas el tiempo. Aprende todo lo que puedas en esa oficina, toma entrenamientos extras (si la compañía los ofrece) o inscríbete en cursos que te ayuden a mejorar en tu área. No solo mejorarás tu resumen curricular, sino que demostrarás que eres un empleado eficiente.

Toma descansos

Nadie trabaja la jornada completa (a menos que seas un robot). Toma descansos para hacer y disfrutar de un buen café mientras conversas con un compañero, mira algún video gracioso y compártelo con los demás, lee un poco, mira las noticias, escucha música… ¡Respira!

Finalmente, agradece que tienes trabajo y sigue buscando nuevas opciones. ¡Pon tu mejor actitud cada día!