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Los finlandeses son los más felices del mundo según la ONU: ¿cómo lo lograron?

buho gris de finlandia
Rostislav Stach/Shutterstock

Finlandia es el país más feliz del mundo, de acuerdo al informe mundial de la felicidad de la ONU. Lo sigue Noruega, Dinamarca, Islandia y Suiza. México se encuentra en el lugar 24, Argentina en el 29, Uruguay en el 31 y Colombia en el 37. 

La sorpresiva felicidad en América Latina

De acuerdo al informe, es llamativo cómo los países latinoamericanos se mantienen por encima de lo esperado. Teniendo en cuenta su PBI per cápita, deberían ubicarse más abajo. Por si no fuera suficiente, son países con mucha delincuencia, violencia, distribución desigual de la riqueza y la pobreza. 

Pero, como las familias latinoamericanas son más cálidas y unidas, contienen a sus integrantes. Por esta razón, la felicidad es mayor. Este informe sugiere que la unión familiar y la abundancia de cariño nos permiten ser más felices de lo esperable. 

Estados Unidos en declive

Otro dato curioso del informe es el declive de Estados Unidos, que bajó hasta la posición 18. Son 5 posiciones menos que en el 2016. Entre las diversas razones, encontramos la crisis de obesidad, el abuso de sustancias y enfermedades como el estrés, la ansiedad y la depresión. Siendo uno de los países con más PBI per cápita en el mundo, debería ubicarse en una posición mucho más alta. 

La situación africana

Burundi, en el este de África, es el país más infeliz del mundo, incluso más que países como Siria. Burundi ha estado sufriendo muchas situaciones de gravedad, como guerras civiles y varios intentos de golpe de Estado. 

Entre los países más infelices del mundo, se encuentran también otros estados africanos, como República Centroafricana, con dificultades a la hora de hacer cumplir los derechos humanos. Lo siguen Sudán del Sur, Tanzania, Yemen y Ruanda. Luego, Siria. 

El feliz caso de Finlandia

«El PBI per cápita de Finlandia es más bajo que en los países nórdicos vecinos y es mucho más bajo que el de los Estados Unidos», señala Meik Wiking, director del Instituto de Investigación de la Felicidad, con sede en Dinamarca. «Los finlandeses son buenos para convertir la riqueza en bienestar». 

Con menos dinero que muchos países, los finlandeses están obteniendo más felicidad que nadie. ¿Cuáles son las posibles explicaciones de este fenómeno? 

Oulu una hermosa ciudad de Finlandia 4
Flickr/villoks

Política en Finlandia

«En los países nórdicos en general, pagamos algunos de los impuestos más altos del mundo», añade Wiking. «Pero tenemos un amplio apoyo público para hacerlo, porque la gente ve a los impuestos como inversiones en la calidad de vida de todos. La salud gratuita y la educación universitaria son un gran avance en lo que respecta a la felicidad». 

Limitar la miseria

«El secreto nórdico de la felicidad radica en su capacidad para limitar la miseria», le indicó Wiking a The HuffPost.

«No significa que Finlandia sea una utopía, ni que los finlandeses nunca sean infelices. [...] Tienen menos personas con niveles bajos de felicidad en comparación con el Reino Unido o los EE. UU.». 

Educación

Por otro lado, el modelo finlandés de la educación es admirado en todo el mundo. En Finlandia, los niños comienzan a ir a la escuela a los 7 años, van menos horas, hacen menos deberes y realizan tareas más divertidas. La escuela «no debe ser asumida como una tarea agotadora y desmotivante». 

Por otro lado, la infraestructura de las escuelas ha cambiado, con el fin de acompañar esta visión. La idea es que las aulas no sean más cárceles amuralladas, sino espacios luminosos, abiertos y flexibles. 

ninos escuela
Joana Lopes via Shutterstock

La felicidad en los detalles más simples

Coco Wu, una inmigrante china de 23 años que vive en Finlandia, habló con The HuffPost sobre la vida en Finlandia.

«Creo que las personas en Finlandia son más felices porque entienden que la esencia de la vida puede ser muy simple», dice Wu. «Pueden disfrutar de la simplicidad de la vida y no codiciar más». 

«Es una sociedad muy equitativa, con altos ingresos y altos impuestos. La igualdad de género también es muy alta», añade. «Tengo mucha libertad para decidir qué estudiar, puedo discutir con mis profesores, la gente te escucha y respeta tu opinión. Y la sociedad de verdad es muy tolerante con los extranjeros».