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¿Es tu primera olla de barro? Te decimos cómo curarla para que no se te rompa

Las ollas de barro son utensilios de cocina sumamente prácticos al momento de cocinar, además de darle un sazón diferente a los alimentos, garantizan guardar el calor más que en una cacerola convencional. Si es la primera vez que adquieres una es importante saber que debes curarla antes de utilizarla y si no sabes cómo hacerlo te explicamos paso a paso. ¡Es muy sencillo!

El proceso de curación se hace para que la olla no se rompa al momento de ponerla al fuego y evitar que absorba el agua pues al estar muchas horas en la estufa, puede cuartearse con facilidad y eso significaría comprar otra. Existen diversos tipos y tamaños de ollas, los cuales se utilizan para cierto tipo de cosas, por ejemplo: existen aquellas que son para hacer deliciosos guisados y otras más alargadas que son para preparar líquidos como el chocolate caliente o ponche.

Ninguna olla viene ya curada, así que debes hacerlo de manera obligatoria y necesitas muy pocas cosas para hacerlo. En el primer método necesitarás entre 100 y 150 gramos de cal y agua a temperatura ambiente para que al mezclarlos obtengas una ligera pasta que debes aplicar por toda la parte exterior de la olla. Puedes usar un cepillo, pero la manera más efectiva es con tus propias manos, recuerda expandirla muy bien y no omitir ningún espacio. ¡Ve el ejemplo en el video!

Cuando esté listo déjala secar al aire libre por al menos 4 horas o toda la noche, dependiendo del tamaño del recipiente. Cuando veas que esta lista, lávala de manera normal, con agua y jabón. De nuevo, cuando se encuentre seca podrás usarla las veces que necesites y el fuego de la estufa no lastimará la olla.

Si no consigues cal en ningún lado, también puedes usar un diente de ajo. Debes pelar la punta del mismo y con ella comenzar a tallar con fuerza el exterior de la olla; si no tiene barniz en la parte interior, también debes pasarla por la zona. Al momento de terminar coloca agua a tres cuartos del utensilio y deja que hierva por unos pocos minutos a fuego medio.

Después de dejarla enfriar al apagar el fuego lávala como a cualquier plato o taza con agua y jabón. Una vez más, debe reposar para secarse por completo y después de eso, ya puedes utilizarla para hacer un rico mole o cualquier platillo que desees.

Las tazas, vasos o platos que esté hechos del mismo material no tienen la necesidad de ser curados, aunque almacenan líquidos o comidas calientes no tienen un contacto directo con el fuego, así que no se romperán nunca.

Como pudiste notar, en cuestión de horas puedes hacer el proceso y al fin preparar tu comida favorita.

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