Black Mirror: Hang the DJ, la secuela espiritual de San Junipero

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Netflix

La tercera temporada de Black Mirror fue la primera que produjo y emitió exclusivamente Netflix, luego de adquirir la serie que había causado un gran impacto con sus dos primeras temporadas emitidas por el Channel 4 británico.

Además de la ironía de pasarse al lugar que mejor representa la obsesión y la ubicuidad tecnológica contemporánea (un caballo de Troya disfrazado de entretenimiento diría un hipotético capítulo de Black Mirror que ahora nunca veremos), el cambio significó un salto de popularidad para la serie creada por Charlie Brooker, que en Netflix duplicó sus episodios y expandió los conceptos y ambiciones explorados anteriormente.

Una de esas nuevas ambiciones fue intentar romper al menos por un momento con la fama que, merecidamente, se había ganado, de ser una serie oscura y pesimista.

Así surgió la idea de San Junipero.

Cuando morir es bueno

David Dettmann/Netflix

San Junipero no abandona los temas graves y delicados (enfermedad, mortalidad, eutanasia, religión) pero los inserta en una historia emotiva de amor genuino y con final feliz, o su equivalente en el universo Black Mirror, donde podemos llamar final feliz a uno en el que una de sus protagonistas muere.

Este episodio, algo así una isla de esperanza y optimismo en un mar sombrío y desolador, lejos estuvo de modificar la reputación de la serie, pero sí se convirtió en uno de sus más comentados, queridos y elogiados.

No demoró en surgir, en la cabeza de muchos fans, la idea de una posible continuación, de una secuela o un spin-off que nos llevara de vuelta a ese mundo, a ese romance entre Yorkie (Mackenzie Davis) y Kelly (Gugu Mbatha-Raw).

Laurie Sparham/Netflix

Claro que esto traicionaría el principio de la serie, que es que todos sus capítulos son autónomos e independientes entre sí.

Charlie Brooker, consultado después sobre la posibilidad de una secuela de San Junipero, dijo que no estaba en los planes porque esa historia estaba cerrada, pero que podría existir algo similar, no necesariamente una continuación.

La secuela de San Junipero es Hang the DJ, un episodio de la temporada 4 de Black Mirror que tiene su mismo espíritu e intenciones.

Un romance en la oscuridad

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Jonathan Prime / Netflix

Hang the DJ también tiene como eje de su argumento una historia romántica, y otra vez enmarcada en un escenario distópico pesadillesco.

Una aplicación de citas, con lo que no es difícil establecer paralelismos actuales (cabe decir que la extrapolación tecnológica de este capítulo no es de las más inspiradas de la serie), se encarga de combinar parejas mediante un sistema que consiste en sucesivas relaciones con fecha de vencimiento, hasta llegar a la relación última, con la pareja perfecta, que presuntamente será definitiva.

Una inteligencia artificial a la que los usuarios llaman «entrenadora» guía sus pasos e insiste que hay que confiar en la perfección del sistema, incluso cuando uno siente que se ha enamorado, o que podría enamorarse, de una persona con la cual solamente tiene permitido compartir 12 horas, para seguir después fracasando en nuevas relaciones, todas peores.

Los que parecen ser el uno para el otro son Amy (Georgina Campbell) y Frank (Joe Cole), pero el sistema insiste con asignarle nuevas parejas y darle una fecha de caducidad a su relación.

Como todos los capítulos de Black Mirror, Hang the DJ incluye un giro final que altera por completo las circunstancias iniciales, y que favorece las múltiples interpretaciones.

advertencia de spoilers
Vix

Hay spoilers de Hang the DJ

Cuelguen al DJ

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Netflix

El sistema, claro está, parte de una premisa equivocada. Si la idea es ir perfeccionando el algoritmo mediante relaciones que no funcionan hasta llegar a la perfección, a una relación ideal, el recambio de pareja será infinito. Ninguna relación será perfecta pero eso no quiere decir que cada uno no decida elegirse como pareja.

Cuando el sistema observa un comportamiento de Frank al que ve como una traición, o un engaño, vuelve a reducir la duración de esa relación drásticamente, y finalmente a darla por terminada y asignarle a Amy su pareja definitiva, que no es Frank.

Sin embargo, Amy y Frank, convencidos de que sí quieren estar juntos pese a lo que diga el sistema, deciden romper con él, aventurarse a un más allá incierto y desconocido, sin la seguridad de que una aplicación se ocupe de determinar si tu relación funcionará o no, una secuencia que recuerda a The Truman Show, que tal vez sirvió de inspiración.

Aquí viene el giro: resulta que lo experimentado por Amy y Frank era una realidad simulada, un sistema virtual inserto dentro de otro sistema, ya pensado para ser desafiado. Su propia rebeldía al salirse no hizo más que confirmar su compatibilidad en este otro sistema por encima, la verdadera app de citas en el mundo real, que evaluó su potencial relación de acuerdo al comportamiento de mil relaciones simuladas.

Diría, una vez más, que es un final feliz, dentro de los parámetros del universo Black Mirror.

Lo primero que surge de ese encuentro inicial en un bar es que Amy y Frank tienen un potencial buen futuro juntos, con una prometedora compatibilidad de 99.8%. Y eso es bueno.

Pero, siendo Black Mirror, el final también tiene su costado agridulce, proveniente de su inevitable visión pesimista del mundo y la tecnología.

No hay verdaderas señales de que Amy y Frank, en el mundo real, vayan a renunciar a confiar en el misterioso algoritmo de una aplicación que les dio una compatibilidad de 99.8%.

¿Siguen dentro de un sistema turbio y amañado?

Dos episodios, dos canciones

Una conexión adicional entre San Junipero y Hang the DJ es la presencia de canciones que finalizan cada capítulo y se relacionan con la historia.

San Junipero, fiel a su nostalgia ochentosa y su romántico final, cierra con "Heaven is a Place on Earth" de Belinda Carlisle, una reivindicación del amor y de vivir el momento.

Hang the DJ, desde su título una referencia a la canción "Panic" de The Smiths que suena en el final, va por un camino más desafiante y ambiguo. 

Se puede ver, tal vez, como una metáfora, de Amy y Frank renunciando a la música que le obligaban a bailar, aunque colgaron al DJ pero no incendiaron la disco.

Los comentarios en los videos de YouTube de ambas canciones evidencian el impacto que éstas y los dos episodios tuvieron en el público: salvo contadas excepciones, todos son referencias y menciones a Black Mirror.