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La velocidad con la que comes podría estar saboteando tu dieta: pon atención en un detalle

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Pablo Merchán Montes/Unsplash

Hagamos un ejercicio de reflexión. Cuando llega la hora de comer, ya sea en tu casa, en la escuela o en el trabajo, ¿qué tan rápido consumes tus alimentos? ¿Masticas despacio o a toda prisa, sin siquiera saborear lo que está en tu boca?

Muchas personas solemos comer en menos de 15 minutos. No son carreritas, ni tenemos toda la prisa del mundo; sin embargo, ya nos acostumbramos a comer rápido.

Lamentablemente, este hábito es malo para nuestra salud. Desde hacernos sentir inflamados, hasta provocar un aumento de peso.

Te explicamos un poco más sobre los riesgos a la salud que conlleva comer tan rápido. Esperamos que después de leer esto, procures comer lento y disfrutar cada bocado.

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#1 Comes más

Cuando comes, tu cuerpo produce hormonas que le avisan a tu cerebro que ya estás satisfecho. Se ha demostrado que tu cerebro necesita al menos 20 minutos para darse cuenta de esto; por ello, si comes en menos de este tiempo es más probable que ingieras más comida de la que tu cuerpo realmente necesita.

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#2 Más probabilidad de subir de peso

Un análisis de la Universidad de Kyushu, en Japón, recopiló datos de múltiples investigaciones y comprobó que comer rápido está asociado con el exceso de peso. De hecho, las personas que comen a mayor velocidad tienen el doble de probabilidades de ser obesos, en comparación con aquellas que comen de forma moderada o lenta.

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#3 Te inflamas

De acuerdo con el Northwestern Medicine Digestive Health Center, comer muy rápido ocasiona que tragues más aire de lo normal, lo cual causa inflamación y gases.

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#4 Desarrollo de síndrome metabólico

Un estudio de la Universidad de Hiroshima, Japón, que incluyó a más de mil participantes, mostró que comer rápido aumenta el riesgo de padecer síndrome metabólico. Éste incluye una serie de trastornos como presión arterial alta, niveles de azúcar en sangre elevados y exceso de grasa en la cintura.

A su vez, estos problemas aumentan el riesgo de desarrollar alguna enfermedad cardíaca, sufrir un accidente cerebrovascular o padecer diabetes tipo 2.

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#5 Mala digestión

Comer rápidamente puede provocar que ingieras bocados más grandes y mastiques menos la comida. A su vez, esto ocasiona que tengas una mala digestión, ya que tu cuerpo necesita hacer un mayor esfuerzo por desintegrar esos trozos grandes de comida.

Si disminuyes la velocidad con la que comes y masticas adecuadamente, las enzimas de tu saliva lubrican y comienzan a digerir lo que comes, lo cual le facilita a tu cuerpo la tarea de digerir tus alimentos.

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