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Encuentra tu energía femenina y tu fortaleza interior en esta sencilla postura de yoga

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En un mundo donde predomina la masculinidad, las mujeres podemos hallarnos desconectadas de nuestra energía femenina. Vivimos en una sociedad que exige progreso y lucha, cualidades masculinas que ya poseemos, pero de las que está bien necesitar un descanso.

A veces, podemos sentir que no tenemos un manejo libre de nuestra vida, que todo va demasiado rápido y que otras personas quieren controlarnos. Hacer yoga podrá ayudarte a ponerte sobre tus pies, tomar las riendas de tu vida y conectarte con la energía creativa del universo. Canaliza a tu diosa interior con esta sencilla postura de yoga.

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Postura de la diosa: sus beneficios físicos y espirituales

La energía femenina se encuentra en la pelvis. Utkata konasana, la postura de la diosa, ayuda a ejercitar la cadera y desbloquear la energía allí encerrada. Los pies firmes en el piso nos conectan con la tierra, a la vez que nuestras manos se extienden hacia arriba para recibir la energía del cosmos. Al ponernos en postura de la diosa, damos al universo de nuestra energía femenina y recibimos el poder del universo.

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Esta postura fortalece las pantorrillas y los muslos, especialmente los cuádriceps y los aductores (la cara frontal e interna de los muslos). Pone énfasis en los hombros, brazos y espalda alta.

Su característica más importante es el gran estiramiento de caderas que provee, además del estiramiento del pecho, con lo que se convierte en una postura que integra todos los centros de energía del cuerpo, de acuerdo a Do You Yoga. Al crear más espacio en la pelvis, se centra específicamente en el segundo chakra.

Aprende a realizar esta postura, paso a paso:

  1. Colócate sobre una mat, usándola de lado, con las piernas separadas. Los talones deben quedar en la misma línea y los pies deben apuntar hacia afuera en ángulos de 45 º.
  2. Inhala y estira los brazos a los costados del cuerpo. Dobla los codos en un ángulo recto, de manera que las manos apunten hacia arriba.
  3. Verifica que tu espalda esté derecha y flexiona las rodillas, para que queden en un ángulo de 90 º o menor, según tu capacidad física. Intenta llevar las rodillas hacia atrás, dado que naturalmente se flexionan hacia adentro. Las rodillas no deben sobrepasar a los pies. Si ves que esto sucede, separa más los pies o ensancha el ángulo de flexión de las rodillas.
  4. Mantén la postura 10 respiraciones o más. Para desarmarla, descansa los brazos y deshaz la flexión de las piernas antes de mover los pies de su lugar.
yoga diosa
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Para potenciar tu energía femenina en la postura, combínala con el Yoni mudra. Los mudras son gestos de las manos que invocan diferentes energías. Yoni significa ‘vulva’ o ‘útero’. Cada vez que construyes este mudra, le haces honor a la diosa Shakti, la diosa de la energía femenina creadora del universo.

  1. Une tus dedos pulgares desde sus puntas.
  2. Une las yemas de tus índices, creando un triángulo.
  3. Junta las falanges medias de tus dedos mayores en el centro del triángulo.
  4. Deja que el resto de tu mano descanse.

Cuando armes la postura, en lugar de llevar los brazos hacia arriba, centra las manos en tu pelvis y forma allí el mudra. A través de él podrás canalizar toda la energía de tu útero, la sede de creación de tu cuerpo, y conectarte con ella.

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