Conéctate con tu paz interior y empieza el 2019 brillando con estos ejercicios de yoga

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Las fiestas y las tareas como organizar reuniones y comprar regalos pueden causarnos estrés. Por eso, debemos darnos un espacio para nosotras mismas; es bueno reflexionar sobre lo que este período nos trajo y lo que queremos del próximo.

Durante los primeros días del año desbordamos motivación. Es más, vemos un impulso tan grande en los demás que también nos vienen muchas ganas de hacer todo lo que no hemos hecho desde… bueno, enero del año pasado. Admitámoslo: la mayoría de nosotras no lleva sus propósitos de Año Nuevo ni hasta febrero.

Pero este año estamos realmente dispuestas a lograr un cambio. Inauguramos un nuevo calendario y, con él, un nuevo pensamiento, un nuevo potencial, que deberíamos usar a nuestro favor.

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Empieza el 2019 de la mejor manera: haciendo yoga

Es necesario tener mucha fuerza, confianza y voluntad para lograr un cambio duradero. El yoga puede ser útil para eso, tanto cuando estás sobre la colchoneta como cuando no. Porque esta práctica milenaria, además de ser beneficiosa para tu cuerpo de forma integral, tiene un lado filosófico que puede ayudarte a superar aquellos conflictos o problemas que estén ocupando tu mente e induciendo un estado de ansiedad.

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Agradece todos los días con el saludo al sol

Si buscas algún propósito de Año Nuevo que te permita comenzar tus días energizada, alegre y, por sobre todo, agradecida, esta es la práctica para ti.

La gratitud es importantísima, por ser uno de los pilares de nuestra felicidad. Al honrar al sol a través de este ejercicio, honras a tu fuego interior, el que alimenta tu espiritualidad, el que la genera. Honras también a tu cuerpo, que es capaz de realizar todos esos movimientos coordinados con la respiración.

  1. Comienza en postura de la montaña, con la espalda completamente derecha, mirando al frente. Lleva tus manos juntas al pecho y exhala todo el aire de tus pulmones.
  2. Inhala y lleva los brazos arriba. Estírate.
  3. Exhalando, baja con la espalda derecha hacia una flexión hacia adelante, sobre ti misma. Apoya las manos a los costados de tus pies. Flexiona las rodillas todo lo que necesites.
  4. Inhalando, lleva la pierna derecha hacia atrás, estirada, y apoya los dedos del pie derecho.
  5. Retén el aire y lleva la otra pierna hacia atrás, para quedar en la postura de la plancha.
  6. Exhala mientras apoyas las rodillas, el pecho y el mentón en el piso.
  7. Deslízate hacia la postura de la cobra, inhalando; despega el pecho del piso y mantén los codos flexionados y las manos firmes en el suelo.
  8. Apoya los dedos de los pies nuevamente y exhala mientras te apoyas en tus manos para levantar la cadera y pasar al perro boca abajo.
  9. Inhala y lleva la pierna derecha adelante, entre las manos. Si no llegas, ayúdate de una de las manos para acercarla y posicionarla. Si prefieres, en esta postura puedes bajar la rodilla que está atrás al piso.
  10. Exhala y lleva el pie izquierdo junto al derecho. Quédate en esa flexión hacia adelante con las rodillas flexionadas. Aprovecha para descansar, dejando que todo el torso, los brazos y el pecho caigan.
  11. En la próxima inhalación, sube con la espalda redonda; lo último que debes hacer es despegar el mentón del pecho.
  12. Junta las manos en el pecho nuevamente y, tras algunas respiraciones, repite el ejercicio. Está bien comenzar con 3 vueltas y, a medida que el cuerpo pida más, ir aumentando la cantidad de repeticiones.
perro boca abajo yoga
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Abre el pecho y ten confianza en la vida

Las posturas de extensión de columna son aquellas que estiran tus hombros hacia atrás y abren tu pecho. Es increíble la correlación que hay entre la postura corporal y nuestra actitud hacia la vida: cuanto más atrás tenemos los hombros, más abiertos estamos a recibir comentarios, charlar con los demás y relacionarnos de cualquier manera; también estamos más confiadas en nosotras mismas.

¿No crees en el vínculo entre la postura y tu estado de ánimo? Cierra los ojos, es el consejo de Mind Body Green. Visualízate en un momento en que te sentías invencible, orgullosa, fuerte: ¿cómo te ves a ti misma y a tu postura? Ahora lleva tu mente a un momento cuando te sentiste débil, miedosa, cargada de ansiedad y de incerteza. ¿Cómo es tu postura? Ese es el poder de este tipo de asanas.

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Media paloma

  1. Desde cuatro apoyos, apoya la rodilla derecha entre tus manos y extiende la pierna izquierda detrás, quedando el apoyo de tu cadera sobre el talón derecho.
  2. Junta tus manos en el pecho y lleva la mano izquierda hacia la pierna izquierda.
  3. Mira hacia atrás y mantén algunas respiraciones. Desarma la postura volviendo atrás paso por paso y hazla del otro lado.

Arco

  1. Colócate boca abajo sobre una colchoneta, con el mentón apoyado sobre el piso.
  2. Flexiona las rodillas y lleva los talones a los glúteos. Tómate de los talones con las manos y exhala.
  3. Al inhalar, intenta llevar los pies hacia arriba, lo más alto que puedas. Notarás un estiramiento de los hombros.

Puedes hacer una versión más fácil de esta postura tomándote solo de un lado por vez, con la otra pierna y el otro brazo estirados, pero no apoyados en el piso. En ese caso, debes hacerla de los dos lados. Y no olvides respetar los tiempos de la respiración.

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Cobra

  1. Boca abajo sobre la colchoneta, lleva las manos debajo de los hombros.
  2. Inhala y comienza a elevarte lentamente, mirando hacia arriba, sin forzar el cuello.

Intenta una variante más fácil: en lugar de apoyarte sobre las manos, hazlo sobre los codos, con los antebrazos apoyados. Fíjate que estos queden justo por debajo de los hombros.

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Ciérrate y mira hacia adentro

Muchas personas tienen mucho talento para relacionarse con los demás y caminar con seguridad sobre sus pies, pero se niegan o les cuesta mucho mirar hacia su interior y verse como son. Si no eres muy flexible hacia adelante, puede que, a pesar de ser sociable, te cueste abrirte con los demás y hablar de tus sentimientos.

Es beneficioso tener un momento de introspección cada tanto. Nos permite evaluar lo que estamos haciendo y elegir nuestro próximo rumbo.

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Pinza

  1. Sentada, con las piernas extendidas y los dedos de los pies apuntando hacia arriba, eleva los brazos, manteniendo siempre la espalda recta.
  2. Aplica una leve flexión sobre las rodillas y, exhalando, comienza a llevar tu torso hacia tus piernas.
  3. Tómate con las manos de tus piernas o de tus pies, según donde llegues. Trata de no redondear demasiado la espalda.
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Niño

  1. Colócate en cuatro apoyos, con las rodillas separadas el ancho de la cadera, y junta los dedos gordos de los pies, de manera que tus pantorrillas formen un triángulo.
  2. Exhalando, lleva tu cadera hacia los talones. Si es necesario, separa más las piernas.
  3. Apoya la frente en el piso y lleva los brazos, sueltos, a los costados del cuerpo. También los puedes extender adelante.
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Flexión lateral

  1. Siéntate sobre la colchoneta con las piernas extendidas y separadas en el mayor ángulo que te sea posible.
  2. Inhala, endereza la columna y lleva los brazos hacia arriba. Gira el torso para dejarlo de frente hacia tu pie derecho.
  3. Exhala y desciende de costado hacia el lado izquierdo. Tómate de la pierna izquierda con la mano izquierda y mantén el brazo derecho por encima de tu cabeza, extendido.
  4. Si llegas, apoya el codo izquierdo en el piso, contra la rodilla izquierda, y tómate del dedo gordo del pie con el dedo índice. (No fuerces la postura para no lastimarte.)
  5. Inhala y vuelve, lentamente, a la postura original. Exhala y deja que los brazos caigan cómodos al costado del cuerpo. Repite del otro lado tras algunas respiraciones.
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Mantén la práctica durante todo el día

El yoga no es algo que se practica sobre la colchoneta para después olvidarlo. La práctica física puede darte un estado de ánimo que lleves contigo todo el resto del día. Do You Yoga recomienda conseguir una copia de los Yoga Sutras, para comenzar. Si tu práctica es más avanzada, también puedes leer algún otro texto clásico como el Bhagavad Gita.

Pero los Sutras de Patanjali son afirmaciones sencillas que puedes tener en cuenta en todo momento. Puedes leer una afirmación por día y dejarla resonando en tu cabeza; también puedes escribir lo que esa afirmación significa para ti. Leer a Patanjali es beneficioso para comenzar la práctica, porque él creó un sistema ordenado de afirmaciones que te invitan a trabajar tu espiritualidad, tu relacionamiento con los demás y contigo misma, tu forma de pensar, desde adentro hacia afuera.

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