Siente tu paz interior: 4 posturas de yoga para dejar ir la tristeza y renovar tu energía

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Se habla mucho de mantener una actitud positiva en todos nuestros días, pero muy poco sobre otras emociones. Es más, se le suele dar tanta importancia a la felicidad que cuando nos sentimos tristes, abatidas, enojadas… usualmente creemos que no deberíamos.

Ver las vidas felices de otras personas (mejor dicho, las partes felices de sus vidas) en las redes sociales tampoco ayuda demasiado a nuestro bienestar. Hay una concepción global de que una vida emocionalmente sana es igual a la felicidad permanente, y esto no podría estar más lejos de la realidad.

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Por qué está bien estar tristes de vez en cuando

Vivimos en una cultura que glorifica la felicidad, al punto de hacernos sentir culpables sobre la tristeza. La tristeza, el enojo, la frustración son sentimientos que nos avergüenzan, que nos incomodan. Para algunos, representa un fracaso vivir sentimientos que no sean felicidad completa y permanente.

Como no nos queremos sentar a analizar una emoción que nos inquieta, usualmente la ignoramos y continuamos con nuestros días. Muchas veces, no queda otra alternativa: el trabajo y las relaciones sociales nos obligan a ponernos una máscara y ocultar lo que verdaderamente sentimos.

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Este es el caso de Colleen Saidman Yee, instructora de yoga y modelo. En una nota para Yoga Journal, cuenta: «Como he estado frente a las cámaras desde los 19 años, como modelo, aprendí a reprimir las lágrimas. Mis ojos se hinchan cuando lloro, y eso molestaba a mis clientes». Pero cuando estaba aprendiendo con su maestro, Ramanand Patel, él la alentó a liberar sus sentimientos.

Estar tristes de vez en cuando no nos debilita. Tampoco es algo de lo que deberíamos avergonzarnos. Deberíamos navegar en aquellos sentimientos que nos hieren y permitirnos pasar por ellos para que luego se vayan solos. Como nada es permanente en la vida, los momentos más bajos pasan tal como lo hacen los más felices.

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El yoga te ayudará a estar presente en el sentimiento

Hacer yoga es una oportunidad para conectarte contigo misma y hacer surgir el sentimiento. Como explica B. K. S. Iyengar, lo único que está en movimiento cuando haces yoga es el cuerpo; la mente está quieta.

Estar inmóvil en tu sentimiento significa observarlo plenamente: notar en qué parte del cuerpo se localiza el sentimiento. ¿Cómo es ese sentimiento? ¿Es dolor? Eso es tener la mente tranquila. No pensamos sobre ese sentimiento. No lo juzgamos tampoco. Solo observamos hasta que retroceda por sí solo.

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Pinza

De acuerdo al ayurveda, la medicina tradicional de la India, estimular la digestión también ayuda a procesar los sentimientos. Una de las posturas de yoga que mejoran la digestión es la pinza.

  1. Comienza sentada sobre una colchoneta, con las piernas extendidas y los dedos de los pies apuntando hacia arriba.
  2. Eleva los brazos, manteniendo siempre la espalda recta.
  3. Destraba las rodillas, aplicando una leve flexión sobre ellas, y, exhalando, comienza a llevar tu torso hacia tus piernas.
  4. Tómate de las piernas o de los pies, según donde llegues. Trata de no redondear demasiado la espalda.
  5. Mantente 10 respiraciones en la postura.

Las posturas que implican una flexión hacia adelante sobre tu cuerpo te ayudan a observarte mejor a ti misma, dado que facilitan la introspección: te predisponen a mirar hacia adentro. Las posturas de extensión de columna, que pliegan tu cuerpo hacia atrás, sirven para abrirte más y conectarte con las demás personas.

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De acuerdo a Do You Yoga, tendemos a acumular tensiones en la zona de la cadera, que controla nuestra respuesta de lucha o huida y el primer chakra. Por eso, es recomendable practicar posturas que permitan la apertura de la cadera cuando sientes tristeza, decepción o enojo.

  1. Colócate en cuatro apoyos y junta los dedos gordos de los pies, de manera que tus pantorrillas formen un triángulo.
  2. Exhalando, lleva tu cadera hacia los talones. Si es necesario, separa más las piernas.
  3. Apoya la frente en el piso y lleva los brazos, sueltos, a los costados del cuerpo.
  4. Esta postura, que combina el descanso de la cabeza con la apertura de la cadera, te permitirá tranquilizar tus pensamientos y observarte.
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Piernas en la pared

En esta postura, estarás ayudando a la circulación a volver a tu zona media del cuerpo, desde tus piernas. Estimular los movimientos naturales del organismo también ayuda a procesar los sentimientos.

  1. Siéntate, con las piernas cerca de tu pecho y los pies apoyados en el piso, de costado contra una pared.
  2. Déjate caer hacia tu lado, de manera que la cadera y los pies queden contra la pared.
  3. Rueda sobre tu espalda y extiende las piernas arriba. De esta manera, quedarás en un ángulo de 90 grados, con las piernas completamente verticales.

Cadáver

Es la postura del descanso perfecto. Relajarte en ella permitirá que tu mente se limpie.

  1. Acuéstate boca arriba. Separa levemente las piernas, dejando que los pies caigan hacia los costados.
  2. Separa ligeramente los brazos del cuerpo, con las palmas de las manos hacia arriba.
  3. En esta postura de entrega, concéntrate primero en tu respiración.
  4. Luego, comienza a concentrarte en cada parte del cuerpo. Primero los pies, luego las piernas, y así sucesivamente hasta llegar a la cabeza.

Puedes subdividir las partes. Por ejemplo, primero los dedos de los pies. Para hacer más profunda la relajación, divídelas aún más. Primero el dedo gordo del pie, luego el siguiente dedo...

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