La vagina sufre algunos cambios luego del parto, pero puedes revertir la mayoría

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La magia que existe de verdad en el mundo pasa dentro de nuestros cuerpos: las mujeres somos capaces de traer nueva vida. Pero no sin consecuencias para la zona íntima: hacer salir un bebé a través de un agujero tan pequeño tiene sus efectos. Sin embargo, no son tan graves como crees, y la mayoría son reversibles.

«La vagina tiene mucha resiliencia», dice Sherry Ross, obstetra y ginecóloga, autora de She-ology: The Definitive Guide to Women's Intimate Health. Period., para Self. De todos modos, puede tomar de 12 semanas a un año entero recuperar el estado normal de la vagina. Y algunas cosas pueden no volver nunca a como estaban antes. Aunque pueden variar de mujer a mujer, estas son algunas consecuencias que el parto puede tener en tu vagina y la vulva.

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La vagina se ensancha y afloja

Puede que notes que tu vagina está un poco floja: los tampones no se quedan como antes lo hacían. Durante el parto, la apertura se ensancha para dejar pasar al bebé, y debe regresar a su estado anterior, pero esto puede tomar hasta un año. Ross explica que tener un bebé muy grande, o con una cabeza grande, o tener varios partos vaginales, reduce la oportunidad de que la vagina vuelva a su estado anterior por completo.

Se recomienda a las mujeres que han tenido un parto vaginal que cambien de tamaño de tampones o copas menstruales, pero quizá enseguida de dar a luz ninguno de estos métodos sea viable.

Por suerte, con el tiempo, puedes recuperar el tono de la vagina a través de los ejercicios Kegel o ejercicios de yoga para fortalecer los músculos del suelo pélvico. No dejes que el tamaño de tu vagina te preocupe, ya que seguro volverá a ser (casi) como era antes.

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Tendrás menstruaciones diferentes

Estar embarazada causa muchos cambios hormonales, y tu cuerpo debe hacer un esfuerzo por volver a la normalidad. Cuando recibas los primeros períodos posparto, pueden ser más livianos o más pesados que los que tenías antes del embarazo. Si tus niveles de estrógeno bajaron demasiado luego del parto, el recubrimiento del útero puede estar más fino y resultar en un período más liviano, según explica Jessica Shepherd, ginecóloga del Baylor University Medical Center en Dallas para Self. Lo mismo sucede al revés: si el estrógeno no ha caído tanto, el endometrio será más grueso y menstruarás más.

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Puede que la vagina se reseque

Cuando estás embarazada, los niveles de estrógeno en tu organismo están por el techo. Luego de que das a luz, el estrógeno cae, lo que puede traer problemas para tu vagina. La insuficiencia de esta hormona no tendrás el mismo nivel de humedad y además el tejido vaginal puede contraerse.

La lactancia también mantiene bajos los niveles de estrógeno, en lo que se llama la «menopausia posparto», dice Ross. El estrógeno volverá a la normalidad una vez termines de amamantar. Mientras tanto, se recomienda el uso de lubricante para mantener relaciones sexuales. Si la resequedad te está provocando demasiada irritación, puedes indicar esto a tu ginecólogo y te recetará humectantes y lubricantes vaginales para atacar el problema.

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Toda la zona puede doler o arder

Luego del parto, muchas mujeres experimentan dolor o ardor en la zona íntima, y esto es más frecuente si el parto involucró una episiotomía (un corte entre la vagina y el ano para facilitar la salida del bebé) o un desgarro del perineo. Entre el 53 y el 79 % de los partos vaginales llevan a algún tipo de desgarro, de acuerdo al American College of Obstetricians and Gynecologists.

Si ha habido una episiotomía, sentirás un ardor muy fuerte mientras sana. Para calmarlo, puedes usar frío, agua tibia (sobre todo cuando vas a orinar) o productos con anestesia local.

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Puedes tener una ligera incontinencia

Quizá llegues a experimentar incontinencia con la risa, los estornudos o el ejercicio. Esto sucede porque el parto daña tu suelo pélvico, que se encontrará debilitado. Pero, además, el parto puede debilitar los músculos y nervios que controlan la uretra y la vejiga.

«Las buenas noticias son que [la incontinencia urinaria] mejorará con el tiempo, pero definitivamente es un síntoma del que no se habla lo suficiente», dice Ross. Es cierto que el problema es bastante común: de 25 a 45 % de las mujeres tienen algún tipo de incontinencia, sin estar necesariamente relacionada al parto. Es necesario, por este motivo, enseñar la importancia de fortalecer el suelo pélvico desde una edad temprana.

Nuevamente, los ejercicios de Kegel y los Bandhas (contracciones de grupos musculares, en este caso la pelvis, en yoga) pueden ayudar a fortalecer el suelo pélvico.

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Tus orgasmos serán menos intensos

Dependiendo de los cambios que ocurran en tu suelo pélvico, tus orgasmos pueden volverse más débiles. «Durante el orgasmo, los músculos de la vagina y del útero producen contracciones rítmicas muy poderosas. Estas contracciones son una fuente de placer, ya que liberan la tensión muscular acumulada en las fases de excitación y de meseta», explica Shepherd.

Si tu suelo pélvico está muy debilitado debido al parto, esas contracciones no serán tan fuertes. Los ejercicios orientados a fortalecer el piso pélvico te ayudarán a recuperar el placer que sentías antes.

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