Hay un factor clave que no te deja bajar de peso, y lo has estado ignorando completamente

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Día tras día, los mismos artículos llegan a tu sección de noticias de las redes sociales, ofreciéndote diversos trucos para bajar de peso. Además, ves personas cumpliendo el objetivo de bajar algunos kilos, o gente de cuerpo “perfecto” en traje de baño. Pero lo que tienes que hacer para de verdad alcanzar tus metas es dejar de mirar para el costado.

“Las calorías que entran, salen” y “muévete más, come menos” solo son consejos útiles si estás en el estado mental correcto para aplicarlos. Stepfanie Romine, autora de varios libros best-seller de alimentación saludable, admite en un artículo para Greatist que comenzó su carrera de entrenadora de salud animando a sus clientes a poner en práctica estos consejos aparentemente fáciles, pero luego, al ver que varios seguían luchando contra su peso, se dio cuenta de que algo más sucedía, algo menos obvio.

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El factor que está frenando tu pérdida de peso

La entrenadora se concentró en ayudar a las personas a manejar el estrés bajo el cual sus clientes vivían, y que estaban ignorando completamente. Pronto, la tarea de perder peso se volvió más fácil, al igual que otros hábitos que la aceleran aún más, como tener una rutina regular de sueño. “Esto es lo que pasa cuando comienzas a trabajar con tu cuerpo en lugar de luchar contra él”, escribe Romine.

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Cuando en tu vida diaria predominan las situaciones de estrés, es probable que te hayas acostumbrado a vivir así y ya no te des cuenta. En este caso, todo te parecerá difícil, y las medidas que necesitas tomar para bajar de peso entran en esta categoría. Vivir bajo la presión del estrés implica tener que empujarte todo el tiempo para, por ejemplo, hacer ejercicio o cocinar comidas elaboradas y saludables. Pero si comienzas a darle prioridad a tu salud emocional, lo demás vendrá por sí solo.

La salud emocional es clave para alcanzar cualquier objetivo que te propongas. El estrés solo te pone en un círculo vicioso: si tienes que enfrentarte a situaciones estresantes todo el tiempo, no tendrás humor para planear tus comidas o para hacer ejercicio… lo que termina causándote todavía más estrés.

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Estar bajo estímulos estresantes provoca que las glándulas suprarrenales liberen cortisol, una hormona relacionada con los antojos de alimentos hiperpalatables, comidas cargadas de grasas, azúcares y aditivos, según dice a Greatist Rachel Goldman, psicóloga especializada en salud y bienestar. Tu cuerpo cree que necesita calorías de más para lidiar con el estrés de la vida cotidiana.

Como si esto fuera poco, el estrés daña nuestra capacidad de autocontrol. Luego de un largo día de estar bajo presión, es más difícil decir que no si te ofrecen un dulce. Si tienes estrés crónico, las situaciones estresantes que minan tu autocontrol serán incluso las más pequeñas, como una taza de café derramada. Todos debemos lidiar con situaciones estresantes a diario, así es la vida, pero si tienes tu estrés bajo control, no te perseguirá por el resto del día. La situación difícil pasará y podrás seguir tu jornada con calma.

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Además de cambios en tu conducta, el estrés crea cambios fisiológicos que afectan directamente en el aumento de peso. Un estudio de la Universidad Estatal de Ohio comprobó esto reclutando un grupo de mujeres a las que se les preguntó a qué tanto estrés se habían visto sometidas en el día y luego se les dio de comer una cena de alto contenido calórico. En promedio, las que afirmaron haberse sentido estresadas quemaron 104 calorías menos que quienes estuvieron más calmadas. En el correr de un año, esto equivaldría a subir 5 kg. Además, las mujeres que sufrieron estrés reportaron mayores niveles de insulina, lo que contribuye a la acumulación de grasa.

Consejos para combatir el estrés

Cambia hábitos pequeños

No te exijas demasiado: tienes que hacer algo para cambiar la manera en que vives, eso es cierto, pero puedes ir haciéndolo de a poco. Por ejemplo, puedes salir a correr media hora en lugar de una hora. O ponte la meta de cocinar en tu casa de tres a cuatro veces por semana en lugar de varias veces todos los días.

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Si sientes que tienes una vida balanceada, lo demás viene por añadidura. Es más fácil concentrarte, en lugar de en la pérdida de peso (el control sobre un número que no puedes controlar), en cambiar hábitos sencillos que te harán perder peso. Controla lo que comes, cuánta agua bebes y cuántas horas estás durmiendo.

Olvídate del estrés

Lo mejor para atacar el estrés es no intentar luchar contra él, sino olvidarlo. Primero, acepta que llevas un estilo de vida estresante. Como ahora sabes que eso te está haciendo ganar peso, puedes empezar a tomar medidas que le den la vuelta... sin pensar en el estrés. Por ejemplo, trata de usar grasas saludables en tus comidas (como el aguacate), que mantendrán tu satisfacción y prevendrán que te venga hambre luego. Elige incluir en tus comidas alimentos ricos en proteína, que te sacien. Prueba intercambiar un alimento por otro con menor contenido calórico. El ahorro de calorías, por pequeño que sea, cuenta.

Romine sugiere dedicar algunos días a un pasatiempo que te ayude a aliviar el estrés y que no tenga nada que ver con la pérdida de peso. Además, hay estudios que sugieren que existe una relación entre la participación en actividades entretenidas y un índice de masa corporal más bajo.

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Relájate

Antes de comer, respira hondo varias veces. De acuerdo a Health, un estudio comprobó que los ejercicios de respiración pueden reducir los niveles de cortisol, la hormona que te hace aumentar de peso luego de cada comida. Procura, entonces, comer en posición sentada y con mucha calma, saboreando cada bocado.

El último consejo de la entrenadora es comenzar tu día con calma y terminarlo de la misma manera. Haz tiempo para una sesión corta de posturas de yoga, de meditación o de respiración. 10 minutos cada vez pueden hacer una verdadera diferencia.

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