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¿Crees que VIH y SIDA son lo mismo? Te explicamos la diferencia

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De acuerdo con el Centro Nacional para la Prevención y Control del VIH y SIDA (Censida), en nuestro país se tiene el registro de 186,655 casos de SIDA notificados, hasta el año 2016. Además, se calcula que cada año se detectan más de 4,000 pacientes con SIDA y más de 5,000 con VIH.

Contar con información adecuada es una herramienta indispensable para acabar con los mitos relacionados con la salud, en este caso sobre el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) y el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

Aunque muchas personas utilizan estos términos como sinónimos, no son lo mismo. Comprender la diferencia entre uno y otro puede ayudar a acabar con la discriminación que sufren las personas que son portadoras y a entender mejor la enfermedad.

VIH

Como su nombre lo indica, el VIH es un virus, no una enfermedad. Si una persona es infectada con el Virus de Inmunodeficiencia Humana, no necesariamente quiere decir que desarrollará el padecimiento. Incluso puede vivir sin presentar ningún síntoma, a lo que se le conoce como portador asintomático.

¿Cómo se contrae el VIH?

Para que este virus pueda alojarse en el organismo, es necesario que previamente se encuentre en un fluido con capacidad de transmisión, es decir en la sangre, el semen, el flujo vaginal o la leche materna. Si bien el VIH también aparece en otros fluidos de las personas infectadas, como la orina, el sudor, las lágrimas y la saliva, los niveles son muy bajos y no pueden dar lugar a un contagio.

Además, para que se produzca la transmisión, es necesario que el virus ingrese al organismo por medio de heridas o que los mencionados fluidos tengan contacto con la mucosa, y el virus pase directo al torrente sanguíneo. Una vez que está en la sangre, es indispensable que se aloje en el interior de una célula, de otro modo no podrá sobrevivir (como ocurre con todos los virus).

Entender este proceso nos ayudará a saber que el VIH no se contagia por tener contacto con la saliva, las lágrimas, el sudor, las heces o la orina de una persona infectada. Tampoco por usar el mismo baño, compartir los utensilios de la cocina o las sábanas, toallas y cobijas. Mucho menos por abrazar, besar o dar la mano a una persona que es portadora.

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¿Qué le pasa al organismo cuando el VIH está presente?

Este virus tiene la capacidad de destruir los linfocitos CD4, un tipo de glóbulos blancos que se encargan de dirigir el funcionamiento del sistema inmunológico. Esto provoca que el sistema inmune se debilite y presente fallas en su funcionamiento, con lo cual el organismo se vuelve vulnerable a ciertas enfermedades e infecciones llamadas ‘oportunistas’.

Por si fuera poco, el VIH no sólo destruye a los linfocitos, también se reproduce dentro de ellos y transmite su información genética las nuevas células que se forman en su lugar, con lo cual causará que esas nuevas células ataquen al organismo, en lugar de defenderlo. Así, la capacidad de defensa del cuerpo queda cada vez más debilitada.

Seropositivo

Es el término que se utiliza para indicar que una persona tiene el Virus de Inmunodeficiencia Humana en su organismo, pero que no ha desarrollado el SIDA. Quienes son seropositivo no presentan manifestaciones física de la presencia del virus. Desde que el VIH entra en el organismo hasta que aparecen los primeros síntomas, pueden pasar meses o años (de ahí que muchas personas no sepan que están infectadas). No obstante, es importante destacar que aunque el individuo no presente señales de la existencia del virus, sí lo puede transmitir a otras personas.

Para saber si una persona tiene el VIH en su organismo, es necesario realizar análisis de sangre en el laboratorio. Por otra parte, el hecho de que alguien tenga un resultado positivo en esa prueba, no significa que padece SIDA, para este diagnóstico se necesitan otras pruebas y un examen clínico.

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SIDA

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se denomina ‘síndrome’ a un conjunto de síntomas que se presentan juntos y que son característicos de una determinada enfermedad. Según este organismo, el término Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida se aplica para los estadíos más avanzados de la infección por VIH, mismos que se caracterizan por la presencia de al menos una infección oportunista.

Si el paciente portador del VIH no recibe el tratamiento adecuado (medicamentos retrovirales), es muy probable que desarrolle el SIDA. En ese caso, su sistema inmune estará tan debilitado que no podrá defender al cuerpo de las mencionadas infecciones oportunistas, mismas que son ocasionadas por bacterias, otros virus, hongos o protozoos y pueden atacar cualquier órgano o sistema. Aunado a esto, las personas que viven con SIDA son más propensas a padecer ciertos tipos de cáncer como linfomas y sarcoma de Kaposi.

Las infecciones más frecuentes en quienes viven con SIDA son las pulmonares (que provocan tos, fiebre y dificultad para respirar) y aquellas del sistema digestivo (con síntomas como náuseas, dolor abdominal, diarrea, vómito y problemas de digestión). También es común que se presente pérdida de peso, transpiraciones, temperatura corporal elevada, erupciones en la piel y ganglios inflamados.

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