Atención con estos síntomas, pueden indicar estrés postraumático

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Miedo, angustia y estrés fue lo que experimentamos luego del sismo de este 19 de septiembre de 2017. Aún cuando la mayoría de las personas nos esforzamos por conservar la calma y no caer en pánico, es inevitable que el temor se haga presente y la ansiedad nos acompañe durante los momentos más difíciles.

Sin embargo, debemos estar atentos para asegurarnos de que estas emociones no devengan en un trastorno de estrés postraumático (TEPT) que afecte nuestra salud. Te decimos cuáles son los síntomas de este padecimiento y cómo tratarlo.

¿Cómo se desarrolla el trastorno de estrés postraumático?

Este trastorno se puede presentar después de vivir un evento traumático como fenómenos naturales, violencia, abuso físico, un accidente grave o una situación de guerra. No todas la personas lo presenten y quienes lo hacen es en diferentes momento; para algunas es un par de horas después, mientras que para otros pueden pasar varios días.

La posibilidad de desarrollar el TEPT depende de varios factores, como la intensidad y duración del trauma, proximidad con el evento, si la persona resultó herida, el grado de control que mantuvo durante el evento, el tipo de ayuda que recibió y si fue suficiente, así como si hubo o no la pérdida de un familiar o amigo.

Síntomas

Las señales del TEPT también son diferentes en cada persona, pero la mayoría presenta al menos tres de los los siguientes síntomas:

  • Insomnio, falta de descanso y/o pesadillas
  • Falta de apetito
  • Tensión y/o dolor muscular, sobre todo en espalda, hombros y pecho
  • Dificultad para respirar, opresión en el pecho
  • Inquietud constante y ansiedad exacerbada
  • Hipersensibilidad física y emocional (en el caso del sismo, temor ante cualquier sonido de alarma, sirena, movimiento, etc.)
  • Pensamientos de desolación (terror ante una réplica, pensar que el futuro será peor, etc).
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¿Cómo aliviarlo?

Los especialistas recomiendan solicitar primeros auxilios psicológicos o una terapia breve para superar el trastorno de estrés postraumático. Además de esto, se pueden poner en práctica algunas acciones sencillas como charlar con alguien de confianza sobre cómo se sintió durante el evento traumático. La psicóloga María Elena Lara recomienda que a quienes sirven de escucha a otras personas no emitir juicios de valor ni comentarios como «Yo hubiera hecho esto», «Debiste reaccionar así», etc., pues esto sólo provoca que la persona se cuestione sobre su manera de actuar e incluso se sienta culpable.

La especialista también comentó que es muy útil realizar actividades relajantes como escuchar música, pintar, etc., escribir una carta que explique sus emociones y sentimientos, y después romperla, entre otras. «Dibujar también sirve, no sólo para los niños, también para jóvenes y adultos, pues nos ayuda a expresarnos con mayor facilidad».

Aunado a esto, la egresada de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) nos compartió un sencillo ejercicio de relajación que puede ser muy práctico en los momentos en que no podamos acudir a terapia y necesitemos disminuir la ansiedad.

Para dicho ejercicio es importante que la persona se tome 5 minutos para no pensar en nada ni nadie, pensando en que esto no es egoísmo, se trata de estar bien para poder ayudar a los demás.

1. De ser posible, escucha música relajante sin letra, sólo melodía, para que la persona se pueda concentrar su respiración.

2. La respiración debe ser lenta y pausada, inhalando por la nariz y exhalando por la boca.

3. Concentrarse en pensamientos agradables del pasado, presente o futuro, como lugares que les gustaría visitar, momentos felices con la familia, etc. (De preferencia sólo imágenes, no historias complejas porque pueden dar lugar a pensamientos de aprensión y temor.

4. Una buena opción es pensar en un lugar donde la persona se sienta cómodo y seguro. Lo importante es pensar sólo en el sitio, no en lo que ocurre en el mismo. Concentrarse en los detalles como la sensación de la brisa, el calor del sol, etc.

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Además, la psicóloga Lara subrayó que es muy importante que en caso de insomnio, dolor de cabeza, náuseas y contracturas musculares las personas no se automediquen, pues podrían empeorar la situación. Es mejor acudir con el médico para que evalúe las manifestaciones físicas.

Instituciones como la UNAM y la Universidad Iberoamericana pusieron a disposición servicios de atención telefónica, así como brigadas de atención psicológica en las zonas más afectadas para atender a quienes así lo requieran.

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