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¿La placenta es benéfica? Esto es lo que dice la ciencia

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Desde hace un par de años, las famosas pusieron en tendencia una práctica muy polémica: comerse la placenta después del parto, con la intención de prevenir la depresión postparto, mejorar el sistema inmune y fortalecer el organismo en general.

Mucho se ha debatido al respecto, pues las personas se cuestionan si esto realmente tiene algún beneficio para la salud de la madre o sólo es una extraña moda que incluso puede poner en peligro su vida.

Mientras algunos aseguran que la placenta proporciona una gran cantidad de nutrientes a quien la consume, otros objetan que una vez que ésta sale del organismo ya no tiene ninguna utilidad, por lo que comerla no sirve de nada. Para explicar qué es lo que dice la ciencia al respecto, primero detallaremos cuáles son las características de este órgano.

¿Para qué sirve la placenta?

La placenta es una de la partes del cuerpo humano más asombrosas. Primero por su calidad de transitorio, es decir, se desarrolla dentro del organismo de la mujer, pero es expulsado una vez que cumple sus funciones.

Dichas funciones consisten en proporcionar oxígeno y nutrientes al feto en desarrollo, además expulsar los desechos del mismo e de impedir que virus y bacterias entren en contacto con el líquido amniótico.

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“Es una verdadera maravilla”

Muchas mujeres que han comido su placenta aseguran que han obtenido excelentes beneficios, tanto físicos como emocionales y psicológicos. Entre las mejoras que reportan se encuentran un sistema inmune más fuerte, menos cansancio y reponerse más rápido del alumbramiento (en el caso de que no sea su primer hijo).

Tal es el caso de “Jenny”, quien describió en su blog Jennyrella cómo fue su experiencia con esta práctica: “Tenía tanta leche que no sabía qué hacer con ella. Me sobraban 24 onzas de leche diarias. Lo que sí es verdad es que no me sentí abrumada después de dar a luz. La recuperación fue rápida y no me sentí deprimida ni llorosa”.

¿Qué dice la ciencia?

No obstante, hasta el momento no hay estudios que avalen por completo los beneficios de la placentopatía (comer la placenta). No existe ninguna investigación seria que mida los efectos positivos del consumo de la placenta en seres humanos.

Ni siquiera se ha comprobado que los componentes del mencionado órgano ayuden a incrementar los niveles de estrógenos que las mujeres pierden durante el parto, lo cual es una de las causas de la depresión postparto. Tampoco se conoce con certeza cuáles son los riesgos potenciales de esta práctica.

Píldoras de placenta

Para aprovechar esta tendencia de consumir la placenta, diversos laboratorios crearon un nuevo servicio para aquellas mujeres que están interesadas en ingerirla, pero no se atreven a comerla directamente. Dichos laboratorios ofrecen tomar este órgano para deshidratarlo y encapsularlo en pequeñas píldoras, asegurando que sus nutrientes se mantienen intactos y además ayudan a equilibrar las hormonas después del embarazo.

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Sobre este tema, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos advirtieron del peligro de ingerir píldoras de placenta, luego de que un bebé enfermara gravemente por la bacteria streptococcus, proveniente de las mencionadas píldoras que su madre estuvo consumiendo después del parto.

En gran parte esto se debe a que no existe una supervisión sobre la encapsulación de placenta por parte de la Administración de Alimentos y Medicamentos. No se tiene ninguna seguridad de que el proceso se realice con estrictas normas de higiene ni con los instrumentos adecuados.

Finalmente, investigadores de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades concluyen: “Es elección de cada mujer. Si los pacientes están interesados, la recomendación es que no renuncien a nada que haya sido prescrito para la atención de su salud mental, como un antidepresivo. También se recomienda que si deciden seguir adelante con el consumo de la placenta, se aseguren de trabajar con alguien con entrenamiento de patógenos transmitidos por sangre, así como la certificación OSHA para la manipulación de alimentos”.

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