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¿Quién da más en la relación, tu pareja o tú? 8 formas de detectar si es desigual

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¿Qué tan importante es para ti que haya igualdad en tu relación? Si percibes que alguien siempre es el que da más, esto no tiene que llevarse necesariamente a un extremo y calificar quién es el débil o el opresor, pero sí es importante que haya un balance. 

Jeremy Nicholson, psicólogo, experto en relaciones y colaborador para el sitio Psychology Today, asegura que la falta de igualdad en una relación a la larga puede acabar en una falta de satisfacción, compromiso y en resentimiento. Incluso podría escalar en violencia o al miedo de que llegue a esto. 

Teresa Newsome, experta en relaciones y colaboradora para el sitio Bustle, señala que estas son algunas formas en las que puedes detectar que si no hay igualdad en tu relación: 

#1 Las necesidades de uno son más importantes que las del otro

En una relación debería construirse algo con la otra persona. Eso significa que hay que considerar que sus decisiones y acciones afectan a ambos. Es un acto de balance y algo con lo que prácticamente todas las relaciones se topan. A veces tu tienes que ser primero, pero el compromiso con alguien significa que a veces no. Si quieres igualdad así tiene que ser, dar y recibir. 

#2 Alguien no es suficientemente asertivo

En una relación sana puede haber un desbalance de poder. Esto podría suceder si tu pareja es tímida, no es asertivo o le falta confianza. En otras palabras es cuando uno no dice o hace mucho por lo que quiere y aunque el otro trate de balancear la relación, tampoco puede leer la mente. La persona que no es asertiva es la que generalmente se muestra incómoda mostrando o poniendo atención a lo que quiere, a sus opiniones y a necesidades. Esa puede ser una confort de la que le cueste trabajo salir. 

#3 Uno es el que decide cuándo tienen sexo

El sexo debe ser algo que ambos les satisfaga. Aunque uno generalmente sea el sumiso, esto es porque ambas partes han acceden a esto. El sexo además de darle satisfacción a ambos debería de ser una conversación igualitaria, no algo en lo que sólo una persona decida cuándo y cómo lo quiere.  

#4 Uno tiende a encargarse de todo

¿Hay una persona hace todo o siempre hay que pedir su permiso para cualquier cosa? Por lo general esto pasa cuando uno quiere ser el responsable y quien tenga la decisión final de todo, pero llevar esto a un extremo causa desigualdad en la relación.

#5 Uno es el que siempre se asegura de pasarla bien

Esto es frecuente en las parejas con hijos. Una persona es la que viene y va cuando le plazca, lo que incluye divertirse con sus hijos y deja que su pareja se encargue de las responsabilidades pesadas. Esto también puede ocurrir, por ejemplo, con el dinero. Uno de los dos tiende a pagar por todo, tener dos trabajos y hacer un enorme esfuerzo por hacer al otro feliz, pero hay alguien que sólo la pasa bien mientras las cuentas de dinero estén cubiertas. 

La igualdad en una relación también significa que los dos se comprometan a hacer sacrificios similares y que ambos también saquen provecho de sus cosas. 

#6 Sólo uno persigue lo que quiere

Hay relaciones en las que una persona apoya completamente a la otra para que alcance todo lo que se proponga, pero eventualmente también tiene que ser el turno del otro. Podría ser un gran problema de resentimiento sí sólo se enfocan en lo que sólo uno quiere, mientras el otro sólo la apoya y la observa. Ambos necesitan la oportunidad de realizarse. 

#7 Uno siempre es el más generoso y afectivo

A veces sólo una persona muestra naturalmente su amor y afecto con el otro, si eso no es un problema en tu relación, adelante. Ambos deben decidir con qué tanto afecto se sienten cómodos, pero sí una parte que realmente necesita atención y la da pero no la recibe, entonces esto podría resultar en una falta de cariño y entendimiento que puede afectar su relación. 

#8 Uno es el que controla siempre la conversación

En una relación igualitaria, nadie trata de silenciar al otro. Si están en una discusión, ambos deben ser escuchados, la meta no debería de ser 'quién tiene la última palabra' o ganar en un pleito. Tampoco sólo una persona debería de hablar y no dejar que la otra argumente. Hay que tratar de balancear lo que dices con lo que escuchas, es decir una comunicación asertiva. 

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