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Señales de que estás en una relación violenta: así es como les pones un alto

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Gritos, golpes, patadas, moretones y labios partidos. Cuando escuchamos "relación violenta" lo primero que viene a nuestra mente son esa clase de demostraciones físicas o sexuales. Pero una persona violenta no lo demuestra por primera vez mediante los golpes. Este tipo de individuos dejan ver su verdadero rostro a través de pequeñas señales que a veces pasan desapercibidas, incluso como inofensivas.

En una entrevista para VIX, la psicóloga Yara Brom explicó que una relación violenta tiene cuatro características que la distinguen: la responsabilidad, el control, la culpa y el aislamiento. Todas ellas se presentan en circunstancias de desigualdad y manipulación en los planos físico, sexual y emocional.

Señales de alarma no tan evidentes

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Una pareja violenta siempre te hará responsable a ti por cualquier situación que le moleste, según explicó la especialista. Por ejemplo, un par de novios no desean tener hijos, pero en un descuido, ella queda embarazada. El novio violento insistirá en que es culpa de ella porque ella es quien carga al bebé en su vientre. La responsabilidad es de ambos, pero en una relación desigual, quien debe rendir cuentas es la víctima.

Cuando te descubras pensando: «Es que no se vaya a enojar», ten cuidado. Tal vez aún no estás en una relación violenta, pero sin duda algo no va bien. 

Sentirnos culpables nos vuelve vulnerables en un sentido peligroso, y quienes son violentos se aprovechan de ello. Imagina que sales con tu novio a un centro comercial y ves unos aretes que te hacen decir: «¡Mira! ¡Qué bonitos!», aunque la verdad es que no planeas comprarlos. Entonces tu novio dice que te los comprará e insiste en ello aunque le digas que no es necesario. «Ah, ¿entonces me vas a despreciar?», te reclama.

Así es como aparece un problema en donde no lo había (que tú no incitaste), pero ahora —según él— es tu culpa. Y te hará aceptar sus condiciones para que te sientas bien de nuevo y todo regrese a la "normalidad".

Como señala Brom, el control y la manipulación son constantes en las relaciones violentas. A veces se confunde con realizar sacrificios por el bienestar de la relación o por darle un gusto a la pareja. La gran diferencia está en que en uno lo haces porque quieres y en el otro porque te convencen de que "para eso estás", que ese es tu "deber". Cuando eres manipulada, no tienes la posibilidad de crecer como ser humano.

Por último, la psicóloga apuntó que el aislamiento es una herramienta para conservar el control sobre alguien más. No sólo se trata de pedir que elimines a tus amigos de Facebook o que dejes de salir con tus seres queridos.

Tal vez el sueño de ambos es tener una familia, entonces cuando te pide que dejes de trabajar durante el embarazo no te suena tan descabellado. Después, te dirá que todavía no trabajes, para que cuides de tu hijo como sólo tú sabes hacerlo. Eso hasta a cumplido suena. Que él proveerá, que no tienes de qué preocuparte. El dinero se convierte en una amenaza, porque con cualquier "falta" que cometas, no tendrás sustento. Además, así tendrás más miedo de terminar esa relación, porque no tendrás a dónde ir ni los medios para hacerlo. Divide y vencerás, dicen.

Todo por "amor"

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Yara subrayó que pedir muestras de afecto para comprobar el amor es violencia. No importa que sea una petición razonable como «lava los trastes» o irracional como «quítate esa falda porque todos creerán que eres una fácil»: lo que se pide a cambio de amor es un acto violento.

Quien recurre a la violencia es imposible de satisfacer. No importa qué tanto sigas sus reglas, nunca estarán satisfechos. Es como correr en una rueda de hámster, ilustró la psicóloga: "Correrás y correrás, pero nunca alcanzarás la meta".

¿Cómo se termina una relación violenta?

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La especialista fue contundente: «Sal corriendo. Punto. Ese es EL consejo». La seguridad de la víctima es prioridad, y entre más pronto salga de esa relación, mejor. No es un acto sencillo e incluso las recaídas son comunes, pero existen algunos consejos para ganar fortaleza.

Conservar a tus amistades y familia cerca para tener un sistema de apoyo es esencial. Se debe reconocer que el violentador es muy feliz siendo violento, porque es mucho más fácil imponer que negociar. Como pareja, no nos corresponde arreglar al otro o convertirnos en su terapeuta. Si alguien necesita cambiar, debe ir por su cuenta a buscar ayuda. Y una persona así, es probable que jamás lo admita.

Creer en uno mismo a pesar de cualquier insulto que recibamos. Incluso los "apodos tiernos" como "tontita" o "mensita" son peligrosos porque nos los creemos en un nivel inconsciente. Como dijo Yara Brom: "una cosa es hacer una tontería y otra ser una tonta".

En mayor o menor escala, todas hemos soportado "lo que creemos merecer" en espera de un amor que no llegará. Pero todos tenemos la posibilidad de decir "NO" y liberarnos de las telarañas que nos mantenían en ese oscuro lugar.

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