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¿Por qué las víctimas de abuso sexual se quedan calladas?

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Marcos Mesa Sam Wordley vía Shutterstock

A partir de la denuncias en contra de Harvey Weinstein, se desencadenó una ola de señalamientos en contra de otras figuras públicas que utilizaron su poder para abusar sexualmente de compañeras de trabajo. Tal es el caso Ed Westwick y Steven Seagal. Esta situación no sólo arrojó luz sobre un problema que infecta cada ámbito de la sociedad, también generó comentarios tanto positivos como negativos en las redes sociales.

Unos de los más comunes dentro del espectro negativo fueron: «¿Y por qué no denunciaron cuando eso pasó y se esperaron hasta años después?» o «Qué casualidad que una dice algo y ahí van las demás, seguro nada más quieren colgarse de la fama del momento». Es lamentable que ante una acusación a quien se le cuestiona más sea la víctima.

La respuesta a esta interrogante es sencilla, pero con un trasfondo complejo: porque le temen a la reacción de los demás.

Tal vez en algún momento de la escuela te tocó vivir esta situación: uno de tus amigos hizo algo indebido en clase y, cuando la maestra preguntó quién fue, nadie decía nada. ¿Por qué pasaba esto? Porque nadie quería ser el soplón, nadie quería meterse en más problemas ni con el culpable, ni con la maestra.

Ahora imagina que tú fuiste la víctima, que el victimario es alguien cercano a ti, que tu integridad tanto física como emocional se vio comprometida, que tu futuro profesional y personal cambiará según tu decisión, que deberás seguir un engorroso proceso que no te asegura una resolución justa y satisfactoria.

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Sergey Nivens vía Shutterstock

Las estadísticas son deprimentes. RAINN es una organización estadounidense en contra de la violencia sexual. Sus números dicen que sólo 344 de cada 1,000 casos de abuso sexual se denuncian. El 20 % de las mujeres que prefirieron callar lo hicieron por miedo a las represalias (como perder credibilidad o su trabajo). Un 13 % porque creyeron que la policía no sería de ayuda y otro 13 % porque pensaron que se trató de un asunto personal.

En el resto de la lista se encuentran motivos como creer que no era un asunto tan importante o porque no querían meter en problemas al abusador. Cuando una mujer es atacada sexualmente, el 70% de los delitos son cometidos por alguien que conocían. Para rematar: de cada 1,000 violaciones sólo 6 culpables serán encarcelados.

¿Tú no dudarías en alzar la voz también?

No debería ser así, pero la situación es real. ¿Por qué insistimos en dudar primero de las acusaciones cuando las estadísticas las afirman? 32 % de las mujeres mexicanas han padecido violencia sexual en algún momento de su vida por parte de agresores distintos a su pareja, de acuerdo con cifras del INEGI. Voltearse y pretender que este reflejo del machismo no es una realidad es ilógico.

Humillación, un futuro incierto, críticas y un sistema judicial incompetente. Eso es lo que les espera a las mujeres que sufren abuso sexual. Ante un futuro con mucho que perder y poco que ganar, es fácil comprender por qué alguien prefiere guardar silencio y tratar de volver a la rutina diaria.

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Odua Images vía Shutterstock

Jim C. Hines creó un sencillo cómic que ilustra cómo cualquier decisión que tome la víctima del abuso pareciera ser poco satisfactoria para la sociedad. Aquí puedes ver el original en inglés, pero te explicamos cómo va:

1. «Bob Smith me agarró los pechos en una convención el mes pasado».«Chisme ridículo», «¿Por qué tratas de arruinar la reputación de Bob?», «Eso no es acoso. Es sólo Bob siendo Bob».

2. «Fui acosada sexualmente el mes pasado, pero preferiría no dar nombres».«Estas referencias vagas son peor que inútiles», «A ti obviamente no te importa arreglar el problema. Sólo quieres atención».

3. Guarda silencio.«Nunca he escuchado sobre esto del acoso sexual. Seguro no debe ser un problema de verdad», «¿Por qué diablos una mujer tendría miedo de denunciar el acoso?».

Dejemos de ponernos el pie como sociedad. Al desacreditar una víctima y señalarla de exagerada, nadie gana. Sólo con un "yo te apoyo" o "yo te escucho" basta para comenzar el cambio. Empecemos a estar ahí para el otro.

Todos podemos ayudar: Estos son los motivos por los que tenemos que dejar de decirle a las mujeres que "están locas"