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Si siempre quisiste saber por qué le hablas a tu perro, la ciencia tiene una explicación

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¿Qué relación tienes con tu perro? Hablarle es unhábito bastante frecuente y muchos lo consideran algo normal. Seguramente no te alteras cada vez que tu madre le pregunta al perro qué ha hecho en el día antes de preguntarte a ti.

No recuerdo haber tenido largas conversaciones con mis perros, quizás alguna reflexión repentina que quería compartir con alguien y sólo encontré su mirada perdida. Eso sí, jamás olvido saludarlos cada vez que llego.

Ya sea diariamente o no, la gran mayoría le habla a sus perros, intentando mantener una conversación destinada al evidente fracaso. Jamás habrá una respuesta del otro lado (al menos verbal).

Si eres de esos que aman hablarle todo el tiempo a su perro, te tengo una excelente noticia: según la ciencia eres una persona inteligente, además de poseer un gran sentido de creatividad e imaginación.

Hablar con tu mascota demuestra inteligencia

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Cuando le hablas a tu perro le estás asignando una personalidad. Y aunque parezca raro dotar de cualidades humanas a objetos o cualquier otro ser vivo tiene un nombre: antropomorfizar. Sí, según la ciencia no es raro que pases un rato hablándole a tu planta explicándole por qué el existencialismo es humanismo, por ejemplo. De hecho, según afirman, es el mismo proceso psicológico que tenemos al reconocer la mente de otra persona.

Un profesor de Ciencia conductual de la Universidad de Chicago explica que antropomorfizar es una consecuencia natural de lo que hace a los humanos ser inteligentes. Así que si le cuentas a tu perro todo lo que te ha pasado en el día, según la ciencia eso hace que seas una persona inteligente y no alguien “raro”.

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Personificar a un animal te ayuda a sentirte más cercano a él. Lo mismo sucede con los objetos, más de una vez habrás escuchado a alguien hablarle a su auto de forma muy cariñosa. Pues bien, eso hace que mejore el lazo con el objeto, al que trata como a una extensión de su personalidad, lo que podría ser un indicador, según los expertos, de poseer conciencia de sí mismo.

Las relaciones son complejas, ya sea con personas, humanos u objetos, pero mientras intentemos comunicarnos (con lo que sea) al parecer estamos a salvo. Conclusión: de ahora en más le diré a mi pequeña albahaca lo linda que se ve por las tardes soleadas (y no temeré por lo que pueda pensar el vecino) ya que estaré haciendo uso de mi inteligencia.