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Una estatua bastó para dividir Nueva York en plena pandemia: ¿de qué lado estás?

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David Ryder/gettyimages

El asesinato del afroamericano George Floyd a manos de un policía blanco, reabrió una herida de antaño en la sociedad estadounidense: la innegable brutalidad policíaca que sufren las denominadas "minorías."

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Scott Heins/gettyimages

Las protestas derivadas del caso Floyd y encabezadas por el movimiento social Black Lives Matter, detonaron en muchas mesas de debate a nivel civil y jurídico. Más allá de las manifestaciones físicas, los ciudadanos comenzaron a cuestionar prácticas arraigadas de racismo en lo individual y en lo colectivo.

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Elijah Nouvelage/Getty Images

Para muchos, gran parte de la discriminación actual se deriva de juicios "inofensivos" que preceden de muchas décadas atrás. Cuestionar la colonización, las antiguas reformas, y la praxis en la política de antaño, se volvió una tarea cotidiana.

En esta vertiente, gran parte de la población estadounidense cree que las estatuas de algunas figuras tan históricas como polémicas, ya no tienen cabida en las calles. Aquí destaca inevitablemente el caso de la estatua de Theodore Roosevelt en la entrada del Museo de Historia Natural de Nueva York.

La pieza de bronce es representativa de la Gran Manzana, pero no deja de ser controversial en su composición: Roosevelt, erguido sobre un caballo, se hace acompañar de un nativo americano y un africano, ambos abajo, caminando a pie. Aunado a lo anterior, el monumento fue erguido en 1939, cuando el museo era abiertamente racista y abogaba por la supremacía blanca.

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Si bien Roseevelt destacó en vida por fundar en su momento el Partido Progresista y por ser un destacado académico, es la representación de la estatua como tal lo que se considera ofensivo, no el historial del mencionado político.

theodore roosevelt
Public Domain via Wikimedia Commons

Tras una serie de protestas y miles de peticiones, la estatua de Roseevelt será formalmente retirada bajo la aprobación del alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill de Blasio, quien tiene claro su posicionamiento al respecto:

(El monumento) describe explícitamente a los negros e indígenas como subyugados y racialmente inferiores (...) remover esta problemática estatua es la decisión correcta en el tiempo correcto (...) claramente presenta a un hombre blanco como superior a otros, y eso no es aceptable en estos días, y no debería serlo nunca.
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Algunos historiadores y sociólogos contemporáneos, tomaron la petición de De Blasio para analizar a Roseevelt como figura supremacista. Aunque no hay nada que pueda ser "condenable" directamente en el 26° presidente de los EE.UU, muchos aluden a que fue un devoto de la eugenesia (el estudio de las leyes biológicas orientado al "perfeccionamiento" de la especie humana.)

Las conclusiones se mantienen en constante rencilla: por un lado, Roseevelt es una figura de indiscutible legado histórico, pero en particular, su estatua en Nueva York alude a un esquema de jerarquía que ya no tiene lugar en la sociedad moderna.

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Los contrastes no escapan de los estratos vigentes. Este lunes, el presidente, Donald Trump, tuiteó que le parecía "ridículo" retirar el monumento. Mientras tanto, Theodore Roosevelt IV —bisnieto del 26° presidente estadounidense— escribió en The New York Times que le parecía correcto remover la estatua, ya que "no representa el legado principal de su ancestro."

¿Tú qué opinas respecto al caso? Danos tu opinión en los comentarios.

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