¿Te parecen extraños los rostros de reyes antiguos? Hay una explicación científica

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Lena Lir

De acuerdo a un estudio publicado en Annals of Human Biology, la muy particular quijada de los miembros de la dinastía Habsburgo fue causa directa del matrimonio y relaciones entre parientes muy cercanos.

Con la ayuda de un equipo de genetistas, cirujanos y especialistas en el tema se confirmó la relación entre el "prognatismo mandibular" (esas quijadas tan prominentes) y las relaciones sexuales entre parientes del mismo linaje sanguíneo.

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Hulton Archive

Esta investigación se realizó con la ayuda de 10 cirujanos maxilofaciales que se encargaron de analizar 66 retratos de 15 miembros de la dinastía de los Habsburgo.

Los cuadros se examinaron para subrayar once características de la deformidad también conocida como “mandibula de Habsburgo”, y otras siete relacionadas con la deficiencia maxilar.

Los especialistas establecieron puntuaciones para definir el grado de prognatismo mandibular basándose en los enlaces matrimoniales llevados a cabo a lo largo de 200 años: para ello, revisaron 6 mil individuos y 20 generaciones.

El genetista Francisco Ceballos recuerda un retrato al óleo de Carlos II pintado por Juan Carreño de Miranda en el año de 1680, y menciona lo siguiente:

No es solo prognatismo mandibular. Carlos II tenía la nariz muy caída, los ojos muy caídos, los pómulos muy caídos. Tenía una deficiencia del maxilar y se la caía toda la cara

El especialista forma parte de un equipo de 14 científicos que se han dedicado a encontrar una relación directa entre la deformidad y el incesto practicado por los reyes españoles por casi doscientos años.

Ceballos también explica que la consanguinidad es un gran referente para conocer el historial genético de un rasgo, ya que cuando una persona nace recibe dos versiones de cada gen, una de la madre y otra del padre: unas "dominan", mientras otras permanecen latentes.

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Hulton Archive

En el caso de los Austrias, la deformación facial corresponde a un comportamiento recesivo: ya que los genes se parecen tanto, las características diferentes terminan imponiéndose.

Actualmente, el equipo de especialistas maxilofaciales se encuentran diagnosticando el grado de deformidad facial analizando 66 retratos de los monarcas, los cuales abarcan desde Felipe I (1478 - 1506) hasta Carlos II (1661 - 1700). Estas obras se encuentran, principalmente, en el Museo del Prado y en el Museo de Historia del Arte de Viena.

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