Una familia de migrantes se reencontró 31 años después y su historia conmovería hasta a Trump

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Twitter Movimiento Migrante Mesoamericano

Las crisis de violencia, pobreza y desempleo en diversos países de Latinoamérica, obliga a sus habitantes a emigrar a otras naciones en busca de una mejor calidad de vida. No es una decisión fácil, a veces es un acto desesperado, un intento por sobrevivir y poder alimentar a sus familias.

Los migrantes se enfrentan a un futuro incierto. Se colocan cara a cara con el peligro al irse de manera ilegal y con escasos recursos. Además, deben separarse de sus seres queridos, sin saber si algún día volverán a encontrarse.

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David McNew/Getty Images

Día con día, hay personas que parten de su lugar de origen, arriesgándose a ser arrestados, deportados, heridos o hasta muertos. Pero eso no es todo, también tienen que lidiar con la discriminación y la xenofobia que reciben cuando llegan a otros países.

Algunos viajan en pareja, otros con gran parte de su familia, y varios más que se marchan solos, esperando prosperar y cubrir las necesidades de aquellos que dejaron en casa.

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John Moore/Getty Images

Las historias de reencuentro entre migrantes y sus familias no siempre son frecuentes. Muy pocos tienen la suerte de poder dar ese esperado abrazo y decirle 'te extrañé' a la persona que aman.

En noviembre de 2019, la esperanza tocó la puerta de una familia. Después de 31 años, una madre podrá volver a ver a sus hijos, de quienes se separó cuando eran muy pequeños.

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John Moore vía Getty Images

Se trata de Lilián Esperanza Alvarado, una mujer originaria de El Salvador que tuvo que despedirse de sus hijos, Dalinda y Salvador. Los niños partieron con su padre y tío a Estados Unidos, para mantenerse a salvo del conflicto armado que se llevaba a cabo en su país cuando sólo tenían 9 y 7 años, respectivamente.

Lilián no pudo irse con ellos, pues había sido arrestada por formar parte de CoMadres, un cómite de madres que buscaba a personas desaparecidas o encarceladas a causa de la guerra civil en El Salvador.

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John Moore/Getty Images

Aún cuando ella no era criminal, la represión ponía en riesgo a cualquiera. Lilián se sabía vigilada y tuvo miedo de que en la próxima captura, le hicieran daño a sus hijos. Por eso decidió mandarlos lejos y así mantenerlos a salvo. Fue el 22 de marzo de 1988 cuando tuvo que hacer a un lado sus emociones, para proteger a los suyos.

La pareja de Lilián y sus dos hijos llegaron sanos y salvos a Estados Unidos, pero al no adaptarse al estilo de vida, decidieron retroceder y quedarse en México.

Dalinda y Salvador se mantuvieron en comunicación con su madre por algunos meses, pero luego su padre dejó de llevarlos a la cabina telefónica donde se realizaban las llamadas, y ahí perdieron el contacto.

De acuerdo con el testimonio que Lilián dio, el reencuentro se dio después de que no dejara de publicar el nombre de sus hijos a través de Facebook, haciendo saber que los estaba buscando.

Dalinda tampoco había cesado sus intentos por hallar a su madre. El Internet y las redes sociales hicieron su magia y les permitieron volver a hablar en 2015, por vía telefónica.

El pasado 24 de noviembre de 2019 por fin pudieron abrazarse en Nuevo León, México, gracias al Movimiento Migrante Mesoamericano, organización cuya labor es unir familias que han sido separadas por la migración.

La historia de Lilián, Dalinda y Salvador es muestra de que el amor lo puede todo, pero también del dolor y la angustia que la desigualdad social provoca.

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