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La primera caminata espacial femenina fue cancelada por una cuestión de ¿¡moda!?

anne mcclain astronauta nasa 2018
Aubrey Gemignani/NASA via Getty Images

El 29 de marzo estaba listo para convertirse en un día histórico en la NASA. En esa fecha se tenía programada la primera caminata espacial compuesta únicamente por astronautas mujeres. Pero la misión tuvo que ser cancelada días antes por una cuestión de tallas de los trajes.

Seguridad y desabasto

La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio comunicó el 22 de marzo que se tienen programadas tres caminatas fuera de la Estación Espacial Internacional para realizar trabajos de mantenimiento. La primera de ellas fue completada gracias a los ingenieros Nick Hague y Anne McClain.

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Una de las tareas más importantes que realizó la dupla fue el cambio de baterías en las matrices solares de la instalación. Una semana después, McClain volvería a salir para reemplazar otro conjunto de baterías. Esta vez la acompañaría Christina Koch, con lo cual se convertiría en la primera caminata de mujeres en el espacio exterior.

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El 25 de marzo se dio a conocer que esto no sucedería. Una noticia publicada en el sitio de la NASA detalló:

«Después de consultar con McClain y Hague luego de la primera caminata espacial, los encargados de la misión decidieron ajustar las asignación, en parte debido a la disponibilidad de trajes espaciales en la estación. McClain aprendió durante su primera caminata espacial que un torso superior de tamaño mediano —en esencia, la playera del traje— le quedaba mejor. Como sólo un torso tamaño mediano puede estar listo para el viernes, 29 de marzo, Koch lo usará».

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La astronauta creía que podría trabajar dentro de un traje de talla grande, pero después de vestir uno mediano el día 22, descubrió que este le ajustaba mejor. Así lo reportó Stephanie Schierholz, una vocera de la NASA. En un video oficial de la administración, McClain explicó que esa decisión fue tomada por recomendación suya:

«Nick y yo salimos por la puerta e hicimos la caminata. Y en ese momento el traje que usaba me quedaba a la perfección. Estaba muy feliz en él, y Nick estaba feliz en el traje que él usaba. No quisimos hacer ningún cambio.

«Planeaba cambiar de talla en mi segundo traje y, como todo salió tan bien en el primero, nos dimos cuenta de que no necesitábamos meter más incógnitas adicionales en algo que es tan importante y peligroso como una caminata espacial. Es muy importante que todos nosotros podamos trabajar de la manera más eficiente y segura posible».

Aunque McClain y el resto del equipo actuaron de manera acertada por el bienestar de la astronauta, este suceso develó un hecho que la NASA había ignorado hasta ahora: no estaba preparada para que dos mujeres salieran de la Estación Espacial.

Un mundo para hombres

Este se convirtió en un ejemplo más de las desventajas que enfrentan la mujeres en un mundo construido de acuerdo a la talla de los hombres (en el video, notarás que la diferencia de tamaño entre los astronautas es evidente).

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Un caso similar sucede con el equipo de protección personal que las mujeres reciben en sus trabajos cuando la naturaleza de su labor así lo requiere. De acuerdo con un informe del Congreso de la Unión de Oficios de Reino Unido, un 57 % de las féminas admitieron que su equipo ha sido un obstáculo y no una ayuda en algún momento de sus carreras. Sólo un 29 % ha usado materiales dedicados para su sexo.

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El Congreso explicó que esto se debe a que el equipamiento se diseña de acuerdo a un estándar masculino, el cual —por supuesto— no contempla a la anatomía femenina. Es más, ni siquiera el 100 % de los hombres encaja en el perfil. El problema se vuelve aún peor si la trabajadora está embarazada.

Para asegurar la integridad física y el desarrollo profesional de las mujeres, es necesario tomarlas en cuenta al momento de diseñar los uniformes y herramientas empleados en el campo laboral. Cuando la vida de alguien está en juego, apostar por lo "unisex" o "unitalla" es un grave error.

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