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Emergencia en Rusia por la invasión masiva de osos polares en las casas

Una invasión de osos polares hambrientos. Podría ser el inicio de una película distópica de terror y ciencia ficción, pero está ocurriendo ahora mismo en Rusia.

El archipiélago de Novaya Zemlya, ubicado en la remota costa noreste de Rusia sobre el ártico, ha sido declarado en estado de emergencia por la aparición en masa de osos polares que aterrorizan a la población local.

Más de 50 osos fueron vistos en la zona de Belushya Guba, la que concentra a más de la mitad de los cerca de 3000 habitantes del archipiélago, entre diciembre y febrero.

Los animales deambulan por áreas habitadas por comunidades, ingresan en casas, edificios y oficinas, y hasta han intentado atacar o perseguir personas.

«La gente está muy asustada» revela un comunicado emitido por las autoridades locales. «Tienen miedo de salir de sus casas y sus rutinas diarias se ven completamente alteradas. Los padres no quieren enviar a sus hijos a la escuela. Todos los centros educativos están recibiendo quejas y demandas, orales y por escrito, que exigen mejores condiciones de seguridad en el establecimiento».

Aunque se han colocado nuevas cercas alrededor de las escuelas, se han designado vehículos especiales para trasladar a los trabajadores a sus oficinas y militares patrullan el área, no han habido cambios demasiado significativos en la situación y los pobladores siguen temerosos, conviviendo con la presencia de los osos polares.

Según la agencia de noticias rusa Tass, los osos no se espantan ante las señales utilizadas para ahuyentarlos, como los coches patrulla o los perros.

«He vivido aquí desde 1983 y nunca había visto tantos osos polares en el entorno» dijo un habitante de Novaya Zemlya. «He visto al menos cinco osos persiguiendo a las personas e ingresando en edificios donde vive gente.

El problema ambiental

La dificultad de la situación tiene dos costados a tener en cuenta: por una parte la preservación de los osos polares y por otro, el más grande y preocupante del calentamiento global.

La preocupación de los habitantes ha conducido a plantear el «sacrificio» de los animales más agresivos. Sin embargo, las autoridades ambientales de Rusia se han negado a conceder permisos para dispararle a los animales, al menos por ahora.

Aseguraron que un equipo de expertos llegará al lugar para intentar prevenir encuentros peligrosos entre osos y humanos, y los expertos esperan que no sea necesario recurrir a las armas.

La cercanía entre osos polares y comunidades humanas se está observando en distintas zonas, y es un efecto del calentamiento global, que ha ido reduciendo el hábitat natural de los animales.

La organización World Wildlife Fund ha contribuido a crear patrullas para vigilar y controlar la situación en diversas comunidades del ártico.

Algunas medidas que se han implementado para prevenir encuentros peligrosos con los animales son máquinas que hacen ruido y los ahuyentan, una iluminación más potente en los espacios públicos y protocolos de seguridad en caso de que un oso ingrese a una comunidad. En algunos casos, se han utilizado balas de goma.

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