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En realidad, el rosa sí es para los nenes y la historia es testigo

Clem Onojeghuo/stocksnap

En los primeros días de 2019 se generó una gran polémica vinculada a los estereotipos de género, cuando la pastora evangélica, abogada y ahora ministra de la Mujer, la Familia y los DD.HH. de Brasil, Damares Alves, afirmó sonriente en un video: «Es una nueva era en Brasil: los niños visten de azul y las niñas de rosa».

Sin embargo, la historia la desmiente. La última exposición del Museo del Traje de Madrid, llamada La vie en rose, propone un recorrido a lo largo de la historia con prendas rosas vestidas por hombres y mujeres, dejando claro que loscolores no tienen género. Ni hoy ni en ese entonces.

Los niños y hombres vestían de rosa en el siglo XVIII

La exposición rompe todo estereotipo de género al demostrar que ni el rosa es exclusivo de las mujeres ni el azul de los hombres. Incluso Leatrice Eiseman, especialista del color, frente a una entrevista con CNN, asegura que el rosa era un color relacionado con la masculinidad.

hombre vestido de rosa
Wikimedia Commons

Jo B. Paoletti, historiadora de la Universidad de Maryland, explica en su obra Pink and Blue, que, hasta la Primera Guerra Mundial en Estados Unidos, no se utilizaban los tonos pastel para distinguir a los niños y las niñas, sino que todos usaban el color blanco hasta que cumplían los seis o siete años.

Además, por aquella época, el rosa se asociaba más a los niños por ser un color fuerte (similar al rojo de la sangre) y el azul a las niñas, por ser un tono más suave y delicado (como el del cielo). Aunque, nuevamente, recaían en estereotipos, es mentira que exista una «ley» que asocie a uno estrictamente con el otro.

nino vestido rosa
Honolulu Museum of Art/Wikimedia Commons

¿Por qué cambió? Con la llegada de la Revolución Industrial, se fue dejando de lado los colores llamativos en los hombres.

No existen colores de niño o niña

El género femenino/masculino, tal como lo conocemos, es una construcción social que comprende a la identidad con la cual se identifica cada persona. De esta manera, entendemos que no existe tal cosa «para niño» o «para niña», sino que se tratan realmente de construcciones sociales y culturales.

El comentario de la ministra brasileña no es otra cosa que seguir perpetuando estereotipos que ni siquiera existían en el pasado.

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