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Dos soldados de guerra fueron enterrados juntos y nace una curiosa historia viral

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iStock/Thinkstock

Un pequeño cementerio alemán en Rumanía hospeda un misterio realmente intrigante. En el punto más alto de Sighisoara, al cual se accede solo mediante un túnel empinado de escaleras, se encuentra la Iglesia de la Colina y, junto a ella, un memorial de las víctimas de la Primera Guerra Mundial.

Allí yacen los restos de varios soldados, pero una de las lápidas es la que llama poderosamente la atención. ¿La razón? Hay dos soldados enterrados juntos en el mismo lugar. La historia detrás de esta tumba no está clara, pero afortunadamente el dramaturgo Guillem Clua puso manos a la obra en una ardua investigación.

El resultado fue un adictivo hilo de Twitter en el que se ha atrapado todo Internet, y que cuenta lo que podrá haber pasado con esos soldados. Prepara tus pañuelos para conocer una historia conmovedora que esconde un poderoso mensaje.

La historia de dos soldados enterrados juntos

sighisoara cementerio rumania
ungureanuvadim/Shutterstock

Emil Müler y Xaver Sumer son los nombres que, juntos, coronan a una de las 30 lápidas dispuestas en el memorial. Clua no pudo resistirse durante su viaje y comenzó a indagar acerca de estos dos soldados. El viajero quería desentrañar cómo llegaron hasta allí juntos si fallecieron con un año de diferencia.

El dramaturgo contó en su hilo de Twitter que, primero, fue en busca de información útil a la Iglesia que está al lado, y a cambio de sus preguntas obtuvo la palabra «prieteni», que significa amigos en rumano. A partir de allí comienza una expedición en la que pasea por varios museos y recoge datos sobre Emil Müler y su familia. Sin embargo, en lo que respecta al otro soldado y a su vínculo, no había mucho avance.

Casi dándose por vencido, y gracias a un cuadro en un restaurante, Clua se topa con un dato crucial para la historia: una pintura de la casa de Emil hecha por el propio Xaver Sumer. Así fue cómo encontró la casa del soldado, todavía en pie y transformada en hotel. Y lo más curioso es que descendientes de su familia todavía siguen allí.

El escritor del hilo logró conocer la habitación de Emil, así como obtuvo acceso a muchas fotos viejas entre las cuales encuentra una de Xaver, lo que le permite ponerle rostro a ambos. Dichas fotos lo conectaron con otro personaje de esta historia, Hermann Balan, amigo de los que fueron enterrados juntos. Luego de hablar con su nieta, que todavía vive en la ciudad, descubre el verdadero misterio.

¡Los soldados estaban enamorados! Pero Balan lo descubrió y, por no guardar el secreto, sus familias se enteraron y los separaron. Posteriormente, ambos fueron a la guerra, a distintos lugares, y no volvieron a verse. Cuando Emil fue herido, volvió a Sighisoara, donde estuvo muy enfermo en la cama de su habitación, aislado por su familia.

Por esa razón, Xaver decidió sentarse frente a su ventana a pintar la casa, todos los días, con la esperanza de que pudiera verlo. Hermann Balan, arrastrando la culpa de haber acabado con su romance, tuvo la gran idea de llevarle a Emil una carta de Xaver en la que le confesaba su amor, por lo que pudieron verse por última vez a través de la ventana de su habitación.

Xaver volvió a la guerra luego de la muerte de Emil, pero un año después se suicidó y fue enterrado en un cementerio militar a las afueras de Oradea. Años después, Balan se convertiría en alto funcionario del ayuntamiento y quiso redimirse por el daño que causó entre sus amigos: se encargó de que sus cuerpos descansaran juntos hasta el final de los días bajo la misma lápida.

¿La historia de #EmilyXaver es verídica?

El autor del hilo, que tuvo repercusiones alrededor del mundo, publicó un comunicado acerca de la veracidad de la historia luego de terminarla. Ante las dudas de los usuarios de Twitter, reveló que, a pesar de que la tumba sí existe y que los soldados fueron reales, se tomó la libertad de agregarle elementos de ficción a su relato.

La finalidad de su creación no fue más que la de difundir una historia que no fue real pero que podría haber sido, y que representa a todas esas historias de amor homosexual que quedan ocultas bajo el tapete por los prejuicios de la sociedad. Lee su comunicado e intenta no reflexionar sobre sus palabras:

Efectivamente, en el cementerio de Sighisoara dos soldados descansan juntos en una misma tumba. Son Emil Müler y Xaver Sumer. Lucharon en la I Guerra Mundial, murieron en 1916 y 1917, respectivamente, y su lápida captó mi atención en la visita que hice a Sighisoara el mes pasado. La tumba es real (allí hice las fotos que habéis visto). Su muerte fue real. El sufrimiento de millones de personas que vieron truncada su vida, sus sueños y sus esperanzas de amar y ser amadas es real. Y por encima de todo, las lágrimas que todos hemos derramado leyendo esa historia (y yo escribiéndola) también son reales.

Para mí no hay nada más real que esa emoción. Emil y Xaver existieron, sí. Pero solo en el relato que todos nosotros hemos compartido se amaron con una intensidad que todos desearíamos experimentar. Con su historia solo he querido arrojar luz a todas las historias de amor LGTB que jamás podrán ser contadas y que están condenadas al olvido. Porque Emils y Xavers fueron miles, y nadie les ha dedicado las novelas, los versos y las canciones que merecían. Y sigue habiendo muchos. Y los que habrá en el futuro. La historia que he escrito es la de todos ellos. Y sí, para hacerlo he tenido que recurrir a elementos, personajes y tramas ficticios.

¿Pero le resta eso valor a todo? No puedo dejar de preguntármelo. La ficción nos salva. Estoy convencido de ello. Ante una realidad que nos abruma y nos hiere, la ficción sana. Ese ha sido mi objetivo todo el rato. Es lo que intento hacer con todas mis obras, en las que siempre trato de poner el corazón y una parte de mi alma. Aquí también.

Entenderé si alguien se siente defraudado. Mi intención jamás ha sido aprovecharme de la incredulidad de nadie. De hecho, sería hermoso que entre todos convirtiéramos la historia de Emil y Xaver en real, que esa tumba se convirtiera en un símbolo de todos aquellos a los que no se les permitió amarse y que merecen un final mejor, juntos y en paz. Y que si alguien de vosotros visita Sighisoara, deje unas flores en memoria de las historias de amor que nunca serán contadas.

Porque de eso va esta historia. Por eso mis últimas palabras, las que dedico a la pareja delante de su tumba, son esas: “vuestra historia ha sido contada.” Gracias a eso, Emil y Xaver existen. De vosotros depende que no vuelvan a morir.

La historia combina realidad y ficción, pero más allá de eso, le regala a todos los lectores un golpe de realidad que no dista demasiado de lo que vivimos en la actualidad. Hay muchas personas homosexuales a las que se las castiga, por ello no pueden vivir libremente un romance, como le pasó a Emil y Xaver en la ficción.

Afortunadamente, los vientos están cambiando, y cada vez son más las historias de amor no heterosexual que salen a la luz, y tal vez algún día podamos decir que nadie esconderá su vida bajo el tapete por miedo a lo que haga o diga el resto de la sociedad. Por otro lado, más allá del hermoso relato digno de una película, también es cierto que, ahora, todos queremos saber qué pasó realmente con Emil y Xaver.

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