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Una ingeniosa estrategia en Guatemala podría evitar de una vez la contaminación de los mares

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Getty Images

La frontera acuática entre Guatemala y Honduras es una de las zonas más complicadas en cuanto a contaminación ambiental. El plástico es el enemigo más grande entre estos países que luchan, no solo para determinar quién tiene la culpa de tal desastre, sino también para acabar con el problema.

El vertido de plásticos en los mares y ríos se encuentra entre los factores más graves entre los causantes de la contaminación mundial, por lo que Guatemala ha tomado una medida en ese sentido. Si bien no es la solución a todos los problemas, es un gran paso hacia la recuperación de la zona. La mejor parte es lo creativo que es su sistema anti-plásticos.

Frente la grave situación en el Golfo de Honduras, Guatemala implementó un sistema de vallado para evitar que los residuos lleguen al mar y continúen incrementando la contaminación de sus aguas. Para ello, colocaron una red de vallas en las costas del Río Managua. De esta forma, los residuos que están en la tierra no pasan al agua y no se vuelven una masa de deshechos incontrolable.

Básicamente, el sistema está formado por una serie de barreras hechas con botellas de plástico comprimidas, que a su vez crean vallas flotantes e impiden el paso de la basura hacia el mar. Mediante esta sencilla estrategia, no solamente cuidan al medio ambiente, sino que además generan empleos pagos para quienes estén interesados en la causa.

Y esto no es todo lo que el país ha estado haciendo. Para atacar el problema desde la raíz, también se han buscado alternativas para sustituir todo lo que sea de plástico en el intento de reducir la contaminación del planeta.

    Por otro lado, todos los materiales recogidos de la limpieza de las vallas son clasificados y reciclados para su reutilización. Sin dudas, Guatemala ha tomado un camino hacia marcar la diferencia e intentar solucionar un problema que no es de uno o dos países, sino de todos quienes habitamos el mundo.