El libro más peligroso del mundo podría matar a sus lectores (y no por sus ideas)

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/shutterstockJacob Lund

¿Puede un libro matar a sus lectores? Es posible que creas que la respuesta es no. Quizá volverlo loco por las ideas que expone; o ser peligroso porque, por ejemplo, tenga manuales para matar. Pero nada de eso está presente en Sombras de las paredes de la muerte. Este libro, literalmente, podría matar a cualquiera que lo toque.

Entonces, ¿por qué no fue destruido? Casi todos los ejemplares fueron desechados por ser peligrosos. Pero dada la relevancia histórica hay 4 copias en el mundo, guardados debidamente para que nadie pueda morir al tocarlo.

No son sus ideas, son sus hojas

En la Universidad de Michigan está guardado uno de los ejemplares del libro. El otro ejemplar está también en Michigan en la biblioteca de la Universidad Estatal en la sección de «colecciones especiales». Y está sellado en un contenedor y cada cápsula está encapsulada de forma individual según The Ann Arbor Chronicle. En Harvard y la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos están los otros dos ejemplares restantes.

Para leerlo debes usar guantes protectores especiales y evitas cualquier contacto con la piel.

¿Por qué te puede matar?

Robert Kedzie, su autor, presentó en 1874 un ensayo sobre papeles venenosos. Su mayor preocupación era el uso generalizado de los pigmentos arsenicales en las paredes empapeladas de los hogares.

Analizó varios casos. Uno de ellos fue el de una niña de 9 meses. Su cuarto estaba empapelado y su salud empeoró (síntomas similares al reumatismo, dolores punzantes, fiebre, dolor de cabeza, llagas en el cuerpo, entre otros síntomas). Si se iba por varias semanas, mejoraba. Pero al volver a la casa, empeoraba.

Kedzie descubrió que el empapelado del cuarto de Emma tenía niveles altísimos de arsénico. Una vez detectado este problema, los padres la cambiaron de habitación. Su salud mejoró y no volvió a recaer.

Por ese motivo, Kedzie decidió escribir Sombras de las paredes de la muerte, publicado en 1874. El libro tiene 86 muestras de papel tapiz con niveles altos de arsénico obtenidas en centros comerciales a los que todos tenían acceso.

Y es que si bien se era consciente de la peligrosidad del arsénico si se lo ingería, en ese entonces nadie se percató de que el arsénico, en cualquiera de sus formas, podía ser letal. El papel tapiz puede arrojar partículas de polvo con arsénico y al inhalar o ingerir puede afectar la salud de las personas.

El libro tiene un prefacio que intenta explicar lo peligroso del arsénico. Puede hacerlo de forma repentina o lenta y crónica, explica el libro. Pero el problema es que dentro de ese libro, hay 86 razones para no comprarlo: papel tapiz con arsénico.

El escritor hizo 100 copias y las mandó a las bibliotecas de Michigan. La mayoría decidió deshacerse de él para evitar muertes inocentes. Pero 4 ejemplares se guardaron dada la relevancia de la investigación para la sociedad. 

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