El techo de cristal: ¿qué significa esta expresión y cómo afecta a las mujeres?

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El término techo de cristal fue acuñado para mostrar esos límites puestos a las mujeres en el ámbito profesional que a veces resultan invisibles desde afuera. Es una realidad que en el mundo hay grandes diferencias salariales y de oportunidades laborales para las mujeres. Hay una barrera, «un techo», que impide el crecimiento.

Es de cristal porque resulta invisible a simple vista, pero al chocarnos con él nos damos cuenta de su existencia. Aunque a veces se utiliza para las minorías raciales, por ejemplo, se popularizó mucho más su uso en relación a las mujeres.

¿Cómo surge?

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El término se popularizó en los años 80, luego de que apareciera en The Working Woman Report en 1984, escrito por Gay Bryant. Si bien al comienzo se usó para el ámbito empresarial, también suele usarse en la política. Solamente hay que pensar en los pocos cargos altos que ocupan las mujeres en los gobiernos y es más obvio aún cuando pensamos en las presidencias de los diferentes países.

Sin embargo, la primera en usar el término fue Marilyn Loden en 1978 durante una presentación. Según ella, la barrera es cultural y no personal, como muchos alegan. Un argumento dice que las mujeres están menos preparadas, pero eso es obsoleto en el presente, donde las universidades están colmadas de mujeres. Siendo gran parte de la población mundial y con igual capacidad en todos los campos, está claro que los impedimentos son externos a las mujeres.

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La maternidad también es vista como una carga. Una vez tienen hijos, las mujeres no pueden regresar a sus cargos anteriores y se dificulta el seguir avanzando, algo que no sucede con los hombres, vistos generalmente como cabeza del hogar y con sostén económico de la familia.

Según los datos, en los cargos directivos más altos solamente hay un 10% de mujeres. Hemos tenido muchos avances desde los años 70, cuando se inventó la palabra, pero todavía hay camino por recorrer, ¿no te parece? ¡Es hora de romper el techo de cristal!