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El robo de las manos de Perón, uno de los secretos mejor guardados de Argentina

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Museum of the Argentine Bicentennial-Pinélides A. Fusco/Wikimedia Commons

El robo de las manos del cuerpo del General Juan Domingo Perón, fue una operación que aún varias décadas después, forma parte de los grandes misterios de la historia argentina. El enigma no está resuelto, pero esta es la historia.

Perón fue elegido presidente de la Nación Argentina 3 veces. Se consagró como una de las figuras más influyentes de la política nacional y fue el precursor del mayor movimiento político popular: el peronismo. 

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Vía Wikimedia Commons

Su muerte

El 1 de julio del año 1974 Juan Domingo Perón muere a los 78 años a causa de un paro cardíaco en la Quinta Presidencial de Olivos. Se encontraba en su tercer mandato y el anuncio de la noticia al país fue realizado por su viuda, la vicepresidenta Isabelita, quien al poco tiempo asumió la presidencia de Argentina.

Se declaró por varios días duelo nacional y su cuerpo fue velado en el Congreso de la Nación. 135 mil personas se acercaron a despedir el féretro y más de un millón de argentinos quedaron sin poder darle el último adiós.

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Wikimedia Commons

El cuerpo en un principio fue trasladado a una cripta en la Quinta Presidencial de Olivos y a los pocos meses, los restos de Evita (que estaban en España) fueron trasladados por orden de Isabel a la misma cripta de Perón.

La idea era realizar el Altar de la Patria, un mausoleo que contuviera todos los restos de los próceres argentinos, pero nunca sucedió.  

En 1976 la dictadura militar que derrocó a Isabelita y tomó el poder el 24 de marzo, puso fin a la idea del Altar de la Patria y le entregó el cuerpo de Evita a la familia Duarte, quienes enterraron sus restos en el Cementerio de la Recoleta donde descansan hasta hoy. El cuerpo de Juan Domingo fue embalsamado y trasladado al Cementerio de la Chacarita.

Profanación de su cuerpo

13 años después de su muerte, el 29 de junio de 1987, Roberto García, sobrino político de Perón se acercó a la bóveda del cementerio de la Chacarita para verificar que todo estuviera en orden, cuando notó que el sable, la gorra y un manuscrito que Isabelita había dejado junto al féretro, no estaban.

Realizó la denuncia, pero 3 días antes, el titular del Partido Justicialista, Vicente Leonidas Saadi, había recibido un fragmento de la carta de la viuda de Perón, junto a un escrito anónimo, que decía que las manos de Perón, junto a su gorra militar, su espada y demás objetos, habían sido robados de su tumba. Para su rescate, debían pagar 8 millones de dólares.

Saúl Ubaldini, el secretario general de la CGT  y el presidente del Partido Justicialista porteño, Carlos Grosso, recibieron el mismo texto y un fragmento del escrito de Isabel de Perón.

Vicente Saadi se negó a pagar el rescate e inició una investigación cuyo saldo fueron seis hombres arrestados y cinco procesados, pero ninguno acusado formalmente en relación con la profanación.

La investigación reveló que el cuerpo fue cortado con una sierra eléctrica y que para ingresar a la tumba se utilizó una llave.

Muertes sospechosas

El juez a cargo del caso de la profanación del cuerpo de Perón era Jamie Far Suau. Falleció el 22 de junio de 1988 en un accidente automovilístico, pero el peritaje que debía hacerse para conocer las causas del accidente, nunca se realizó.

Juan Ángel Pirker, el jefe de la Policía Federal, que realizaba averiguaciones del caso a pedido del juez Far Suau, fue encontrado sin vida en su despacho, aparentemente a causa de un ataque de asma, pero tampoco pudo comprobarse. 

El comisario Carlos Zunino, uno de los detectives a cargo, sufrió un asalto en su casa donde recibió un balazo en la cabeza, pero sorpresivamente salió ileso.

Luis Paulino Lavagna, uno de los serenos del Cementerio de la Chacarita, fue encontrado asesinado a palazos cerca de la tumba de Perón.

Hipótesis

La bóveda de Perón posee cuatro cerraduras que solo se abren con doce llaves. En agosto de 1994, un juego de esas llaves apareció en la comisaría 29. Se reabrió la causa a cargo del juez Alberto Baños y en 2008, roban el expediente del caso que se encontraba en la casa del juez.

Baños determinó que el robo de las manos de Perón fue impulsado por una cuestión política y que fue perpetrado por agentes de inteligencia pertenecientes a una fuerza militar.

Otras teorías indican que el robo fue por un anillo de Perón que tendría la clave para abrir una supuesta caja fuerte en Suiza. Otra versión parecida indica que se le cortaron las manos para abrir una caja fuerte con sus huellas dactilares y los escritores Damian Nabot y David Cox afirman que la logia masónica Propaganda Due (de la cual Perón había sido miembro) habría estado involucrada en el robo, que se habría realizado en el marco de un ritual masónico.

Aún no hay ningún imputado en la causa y el robo de las manos de Perón continúa siendo uno de los grandes misterios no resueltos de Argentina.