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El escalofriante y aterrador caso del «niño en la caja»

Philadelphia Police Dept. / vía: Wikimedia Commons

Es cierto que a lo largo de la historia han existido muchos casos de asesinatos escalofriantes sin resolver, pero el misterio del niño en la caja es uno de los más terribles y perturbadores.

No sabemos si se debe al hecho de que la víctima haya sido un niño de apenas 4 años o si se debe a que más de 50 años después el crimen sigue sin resolverse y las preguntas sin respuesta.

¿Por qué alguien hizo eso y por qué de esa forma? ¿Habrá muerto el asesino o seguirá libre por la periferia de la ciudad? ¿Quién asesinó al niño en la caja?

ADVERTENCIA: LAS SIGUIENTES IMÁGENES PUEDEN HERIR LA SENSIBILIDAD DE ALGUNAS PERSONAS. SE SUGIERE DISCRECIÓN. 

1. La escena del crimen

Philadelphia Police Dept. / vía: Wikimedia Commons

El caso —o el descubrimiento del caso— comienza en febrero de 1957 en la zona rural de Susquehanna Road, en Filadelfia, cuando un cazador que buscaba presas en zona prohibida comienza a recoger las trampas que había puesto a escondidas el día anterior.

Pero para su sorpresa el cazador encuentra, entre los descuidados arbustos, una pequeña caja que dice «frágil, manejar con cuidado». Como es cierto que la curiosidad es más fuerte que el hombre el cazador en cuestión decide observar dentro de la caja.

Lo que encuentra primero le resulta escalofriante, pero lo que encuentra después le resulta mucho peor.

El hombre asustado no tarda demasiado en darse cuenta de que lo que en principio creyó que era un raro muñeco hiperrealista de 1 metro de largo era en realidad el cadáver de un niño muerto lleno de marcas de golpes en la cabeza.

Frente a la macabra situación el cazador shockeado decide huir sin llamar a la policía, temiendo represalias o sanciones por haber estado cazando en donde no debía.

Luego de dos días —el 25 de febrero— llega entonces a la escena un hombre llamado Frederick Benosis notificando finalmente a la policía acerca del niño en la caja.

2. Los análisis forenses

Philadelphia Police Dept. / vía: Wikimedia Commons

Lo que indicaron los análisis forenses fue que el cuerpo encontrado era el cuerpo de un niño de entre 4 y 6 años de edad con síntomas claros de maltrato. También señalaron que su pelo había sido cortado de forma apresurada breves momentos antes de su muerte o incluso después de la misma.

Por otra parte aunque los análisis encontraron al cuerpo lleno de moretones también encontraron que quien lo hubiera puesto en la caja lo había hecho con mucho cuidado y mucha delicadeza.

En esta misma linea los forenses indicaron que las uñas habían sido cortadas recientemente mientras que sus manos y pies mostraban señales de haber estado bajo el agua durante un tiempo prolongado.

Por otro lado los exámenes oculares indicaron que probablemente había sufrido algún tipo de enfermedad en los ojos.

También encontraron en los tobillos, en la ingle y en la barbilla cicatrices que podían indicar que el niño había sido sometido a numerosas cirugías.

Los forenses señalaron que el niño había comido seguramente 2 o 3 horas antes de morir y encontraron en su esófago un líquido que probablemente pudo ser vómito.

Finalmente los forenses no pudieron determinar cuánto tiempo había estado el cuerpo en el bosque debido a que el clima del lugar era demasiado frío, aunque indicaron que era bastante probable que la causa de muerte no hubieran sido los golpes en la cabeza.

3. La información sobre la caja

Philadelphia Police Dept. / vía: Wikimedia Commons

Como resulta lógico los análisis también se extendieron a la caja en la que fue encontrado el pequeño niño. Según se supo la caja era proveniente de una tienda de muebles llamada JC Penny y era probablemente una caja pensada para contener una cuna.

La parte del asunto que motivó a los investigadores fue que la caja contaba todavía con un número de serie visible mediante el cual iban a intentar averiguar el número de envío.

Pero los investigadores también encontraron en la caja la dirección de un a tienda que se encontraba a tan solo 25 kilómetros del lugar.

Por otro lado en la caja no se encontraron huellas dactilares pero sí se encontró cerca de su ubicación una gorra y una correa de cuero con hebilla.

Para poder resolver el caso los oficiales hicieron circular fotos del niño.

Ellos creyeron que iban a resolver el caso rápidamente. Pero no lo hicieron.

4. La búsqueda de respuestas deriva en más misterios

Philadelphia Police Department (Philadelphia, Pennsylvania) / vía: Wikimedia Commons

Finalmente los investigadores encontraron que se habían vendido 12 cunas de ese estilo de las cuales no había registro, debido a que los compradores solían pagar en efectivo.

Sin embargo 8 de los compradores aparecieron después de leer sobre el caso en las noticias aunque todos habían tirado la caja o la habían utilizado para guardar objetos en sus casas. Nunca se supo quienes fueron los otros 4 compradores, incluso hasta la fecha de hoy.

Por otra parte, la dueña de la tienda —Hannah Robbins— no pudo recordar el rostro de los compradores ni aportar nuevos datos al respecto.

Frente a la incertidumbre y la desesperación la policía comenzó a recorrer casa por casa con la foto del niño pero nadie lo reconoció. Las huellas dactilares y la información del ADN del niño fueron enviadas a hospitales pero no se pudo encontrar ninguna coincidencia.

Frente a la frustración las autoridades llegaron a vestir y sentar al niño con la intención de hacerlo ver más familiar para ver si alguien era capaz de reconocerlo en las fotos de esa forma pero tampoco fue de utilidad. 

Incluso la Asociación Americana de Médicos distribuyó información y fotos del niño con la esperanza de encontrar a quien hubiera hecho las operaciones pero todo el esfuerzo fue en vano.

5. Las teorías sobre el caso

Philadelphia Police Dept. / vía: Wikimedia Commons

Una de las teorías más fuertes e impactantes del caso surge cuando Remington Bristow —un ayudante del forense del caso— se contactó con un psíquico que le sugirió buscar una en una casa de acogida ubicada a menos de 2 kilómetros y medio.

Cuando los investigadores decidieron investigar dicha casa encontraron una cuna similar a la que habría estado dentro de la caja en donde el niño fue escondido y encontraron también varias mantas similares a la manta en la que el niño había sido envuelto.

Si bien Remington Bristow estaba seguro de que el niño había sido asesinado por alguien de la casa —sobre todo sospechaba de Arthur Nicoletti— no se pudieron encontrar pruebas de que él lo hubiera hecho.

Por otra parte —durante el año 2002— una mujer llamó desde Cincinnati y en un discurso descrito como «perturbador» ella le dijo a la policía que su madre había comprado al niño en 1954 y que lo había sometido a horribles abusos físicos, psicológicos y sexuales.

Los policías relacionaron esta nueva información con un testimonio recogido años atrás en el cual una persona había visto a dos mujeres en la fecha y en la zona en donde el cuerpo del niño había sido encontrado.

Sin embargo esta teoría terminó siendo descartada debido a que descubrieron que la mujer que había hecho la denuncia tenía graves problemas mentales y no pudieron encontrar ninguna prueba que afirmara lo que ella les había dicho.

6. La conclusión del caso

Philadelphia Police Dept. / vía: Wikimedia Commons

Si bien con el paso del tiempo han ido surgiendo algunas pistas prometedoras para los investigadores la realidad es que siempre los termina llevando a ninguna parte y las dudas y preguntas al respecto siguen siendo las misma. 

¿Quién era el niño asesinado que apareció en la caja? ¿Por qué alguien decidió matar al niño? ¿Llegó alguien a conocerlo?

Para los investigadores del caso el niño siempre será recordado como «el niño no identificado», mientras en su lápida en lugar de su nombre figura «desconocido niño americano».

Pero para la memoria colectiva de su pueblo y para todos aquellos que se han topado con el caso a través de Internet, el niño siempre será «el misterioso niño en la caja». 

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