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El oscuro y siniestro origen del verdadero día de San Valentín

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Andrea Camassel/Wikimedia Commons

En el Día de San Valentín celebramos el amor y el romance. Pero la realidad es que el verdadero origen de San Valentín dista mucho de eso, en realidad tiene un lado oscuro, sangriento y muy siniestro

A pesar de que no se conoce con exactitud el origen exacto de San Valentín, se lo ubica en la antigua Roma. Y más concretamente con el festival de Lupercalia

Asesinatos de animales y agresión a las mujeres

Los romanos celebraban el festival de Lupercalia del 13 al 15 de febrero. Pero no era un festín usual, los hombres solían sacrificar cabras y perros y luego azotaban a las mujeres con los cueros de los animales que acababan de matar.

La festividad comenzaba colocando dos cabras y un cachorro en una cueva y un grupo de sacerdotes los mataba. Las instrucciones aclaraban que debía tratarse de un cachorro y no de un perro adulto.

Los historiadores aseguran que las mujeres jóvenes hacían fila para que los hombres les pegaran, creyendo que ese ritual las haría fértiles.

El festival se caracterizaba también por tener una lotería en la que los hombres colocaban los nombres de las mujeres en un frasco y al sacarlos se formaban diferentes parejas por la duración del festival, o por más tiempo si la unión era indicada.

Purificación de los jóvenes

Un raro ritual del festival de Lupercalia, que fue una de las causas de la prohibición del festival, consistía en llevar a dos jóvenes nobles a la cueva donde habían matado a los animales.

Los curas usaban sus cuchillos para tocar las cabezas de los jóvenes y las manchaban con sangre. Además, los curas también manchaban lana con leche y la pasaban por las cabezas de los jóvenes.

Pero lo más aterrador era que luego de estar cubiertos de leche y sangre, se les pedía que se rieran. Los romanos creían que era un ritual de purificación y continuaban con la tradición.

Un asqueroso festín

El festival de Lupercalia involucraba un festín, pero como todo lo relacionado con el festival, no se trataba de un festín normal con deliciosa comida.

Los curas cocinaban las entrañas de las cabras sacrificadas y con eso alimentaban a la multitud que asistía al festival. Con tal festín no resulta sorprendente que hubieran muchísimas toneladas de alcohol para el pueblo romano.

Un nuevo festival romano

El último festival de Lupercalia se celebró a finales del siglo V, en ese entonces el cristianismo se apoderó de roma y el Papa Gelasio declaró la tradición como un ritual pagano que glorificaba el sexo y estaba lleno de sangre y sacrificio.

Los romanos, acostumbrados a la tradición de sus ancestros no estaban felices de perder el festival, pero a raíz de eso, un nuevo festival apareció y nombrado por el Papa, se convirtió en el Festín de purificación de la bendecida Virgen María, que eventualmente derivó en la festividad de San Valentín.

El nombre surgió porque las personas de nombre Valentín o Valentine en inglés, tenían el hábito de morir en esa fecha. La celebración se convirtió en un día para recordar a uno de los santos decapitados con ese nombre.

Los romanos dedicaban rituales y costumbres a un Dios, Lupercalia, pero ni siquiera sabían qué significaba. Era una antigua religión granjera, tomada por los ancestros y nadie sabía cómo había comenzado, simplemente continuaban con la tradición.

Los sacrificios, la matanza de animales, la búsqueda de la fertilidad y el consumo de alcohol fueron parte de este festival que hoy ha cambiado completamente.

Más allá de las flores, los chocolates, las cenas y los gestos de amor que podamos tener en la actualidad en San Valentín, sin duda es una festividad con un sorprendente pasado. ¿Lo conocías?