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Conoce la historia del pueblo que fue salvado de la muerte por una manada de huskies siberianos (e inspiró la película Balto)

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La ciudad Nome se ubica en el estado de Alaska, en el Área censal de Nome y tiene alrededor de 3598 habitantes. Esta región se encuentra al sur de la península de Seward, en el mar de Bering.

En 1925, la ciudad sufrió una fuerte epidemia de difteria y no tenían ningún tratamiento al alcance.

Ladifteria es una infección bacterial ocasionada por la toxina protéica producida por la bacteria Corynebacterium diphtheriae. Esta toxina afecta a la nariz y garganta y si no se trata puede resultar en la muerte. Hoy en día, la gran mayoría de las personas están vacunadas contra esta toxina y la enfermedad no es muy común. En aquella época, en cambio, no era tan fácil acceder a la vacuna.

Sin embargo, un equipo de 20 perros transportaron el suero antitoxina por más de 1000 kilómetros de hielo y nieve, en el invierno más cruel en décadas. La condiciones climáticas eran tales que la ciudad debió cerrar por primera vez en 20 años y no tenían más stock de la vacuna antitoxina. Si no hubiera accedido a la misma, el 100 % de la población habría muerto.

El mejor amigo de la humanidad

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En Alaska, los huskies fueron traídos de Siberia al comienzo del siglo XX por Leonhard Seppala, un experto en mushing (deporte de carreras con trineo de perros) y durante mucho tiempo estos perros fueron utilizados para transportarse en trineos a través del territorio cubierto de nieve. Mediante las clásicas técnicas de reproducción selectiva, se logró obtener al perro ideal para estas condiciones climáticas: resistente al frío y al trabajo duro.

Los huskies siberianos, según explica Raymond Coppinger del College Hampshire en Amherst, Massachusetts, tienen un cuerpo pequeño lo cual les genera menos calor y así pueden mantener la temperatura. Además, estos perros también pueden utilizar su peluda cola para respirar, cubrirse y dejar pasar aire caliente para respirar en la noche. 

La misión de salvar a la ciudad entera

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Cuando el Comité de Salud de Nome se dio cuenta de la gravedad de la situación, decidieron utilizar un trineo de perros para transportar el suero con la antitoxina. Para ello contaron con la ayuda del servicio postal de Estados Unidos que suele utilizar perros para transportar el correo en Alaska. Así armaron un trineo de 20 perros listos para la misión de salvar a las personas enfermas en la ciudad, el conductor del trineo era Leonhard Seppala.

En general, los perros demoran alrededor de 25 días en atravesar la ruta establecida. Sin embargo, en las brutales condiciones climáticas de ese invierno, la antitoxina duraría solo 6 días. Los perros debían realizar una misión imposible, atravesar la ruta en 6 días. 

Los huskies siberianos, gracias a siglos de reproducción selectiva y adaptaciones para resistir al frío, lograron lo imposible, y en la noche de 31 de enero de 1925 viajaron 274 kilómetros desde Nome para recibir la vacuna para la difteria.

Con pocos días para el vencimiento de la vacuna, el equipo de perros junto a Seppala viajaron en condiciones muy severas arriesgando sus vidas. Trabajando en equipo, lograron acercarse a 146 kilómetros de Nome, dónde fueron relevados por otros equipo de perros en trineo y su conductor, Gunnar Kaasen, quienes entregaron el suero en la ciudad.

El perro es el mejor amigo del ser humano y mucho más. Gracias a la valentía de estos perros y de sus conductores, 10 mil personas se pudieron salvar y esta épica historia dio lugar, entre otras cosas, a la adaptación cinematográfica de Amblin Entertainment de la película Balto (1995).