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Comer mariscos durante la lactancia no es buena idea y los especialistas explican la razón

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De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la leche materna es el primer alimento natural de los niños. Les proporciona nutrientes esenciales para su desarrollo y los protege de enfermedades infecciosas y crónicas.

La lactancia materna es la alimentación exclusiva del pequeño hasta, por lo menos, los seis meses de vida. Además de todas las ventajas que brindan las tomas para el desarrollo del bebé, también estrecha los lazos entre madre e hijo.

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Una buena nutrición por parte de la madre —desde el embarazo hasta la lactancia— será fundamental para mantener la salud tanto de ella como del bebé.

Es por eso que se debe minimizar el consumo de ciertos alimentos, como los mariscos, para garantizar el bienestar de ambos.

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El mercurio y sus riesgos

De acuerdo a información de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades, las mujeres que amamantan deben evitar la exposición al mercurio en sus alimentos, en el hogar y en el trabajo.

El mercurio es un elemento natural en el medio ambiente y se libera a través de actividades humanas, como la quema de carbón y petróleo. Éste se acumula en ríos, lagos y océanos, donde están expuestos los peces y otros animales marinos.

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Los Centros de Control y Prevención de Enfermedades indican que el mercurio puede pasar de una madre a su pequeño a través de la placenta durante el embarazo, y en pequeñas cantidades por medio de la lactancia.

La exposición al mercurio puede afectar el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso del bebé, desde las primeras semanas de gestaciones hasta después del parto, a través del amamantamiento.

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¿Comer mariscos?

A pesar de que el mercurio se encuentra en todo el medio ambiente, es con la dieta de la madre donde hay una mayor exposición para los lactantes. La mayoría de los peces y mariscos contienen algún nivel de mercurio, y cuando la mamá consume estos alimentos el metal puede pasar a través de la leche materna.

Según información del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, una mujer en lactancia puede consumir entre 8 onzas (227 gramos) y 12 onzas (340 gramos) de pescado o mariscos cada semana, pues tienen nutrientes que ayudan al bebé en su desarrollo.

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De preferencia debe elegir salmón, camarones, bacalao, langosta, sardina, tilapia y pescado blanco, pues tienen una menor cantidad de mercurio, y evitar los que tienen altas concentraciones como el pez espada, marlín, tiburón y el pez caballa.

La entidad clínica Mayo Clinic recomienda elegir alimentos ricos en proteínas, tales como carne magra, huevos, lácteos, frijoles y mariscos bajos en mercurio. No es necesario eliminarlos de tu dieta, pero es importante saber cuáles tienes más concentración de este elemento.

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Si tienes dudas sobre la alimentación que debes llevar durante la lactancia, acude con tu especialista para que te brinde la información necesaria, así la producción de la leche tendrá los nutrientes necesarios para tu pequeño.

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