21 cambios que tu cuerpo sufre antes y después del embarazo (y quizá nadie te dijo)

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Un embarazo es una experiencia única que te cambia la vida en todos los aspectos: emocional, mental y físico. Una de las transformaciones físicas más notorias es ver como tu bebé va creciendo poco a poco en tu pancita. Sin embargo, existen muchos otros que probablemente desconozcas.

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Para evitar que las alteraciones que provoca el embarazo te tomen desprevenida, así como todo aquello que le ocurrirá a tu organismo una vez que nazca tu bebé, recopilamos 21 cambios que tu cuerpo experimenta durante y después del embarazo.

#1 Sangre por dos

Desde las primeras semanas de embarazo, la cantidad de sangre y plasma de tu cuerpo aumenta del 30 al 50 por ciento. Tu corazón está trabajando más duro, por lo que bombea más sangre con cada latido.

Toda la sangre y plasma que ahora tienes casi por dos, contribuyen a un óptimo y eficiente crecimiento y desarrollo del feto. Asimismo, estos elementos funcionan como protección ante algunos riesgos del parto, como una hemorragia.

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#2 Tu pancita no es lo único que crece

Evidentemente, durante nueve meses tu pancita va creciendo. No obstante, hay otra parte de tu cuerpo que también crece: tus pies. Si eres una fanática de los zapatos como Carrie Bradshaw, probablemente tengas que despedirte de tus favoritos durante un tiempo.

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De acuerdo con un estudio de la Universidad de Iowa, la hormona relaxina afloja los ligamentos del cuerpo de la mujer, entre ellos los del arco del pie, lo cual ocasiona que tus piecitos literalmente se aplanen.

Además, existe un peso adicional en tu cuerpo por el desarrollo del bebé, el cual presiona los pies haciéndolos más largos y anchos.

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Asimismo, la retención de líquidos puede hacer que tus pies se hinchen. En este caso, puede tomar algunas semanas después del parto para que este líquido se elimine.

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#3 Tu vagina de color ¿azul?

Durante la cuarta y sexta semana de gestación, tu vagina puede experimentar una peculiar modificación, ya que cambia su color a un tono azul o púrpura.

No todas las embarazadas presentan este cambio conocido como signo Chadwick. Si te llega a pasar, mantente tranquila, porque normalmente recuperarás tu color de siempre una vez que hayas dado a luz.

#4 Cabello por doquier

Como ya te comentamos, tu pancita no es la única parte que crece durante el embarazo. También te puede crecer el cabello o incluso vellito en varias zonas de tu cuerpo, como cara, pecho, abdomen y brazos.

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Los cambios hormonales ocasionan que el cabello o el vello del cuerpo crezca más rápido o se vuelva más grueso. Muchas veces puede pasar que aparezca vellito en partes donde nunca antes habías tenido. Sin embargo, no desesperes ni corras a hacerte una depilación láser, unos cuantos meses después del nacimiento notarás que poco a poco se te cae ese vellito de más.

#5 Te partes a la mitad

Bueno, realmente no te partes a la mitad, sólo tu cuerpecito te muestra una línea vertical un tanto marrón que cruza tu abdomen por la mitad. Esta línea se llama nigra y es generada por las hormonas del embarazo, las cuales pueden cambian la pigmentación de nuestra piel.

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El oscurecimiento de la piel no sólo se detiene ahí. Hay mujeres que pueden desarrollar melesma, también conocido como máscara del embarazo, el cual provoca manchitas más oscuras en la piel, principalmente en el rostro. Es importante ocupar protector solar para evitar que el exceso de melanina empeore.

#6 Nos convertimos en Dory

Se ha descubierto que durante y después del embarazo puedes presentar problemas de memoria. No obstante, aún no se sabe con exactitud por qué o qué causa estas lagunas mentales.

La niebla cerebral que algunas mujeres experimentan puede ser un cóctel de todo lo que están viviendo, desde los cambios hormonales del embarazo, hasta la falta de sueño y estrés post-parto. No te sientas mal si llegas a olvidar cosas, ni te claves en ello; hay muchas futuras mamás que lo sufren, no estás sola.

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#7 Como diría Shakira «My hips don't lie»

Tus caderas tienen un papel súper importante en la bienvenida de tu bebé. A medida que tu cuerpo se prepara para el parto, tu hueso pélvico se va separando poco a poco para tener el mayor espacio, con la finalidad de que tu bebé salga al mundo a sus anchas.

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En este caso, la hormona relaxina también tiene mucho que ver. Ésta contribuye a la separación del hueso púbico, a relajar el músculo uterino y el reblandecimiento del cuello uterino. Todo esto para abrir tu pelvis y que tu bebé sea bienvenido de la mejor manera.

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#8 ¿Mal aliento?

Durante el embarazo, los cambios hormonales pueden causar que las bacterias en tu boca se multipliquen y crezcan demasiado, lo cual, a su vez, puede provocar sangrado de encías y mal aliento.

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#9 Experimentas TODA una transformación allá abajo

Además del signo de Chadwick que pueden presentar algunas embarazadas, tu vagina sufre toda una transformación que va desde hincharse (como resultado del aumento del flujo sanguíneo) hasta tener un olor diferente.

Existe un pequeño grupo de embarazadas que pueden presentar várices vulvares. No obstante, no es del todo extraño si tomamos en cuenta que el aumento de peso y la presión del útero causan una disminución en el retorno de tu sangre, del inferior de tu cuerpo hasta tu corazón. Como resultado de esto, tus venitas de los genitales se pueden inflamar.

Además, el embarazo es un periodo donde se presentan mayores gases vaginales, que son emisiones del aire que se quedó atrapado dentro de tu zona V. A diferencia de los gases normales, estos no tienen olor, simplemente provocan un ligero sonido cuando salen.

Algo de lo que debes estar consciente, es que tu vagina va a cambiar una vez que des a luz. Probablemente nunca vuelva a recuperar su forma, pero bueno, seamos realistas, si tuviste un parto natural, no es descabellado pensar que es un poco complicado que regrese a su estado original.

#10 Un botoncito de ombligo

Durante el último trimestre, la presión de tu bebé en el interior de tu cuerpo, sumado el estiramiento de la piel de tu vientre, pueden ocasionar que tu ombligo sobresalga.

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No te preocupes, un ombligo sobresaliente no duele como tal. Lo único que puede pasar es que tu piel se sienta un poco sensible y el roce con la ropa te cause cierta molestia. Una vez que des a luz, tu ombligo no tardará en regresar a la normalidad.

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#11 Los cambios de tus senos

Durante las primeras 12 semanas de embarazo, la mayoría de los senos de las mujeres aumentan de tamaño. Este crecimiento puede ser de hasta una copa entera en este lapso.

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Una vez que nace tu bebé, puedes incluso ser dos tallas más grandes en tu medida de bra. Totalmente normal si pensamos que tus boobs pueden llegar a representar casi un kilo en el total de tu peso, durante el embarazo.

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Además, debido a los cambios hormonales que te preparan para amamantar, la aureola (esa área pigmentada alrededor de tu pezón) puede oscurecerse.

Asimismo, en esa misma zona crecen unas pequeñas glándulas que segregan un aceite lubricante. Este crecimiento provoca que se vean ligeramente abultadas alrededor de tus pezones.

Hay que ser sinceras, después del embarazo probablemente tus senos no se verán igual. Sin embargo, no te tortures pensando qué tan diferentes pueden verse, ya que todo depende de tu genética, cada cuerpo es diferente.

#12 Pasitos de pato

Probablemente has notado que varias embarazadas caminan diferente, como si sus pasos fueran los de una patita. Esta forma de caminar se debe a que el centro de gravedad del cuerpo cambia conforme avanza la gestación. De esta manera, al caminar así tienes mayor apoyo y seguridad en cada paso.

#13 Tu útero después de dar a luz

Justo después del nacimiento de tu bebé, tu útero seguirá siendo duro y redondo, con un peso aproximado de un kilo. Sin embargo, con el paso de las semanas, irá pesando menos hasta que ya no lo sientas presionando tu abdomen.

#14 Las marcas de tu embarazo

La línea nigra, esa línea marrón que atravesó tu vientre por varios meses, desaparecerá. Sin embargo, es probable que presentes estrías, las cuales no se borrarán de tu piel.

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Puedes tomas medidas preventivas durante el embarazo, para no presentar tantas estrías. Lo más importante es mantener tu piel bien hidratada, así como el resto de tu organismo. Además, existen diversos métodos que te ayudan a disiparlas. Sólo ten un poco de paciencia antes de someterte a cualquier tratamiento de belleza.

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#15 Incontinencia

Después de dar a luz, tu cuerpo debe regresar a su estado original. En este reacomodo de órganos, tu vejiga es uno de los órganos que más experimenta el regreso a la normalidad. En el reacomodo, tu vejiga puede provocar que tengas ligeros escapes involuntarios de orina.

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Además, después de todo el embarazo y el parto, tus músculos del suelo pélvico están debilitados, lo cual también provoca que los nervios que controlan tu vejiga se vean afectados.

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#16 ¿Más o menos energía?

Aunque puede parecer que las desveladas y el debut como mamá te absorberá toda tu energía, existen mujeres se sienten con más energía (incluso más que antes de embarazarse).

Esto se debe a que tu capacidad aeróbica puede aumentar hasta un 20 por ciento en las primeras seis semanas después del parto.

No obstante, hay otras mamás que sufren agotamiento total después del parto. El cuidado de su nuevo bebé, el exceso de peso corporal y demás situaciones emocionales pueden afectarlas bastante.

#17 Loquios: tu flujo vaginal después del parto

Después de dar a luz, tu cuerpo segregará un flujo vaginal llamado loquios. Este se conforma por sangre, mucosidad y restos del tejido de la placenta.

Este flujo dura de cuatro a seis semanas y durante este tiempo verás como va cambiando de color, de rojizo al principio a amarillo claro o blanquecino al final.

#18 Ligeras hemorragias

Después del parto, algunas mujeres experimentan que su útero no se contraiga de la mejor manera. Esto ocasiona que los vasos sanguíneos que se rompieron después de la expulsión de la placenta no se cierren del todo.

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Los vasos sanguíneos expuestos pueden provocar pequeñas hemorragias que normalmente duran unos pocos días. Si notas que son muy abundantes o duran muchos días, acude con tu médico.

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#19 Pérdida de cabello

¿Recuerdas el cabello y vello extra que tuviste durante el embarazo? Bueno, unas semanas después del parto inicia el proceso que elimina ese extra de cabellito que tienes.

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Durante el embarazo, en lugar de perder cabello, aumentó la cantidad. Por ello, tu cuerpo busca compensar ese extra de la manera más rápida. Al principio probablemente pierdas más cabello de lo normal. No te preocupes, después de unos meses el crecimiento de tu cabello volverá a la normalidad.

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#20 Un poco más de sudor

Una vez que des a luz, experimentarás un aumento en tu transpiración, principalmente en las noches. Este aumento se debe a los cambios hormonales que continuará sufriendo tu cuerpo en los primeros meses después del parto.

No obstante, al igual que los otros cambios que presentará tu organismo, poco a poco se irá regularizando tu transpiración.

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#21 Una ronda más de contracciones

Antes de que te alarmes, estas contracciones post-parto son mucho menos dolorosas a las que se experimentan antes de dar a luz. Probablemente las sientas como unos cólicos o incluso solo como una ligera molestia.

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Estas contracciones son importantes, porque es la forma en la que tu cuerpo poco a poco detiene las hemorragias ocasionadas por los vasos sanguíneos que se rompieron durante el embarazo y parto.

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