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Así es como amar a tu cuerpo mejorará la vida de tus hijos, según expertos

madre hija playa mar
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No es ningún secreto que hablar mal de nosotros mismos es malo para el autoestima. Criticar de manera minuciosa nuestra apariencia nos invita a creer que "lo de afuera" importa más que "lo de adentro". Lo que no siempre tenemos en cuenta es que este acto también podría afectar a los pequeños de la casa (además de que es parte de una peligrosa epidemia mundial).

De tal palo, tal astilla

madre hija compras aparador
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Los padres son el primer ejemplo de sus hijos. La educación empieza en casa y es muy probable que lo que hagas sea reproducido por ellos. Así lo demostró un estudio de la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte.

Este trabajo encontró una relación entre los comentarios negativos de los padres acerca de sus propios cuerpos y la percepción negativa de sus hijas sobre sus cuerpos.

mujer midiendose la cintura frente al espejo
Evgeny Atamanenko vía Shutterstock

Se trató de una encuesta en línea en la cual participaron 333 estudiantes universitarias. En ella, respondieron preguntas acerca de alimentación, apreciación del cuerpo y oír las quejas de sus papás acerca de su apariencia. Comentarios como «qué gordo estoy» o «¿me veo mal en este vestido?» son algunas de esas críticas que todos hemos dicho o escuchado.

La investigación encontró que las jóvenes que convivían con esa clase de frases tendían a pensar que el valor de sus cuerpos dependía de cómo se veían, en lugar de lo que podían lograr con él. Además, ese juicio suele depender de fuentes externas. Es decir, que se consideran importantes sólo si alguien más se los dice.

mujer triste espejo
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Este hallazgo también repercutió en la relación que las mujeres tenían con la comida. Quienes escuchan más seguido a sus padres quejarse de su cuerpo, son más propensas a padecer un desorden alimenticio. Dichos efectos pueden iniciar durante la infancia y mantenerse hasta la etapa adulta.

El poder de la auto-aceptación

mujer abrazo a si misma
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El lado bueno es que el estudio también confirmó el efecto contrario. Cuando los tutores hablaron bien de sus cuerpos, sus hijas crecieron con una noción positiva de los suyos, conscientes de que no son objetos que deben ser calificados. En general, apreciaban más su figura y los alimentos que consumían.

comiendo hamburguesa
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Por lo tanto, se recomienda que los padres tengan más cuidado antes de juzgarse a sí mismos, sobre todo si están cerca de sus hijos. Si cultivas aceptación, confianza y amor propio, tus hijos también se beneficiarán de la cosecha.

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