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Mantita de apego: querrás que tu hijo tenga una después de conocer su importancia

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Una manta, un peluche, juguete o cualquier otro objeto puede tener un valor mucho más allá del sentimental para los niños pequeños. Se trata de los llamados «objetos de transición», que ayudan al bebé a enfrentar los cambios en la primera infancia.

Estos objetos cumplen un rol importante en el crecimiento de los más pequeños: el niño se apega a ellos como un apoyo para enfrentar las transformaciones que empiezan a ocurrir meses después del nacimiento.

¿Qué son los objetos de transición?

El objeto de transición puede ser cualquier cosa que le dé seguridad al bebé. El término fue acuñado en la década del 50 por el pediatra y psicoanalista Donald Winnicott. De acuerdo con el experto, al inicio de su vida el bebé cree que él y su madre son la misma persona.

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A medida que pasan los meses, el niño va percibiendo su propia individualidad y descubre que su madre no puede estar siempre presente. Entonces, el pequeño busca consuelo en estos objetos (puede ser un osito, una manta o un pañal). El pediatra Dr. Moises Chencinski señala que los peluches les dan tranquilidad a los niños, ya que tienden a sustituir los brazos maternos en el imaginario infantil.

Es por eso que el pequeño termina apegándose al objeto como un soporte para enfrentar el proceso de transición entre la «dependencia absoluta» y la «dependencia relativa». Además de calmarlo, el objeto elegido ayuda a que el bebé tenga confianza para enfrentar otros obstáculos de la vida, como dormir solo o el primer día de escuela, entre otros.

«Manta de apego» para dormir

Estos objetos de transición simbolizan a la madre para el niño (y la protección que ofrece la figura materna). Es por eso que tantos padres incentivan el uso de las «mantitas de apego», en especial para dormir.

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Los peluches cumplen un papel fundamental cuando el bebé empieza a dormir solo, en su propio cuarto, y ayudan al desarrollo emocional. El niño entiende que, con ese objeto, no está solo. El Dr. Moises Chencinski explica que, por ese motivo, es comprensible que el niño se moleste cuando se lava o sustituye la manta. Sin embargo, es necesario que el objeto mantenga una higiene adecuada.

Después de los dos años, el niño ya entiende mejor las situaciones de ausencia de sus padres. Por eso, se recomienda retirar esos objetos de apoyo a partir de esa edad.

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Vía Amazon

Artículo traducido desde el original de VIX Brasil, del autor Jessica Krieger.