No podía amamantar y lo logró gracias a una técnica que todas deberían conocer

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Dizitsyn / Shutterstock

«Me sentí madre por primera vez cuando logré amamantar a mi bebé», así es como la nutricionista Bruna Balduino describe la experiencia de amamantar a su hijo, Lucca. El amamantamiento era el sueño de Bruna, pero cuando nació su bebé los médicos le informaron que no producía suficiente leche para alimentarlo.

Su sueño pudo cumplirse luego a través de la relactancia, una técnica que puede ayudar a muchas mujeres que quieren volver a amamantar, incluso cuando eso parece imposible.

El desafío de lograr amamantar

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Cesión de derechos / Bruna Balduino Caldeira Franco Pereira

La primera vez que le dio el pecho a su hijo fue muy rápido. Pero esa experiencia fue lo suficientemente fuerte para marcar el inicio de la maternidad en la vida de Bruna: «Fue maravilloso percibir que mi hijo iba a alimentarse de algo que venía de mí».

Si bien deseaba tener un parto natural, Bruna tuvo el alta del hospital después de una cesárea. La primera consulta con el pediatra fue cuando el pequeño tenía 10 días. El médico le dijo que el bebé no había ganado el peso esperado: «Él me dijo que volviera a casa y amamantara a mi hijo por 10 días más y volviera después».

En la segunda consulta, Lucca continuaba por debajo del peso que debería tener y, según el pediatra, Bruna no estaba produciendo suficiente leche. El médico le pidió que complementara su alimentación con leche de fórmula. «El hecho de que mi leche no era suficiente era algo que me movilizaba, lloraba cuando tenía que darle leche artificial a mi hijo», contó Bruna.

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Cesión de derechos / Bruna Balduino Caldeira Franco Pereira

Ella no quería dejar de amamantar y se sentía mal por no poder producir la cantidad de leche que su hijo necesitaba: «Me costó mucho tiempo aceptar que mi cuerpo no estaba trabajando de la manera que creía que iba a trabajar».

Ese sentimiento de culpa es común en muchas mujeres que no consiguen dar el pecho a su bebé. Por eso siempre es buen recordar que las madres que no pueden amamantar a su hijo no son menos madres por eso. Y el vínculo puede ser igual de hermoso y fuerte aunque eso no suceda.

El descubrimiento de la relactancia

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Cesión de derechos / Bruna Balduino Caldeira Franco Pereira

Bruna logró amamantar cuando descubrió que existía una técnica que podría ayudarla: la relactancia. Con este procedimiento el bebé vuelve a estimular las glándulas mamarias de la madre y, de esa manera, puede volver a producir leche.

La relactancia consiste en darle leche artificial o maternal a través de una sonda pegada al seno. Bruna no conocía ni sabía lo que era la relactancia, pero cuando le dijeron que con esa técnica podría seguir amamantando, no lo pensó dos veces.

En la primera visita al banco de leche pudo hacerlo. «Ellos colocaron la fórmula en una jeringa, colocaron una sonda y la pegaron en mi seno», explicó Bruna. De esa manera, Lucca tomaba leche de fórmula y materna a la misma vez. Luego aprendió el procedimiento para poder hacerlo en su casa también.

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Cesión de derechos / Bruna Balduino Caldeira Franco Pereira

Aunque es imprescindible un seguimiento de profesionales, la relactancia puede realizarse en el hogar. Según cuenta Bruna, la relactancia fue fundamental para ella y su hijo:

«Me ayudó mucho psicológicamente y prolongó el tiempo de lactancia de Lucca. Si no hubiera intentado esta técnica, mi leche se habría terminado muy rápido».

La relactancia es uno de los caminos para las mujeres que desean volver a amamantar, pero Bruna resalta que el procedimiento no es sencillo:

«Es agotador, cada vez que empezaba a llorar, porque tenía hambre, tenía que dejarlo llorar un rato para preparar todo antes de empezar a amamantar», explicó Bruna.

Bruna amamantó a su hijo hasta los 5 meses

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Cesión de derechos / Bruna Balduino Caldeira Franco Pereira

La nutricionista abandonó la técnica cuando Lucca cumplió cinco meses, él «percibió la presencia de la sonda» y se negaba a tomar de su pecho. Ella en poco tiempo dejó de producir leche.

Bruna intentó de todo para mantener la lactancia materna hasta los seis meses de su hijo, pero no fue posible: «Estaba cansada de todo aquello y creo que él también. Decidí darle el biberón, pero sin culpa, hice todo lo que podía».

Más allá de las dificultades para amamantar, dijo que volvería a pasar por todo ese gran esfuerzo porque fue la mejor experiencia que tuvo luego de ser madre: «Amamantar es lo más hermoso que he experimentado en la maternidad».

«Creo que el vínculo entre la madre y el recién nacido se crea de una manera muy fuerte con la lactancia, pero también está con el biberón, el vínculo entre madre e hijo va mucho más allá de darle o no el pecho», dijo Bruna.

Actualmente, Lucca tiene 3 años y es un niño saludable. Bruna está embarazada de seis meses y espera una niña: «Espero con todas mis fuerzas conseguir amamantar a mi segunda hija, pero si no es posible, voy a intentar la relactancia otra vez». Pero esta vez sin sentimientos de culpa y consciente de que el vínculo con su pequeña no será menos fuerte si no puede amamantar.

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Artículo traducido desde el original de VIX Brasil, del autor Christiane Gonçalves.