mujer

Presionar a tu hijo para comer no funciona: los niños comen mejor con la atención positiva de sus padres

bebe comiendo fruta 0
goodluz vía Shutterstock

La escena de siempre, el tenedor que no llega a la boca, las dos palabras más repetidas: «¡No quiero!». Tu hijo te mira con cara de que estás loco por ponerle en el plato los nutritivos vegetales que antes prefería: ejotes, tomates, peras, mangos, calabaza… ¿Suena familiar?

Esta es una situación que vuelve locos a muchos padres, quienes emplean las tácticas más ocurrentes para obligar a su hijo a comer, o, incluso, lo llegan a sobornar con el postre. Pero puede que este no sea el enfoque más efectivo, de acuerdo a un estudio publicado en enero de 2018 en el diario Appetite, dedicado a la investigación sobre prácticas alimenticias.

nino llorando
Olga Enger vía Shutterstock

La preocupación que implica ser padre o madre

«La presión de los padres no tiene efecto, ni bueno ni malo, en la conducta alimentaria selectiva de sus hijos», dice Julie Lumeng, autora del estudio, pediatra y profesora de investigación en la Universidad de Michigan. La mayoría de las investigaciones sobre el tema no habían tenido un seguimiento que pudiera comprobar la efectividad de los regaños de los padres; sin embargo, el estudio de Lumeng siguió a un grupo de niños de entre 2 y 3 años durante el correr de un año.

nina comida
zlikovec vía Shutterstock

«De acuerdo a este estudio, no hay evidencia de que presionar a tu hijo selectivo lo hará actuar de otro modo en el futuro», explica la especialista en alimentación pediátrica Melanie Potock, que no estuvo involucrada en el estudio, para CNN. De acuerdo a la pediatra, la presión que los padres se ven impulsados a ejercer sobre sus hijos está relacionada muy de cerca con la responsabilidad de darles una alimentación nutritiva.

«En mi experiencia, esto sucede porque están preocupados por la salud nutricional de su hijo», dice. Para otros padres, la preocupación puede estar en el desperdicio de comida, especialmente aquellos que no están en una buena situación económica. También puede que lo hagan porque esa es la manera en que fueron criados: forzados a limpiar el plato.

madre bebe comiendo
Natalia Lebedinskaia vía Shutterstock

A muchos niños les sucede ese proceso cognitivo que los lleva a mirar aquello que antes tanto les gustaba con desaprobación. Si los padres logran quitarle al niño el miedo a lo desconocido antes de entrar al preescolar, los buenos hábitos alimenticios durarán toda la vida. Pero ¿cómo se logra esto, si no a través de la presión y la obligación?

Los hábitos que los padres deben aplicar

padre hija comiendo
4 PM production vía Shutterstock

Los resultados de este estudio no sorprenden a quienes trabajan con niños regularmente: «No es nueva la idea de que los padres no deberían poner presión en los hábitos alimenticios de sus hijos, y no obstante continúan haciéndolo», dice Ellyn Satter, autora de Child of Mine: Feeding with Love and Good Sense, para CNN. «Espero que estudios como este ayuden a llevar el mensaje a los hogares.»

Satter creó un modelo de responsabilidad que alienta a los padres a ser considerados, pero no demasiado. Recomienda que los padres cocinen y coman alimentos que ellos disfruten, para ser el ejemplo de alimentación saludable que seguirán sus hijos, e ir agregando de a poco los nuevos ingredientes al plato de sus niños. «No limites el menú a solo cosas que ellos coman, pero no los fuerces a comer. Deja que el niño elija de su plato qué y cuánto comer», dice.

nina comiendo vegetales
gpointstudio vía Shutterstock

Las autoras del libro recomiendan que se sienten todos juntos a la mesa, como una familia, que apaguen el televisor o cualquier pantalla, y que cocinen: «Me gusta aconsejar estrategias positivas como estas para alimentar a los más pequeños, en lugar de estrategias negativas, como obligarlos», dice Beth Saltz, coautora. Además, los niños comen mejor cuando tienen la atención completa pero positiva de los padres.

Potock recomienda que, al introducir nuevos alimentos en el plato de tu hijo, solo pongas una cucharada del alimento nuevo. «No lo fuerces a comerlo. Solo tenerlo en su plato es un paso más cerca de hacerse amigo de ese alimento.» También sugiere hablar de los alimentos, y de cómo crecen, o, si tienes la posibilidad, plantarlos y cosecharlos en tu patio, e involucrar a tu pequeño selectivo en estas actividades. Hasta puedes probar jugar con la comida, como usar frijoles para contar puntos en un juego.

jugar con comida
Yuliya Evstratenko vía Shutterstock

«Los bebés aprenden su preferencia de sabor de muy pequeños», dice la profesional, «así que ofréceles variedad de sabores, texturas e incluso temperaturas». Elige presentarles desde muy temprano comidas saludables como puré de aguacate, yogur integral o legumbres pisadas. Así que ya sabes: no juegues más al avioncito, porque no funciona.

Tal vez te interese: