Kat Von D anunció que no vacunará a su hijo e Internet estalló en su contra: ¿por qué no deberías seguir su ejemplo?

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Earl Gibson III/GettyImages

Kat Von D, la tatuadora que ahora es dueña de una popular línea de cosméticos, publicó una foto de su pancita de embarazada en Instagram y un texto largo para denunciar a las personas que la critican por sus decisiones con respecto a su hijo.

Ella decidió dar a luz en su casa sin usar drogas para aliviar el dolor, acompañada de una doula y una partera. Esas son decisiones personales que no hacen daño a nadie. Pero lo que desató una gran controversia fue el último punto: su hijo no va a recibir vacunas.

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La publicación ganó más de 80 mil comentarios, algunos de fanáticos que respetan su decisión, pero muchos de personas intentando convencerla de que vacune a su hijo. Kat no es la primera persona que se resiste a las vacunas; de hecho, hay muchos padres que tienen miedo de los químicos en las vacunas y deciden no inmunizar a sus pequeños por miedo. Pero las vacunas existen por una muy buena razón: para protegernos de enfermedades que pueden ser mortales.

¿Por qué deberías vacunar a tus hijos?

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Billion Photos via Shutterstock

La viruela, el polio y el sarampión, entre otras, fueron enfermedades graves, pero comunes antes de que existieran las vacunas. De hecho, según el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés) antes de las vacunas «casi todos en Estados Unidos contraían el sarampión antes de que existiera la vacuna, y cientos de personas morían cada año. Hoy la mayoría de los doctores nunca han visto un caso de sarampión».

La viruela mató a más de 300 millones de personas solo en el siglo XX, pero fue erradicada por completo en los años 70 y la Organización Mundial de la Salud guarda un archivo con fotos de los últimos casos registrados de esa enfermedades en el mundo. Las vacunas hicieron que estas enfermedades, que antes eran mortales, se convirtieran en casos aislados y controlables.

Desde sus comienzos, las vacunas ganaron muchos críticos. Algunos por razones religiosas, otros por miedo y muchos otros por desinformación. Por eso, aquí les contamos los mitos y verdades de las vacunas.

Mito: las vacunas causan autismo

un proyecto de ley podria poner en riesgo que las vacunas sean obligatorias 2
FatCamera/istock

Es uno de los miedos más recurrentes entre los padres que deciden no vacunar a sus hijos. La idea de que uno de los efectos secundarios de las vacunas es el autismo surgió en 1998 cuando un médico, Andrew Wakefield, publicó un estudio en el que relacionó a la vacuna contra sarampión, paperas y rubéola (SPR) con el autismo.

El diario científico The Lancet, donde se había publicado el estudio, se retractó porque tenía varias irregularidades. No solo había manipulado los resultados para que encajaran con su hipótesis, sino que Wakefield había solicitado una patente para su propia versión de la vacuna. El médico perdió su licencia, pero el daño ya estaba hecho: muchas personas usaron su estudio para justificar su desconfianza hacia las vacunas.

¿Cuál es la verdad? Muchos estudios posteriores demostraron que no hay un vínculo entre el autismo y las vacunas. Son seguras y los efectos secundarios que pueden tener son: hinchazón y enrojecimiento de la zona donde se aplicó la vacuna, algo de fiebre y dolor. En algunos casos pueden tener una reacción anafiláctica, pero son muy raros.

En definitiva, se ha demostrado una y otra vez que las vacunas son generalmente seguras y para que una llegue a utilizarse en el público tiene que pasar por un proceso largo y someterse a un escrutinio muy riguroso.

Verdad: las vacunas no solo protegen a una persona

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WavebreakMedia/Thinkstock

La decisión de Kat Von D de tener a su hijo en su casa solo la afecta a ella y a su familia, pero la de no vacunar afecta a todos a su alrededor. No vacunar a una persona pone en peligro a los demás, aún si ya se habían sometido a las inyecciones. Las personas más vulnerables de la sociedad, es decir, los niños pequeños, los ancianos y los que tienen sistemas inmunológicos comprometidos dependen de la inmunidad del grupo para estar sanos.

Mientras más personas inmunes haya, menos probabilidad de contraer enfermedades. Según un artículo de Vox, «las personas vacunadas esencialmente actúan como barreras para los brotes, ya que las enfermedades no pueden pasar a través de ellos e infectar a los demás. Si un porcentaje suficiente de la manada es inmune, las enfermedades no pueden propagarse a suficientes personas para prosperar».

Es gracias a ese sistema que los niños no vacunados pueden estar a salvo, las personas a su alrededor no pueden contagiar enfermedades. Pero ellos sí y pueden poner en peligro a los individuos más vulnerables.

Cada padre hace lo que cree mejor para su hijo, pero a veces esas decisiones no están basadas en la razón, sino en miedos. Lamentablemente los movimientos anti vacunas han difundido información que no tiene respaldo científico para reforzar la creencia de que las vacunas son peligrosas y, en este caso, Kat Von D les creyó. Si tú tienes miedos y dudas con respecto a las vacunas te recomendamos que las aclares con tu médico de cabecera y no tomes consejos médicos de una celebridad.

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