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¿Es normal que los bebés lloren sin derramar lágrimas? Esto es lo que dicen los expertos

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Cuando un bebé recién nacido llora, es inevitable que los padres se angustien tratando de averiguar qué le sucede. Ya sea que tenga hambre, frío o que esté atravesando el período de ‘llanto púrpura’, los papá harán todo lo posible por aliviar esa situación.

Además de atender las necesidades del bebé, muchos padres se preocupan cuando se dan cuenta de que su hijo llora sin derramar lágrimas. ¿Por qué pasa esto? ¿Es normal o sólo le ocurre a él? ¿Es necesario acudir al médico o mejorará con el tiempo?

La respuesta es más sencilla de lo que crees

Muchas personas tienen la creencia de que cuando un bebé llora sin lágrimas, es porque sólo está haciendo berrinche y no hay nada que lo esté afectando (sueño, frío, falta de alimento, etc).

En primer lugar, es necesario aclarar que un pequeño que tiene pocas semanas o meses de nacido no hace berrinches, pues esta conducta se presenta en los niños mayores de 16 meses y es consecuencia del entorno en que crece y la educación que recibe.

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Cuando un bebé nacido llora, es porque realmente necesita atención, no importa si presenta o no llanto. La ausencia de lágrimas se debe a que durante las primeras semanas de vida los conductos lagrimales del niño se encuentran cerrados. Es decir, esto no significa que el organismo del bebé no produzca lágrimas, es sólo que estas no salen de sus ojos.

Si el bebé experimenta enojo, sufrimiento o dolor, su sistema parasimpático liberará el neurotransmisor llamado acetilcolina, para que las glándulas lagrimales produzcan el las lágrimas. Aunque esas lágrimas estén presentes, estas no saldrán de los ojos debido a que los conductos lagrimales se encuentran cerrados. A esto se le conoce como estenosis de los conductos lacrimonasales.

Dichos conductos se encuentran por debajo de la piel y conectan el borde de los párpados interiores -en el ángulo interno del ojo- con la nariz. La obstrucción generalmente se presenta en ambos ojos, pero también puede ocurrir en uno solo.

Signos de alarma

Aunque en unas cuantas semanas esos conductos se abrirán y las lágrimas podrán salir de los ojos, existen algunos casos en que eso no sucede y es necesario acudir con el médico. Si el bebé presenta secreciones diferentes a las lágrimas o infecciones frecuentes en los ojos (conjuntivitis) es muy probable que los conductos continúen obstruidos. Dichas secreciones provocarán que el ojo esté pegajoso y las pestañas se adhieran entre sí.

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De igual manera, si detectamos un lagrimeo constante en sus ojos, existe la posibilidad de que los conductos encargados de recoger las lágrimas lubricantes del ojo no estén cumpliendo su función. Así, las lágrimas que el ojo produce para lubricarse se quedan ‘atoradas’ en él y comienzan a salir cuando se acumulan demasiadas.

Ya sea que el bebé no tenga derrame lágrimas después de los cuatro meses, presente secreciones mucopurulentas o exceso de lagrimeo (sin que algro provoque el llanto), es muy importante visitar al pediatra y asegurarse de mantener una adecuada higiene en la zona.

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