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Esta complicación en el embarazo puede poner en peligro la vida de las madres

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La placenta es el tejido esponjoso, que se adhiere al útero y desde ésta se establece el intercambio de oxígeno y nutrientes que van de la madre al embrión durante el embarazo.

La placenta previa se refiere a aquellos casos en los que dicho tejido se sitúa en la apertura cervical, en una posición más baja de lo normal. Regularmente esto ocasiona hemorragias durante el embarazo y parto, por lo que pone en riesgo la vida de la madre y su bebé.

Hay 3 tipos de placenta previa

  • Total, cubre todo el cérvix
  • Parcial, cubre sólo una parte del cérvix
  • Marginal, está cerca del borde del cérvix, pero no lo cubre
monitoreo fetal embarazo port
Doro Guzenda via Shutterstock

Cómo identificar la placenta previa

La placenta previa puede identificarse porque se presentan sangrados durante la segunda mitad del embarazo.

Este padecimiento se puede detectar a tiempo en los ultrasonidos de control del embarazo. No existe un tratamiento médico porque la posición de la placenta no puede modificarse externamente, así que se trata como embarazo de alto riesgo. Se recomienda reposo y visitas periódicas con tu ginecóloga o la persona que monitorea tu embarazo para intentar prolongarlo tanto como sea posible. En caso de una hemorragia, se puede necesitar una cesárea de urgencia.

Ocurre en uno de cada 200 embarazos y por lo general, sucede cuando han existido embarazos previos, cuando la gestante es mayor de 35 años o si hubo cesáreas u otras operaciones dirigidas al útero.

Ocasionalmente, conforme avanza la gestación se mueve sola hacia arriba y deja el camino despejado para el paso del bebé por el canal de parto, pero si, luego de la semana 20, esto no pasa, existe el riesgo de desangramiento en el parto y se recomienda practicar cesárea para evitarlo.

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