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Tu hijo no te hace caso y "está bien": esto es lo que está pasando

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De vez en cuando las y los hijos desobedecen, desafían las órdenes o incumplen las reglas. Esto es parte de crecer, medir los límites y madurar. A veces, puedes sentir que lo hacen todo el tiempo. ¿Qué pasa con ese niño que desobedece siempre? Quizá deberías preguntarte si el problema es el niño, o tus expectativas de él.

¿Qué expectativas puedo o debo tener de mi hijo?

Lo que puedes esperar es lo que ya hace y un poquito más, pero no mucho más. Por ejemplo, tu hijo se tarda dos horas en hacer la tarea, pero tu piensas que debería tardarse solo 45 minutos. Esa es tu expectativa, pero no es la realidad de tu hijo. Puedes esperar quizá que la haga en 15 minutos menos, pero no lo va a hacer más rápido de un día para otro sin práctica. Necesitas ejercitar tu paciencia y ajustar tus expectativas a la persona que tu hijo es, y no la que imaginas que debería de ser.

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¿Qué pasa si mis expectativas son muy altas?

Si en lugar de reconocer sus esfuerzos, te la pasas criticándole acerca de cómo no logra ser perfecto para llenar tus expectativas únicamente le vas a provocar frustración, resentimiento y depresión. De acuerdo a Christine Carte, socióloga y experta en felicidad, autora de el libro El aprendizaje de la felicidad, sus errores pueden decepcionarte, pero es importante no mostrarlo y no hacerles pensar que les quieres menos por ello.

Quizá tú piensas que le estás animando a dar más de sí mismo, pero en realidad lo estás presionando para que sea lo que tú sueñas y necesitas, no lo que él puede y quiere ser. Acéptalo como es, es el primer paso para ajustar tus expectativas a la persona que tienes frente a ti.

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¿Cómo puedo lograr ajustar mis expectativas?

Entiende que lo que ves, es lo que hay. Aprende a mostrar respeto por la persona que es y por sus esfuerzos para lograr sus metas. Escúchale, pregúntale qué quiere y qué necesita de ti para lograr el aprendizaje o la meta que te gustaría que alcanzara. Respeta sus intereses, a lo mejor a él no le interesa ser el pianista que tú quieres que sea, aunque según tú lleve el talento en las venas.

¿Tus hijos te desobedecen? Seguramente lo harán, es parte de crecer y adquirir autonomía.

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