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Así es como puedes tener hijos bilingües sin morir (de confusión) en el intento

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Mucho se ha hablado sobre la importancia de que los niños y las niñas sean bilingües desde temprana edad, pero, ¿cómo lograrlo? Hay varias formas de enseñarle un segundo o tercer idioma a los hijos y a continuación mostraremos algunos modelos.

Modelo repartido

En el supuesto de que una de las figuras de crianza hable de manera nativa otro idioma distinto al idioma local, se recomienda que esta persona le hable desde su nacimiento al bebé en su lengua materna, y que el otro adulto responsable le hable en el idioma del país en el que residen. Es recomendable que la persona que hable el idioma extranjero pase más tiempo hablando con bebé.

Modelo ambiental

En este supuesto, ambas figuras de crianza, o todos los adultos responsables que viven en casa, hablan un idioma distinto al del país en el que radican. Entonces se compartimentalizan los idiomas de acuerdo al lugar en el que se está. Por ejemplo, en casa se habla el idioma extranjero que se desea enseñar y afuera de casa se habla el idioma local.

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Modelo compartido

Suponiendo que las personas encargadas de la crianza hablan un idioma distinto al idioma local, ambas figuras le hablan en el idioma extranjero en todas partes a los hijos o hijas, ya que éstos como quiera adquirirán el idioma local por medio de la convivencia social.

Modelo trilingüe

Este sería el caso a aplicar cuando, por ejemplo, la madre habla un idioma y el padre otro. Cada persona le enseña a los hijos un idioma y habla ese idioma de tiempo completo, mientras los niños aprenden el idioma local fuera de casa, ya sea en la escuela, o la convivencia diaria con el exterior.

Modelo de idioma no nativo

Cuando ambas figuras de crianza hablan el idioma local, y uno de ellos habla como segundo idioma una lengua extranjera. En este caso quien solo habla el idioma local, pues le habla en el mismo, mientras que la otra persona hace uso de su segundo idioma como medio de comunicación de tiempo completo.

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Modelo mixto

Todos los adultos responsables hablan ambos idiomas (o más) de forma indistinta y hacen el switch de una lengua a otra con fluidez. A veces se dirigen a los niños en un idioma y a veces en otro. Los hijos y las hijas pueden tomarse algo más de tiempo en determinar cuáles palabras pertenecen a un idioma y cuáles a otro, pero con el tiempo terminarán hablando ambas lenguas con fluidez.

¿Y si el hogar es monolingüe?

La mayoría de los métodos y técnicas antes mencionados asumen que las personas criando a los hijos y las hijas son al menos bilingües, o tienen acceso al conocimiento y uso de una segunda lengua distinta al idioma hablado en el país, y que de esta forma podrán enseñar, desde su nacimiento, un segundo idioma sin problemas. Lo cierto es que no todos los hogares son bilingües, pero definitivamente se necesita mucho de la participación de la figura de crianza en la enseñanza de un segundo idioma. No es como enseñar a bailar, o tocar un instrumento, que puede hacerse con la mamá solo viendo y aplaudiendo de lejos. Se va a necesitar que estés involucrada en el aprendizaje de otra lengua, por eso acá te compartimos unas estrategias para apoyar el aprendizaje del segundo idioma:

Academia

Pueden inscribirse juntos a clases del idioma deseado (o en diferentes grupos, pero en la misma academia) y así, practicar juntas en casa para que tu hija tenga con quién hablar. Cuando los hijos adquieren un segundo idioma buscan oportunidades para producirlo y explorarlo, así mientras ellos crecen, aprenden cada vez más del otro idioma y tú puedes participar de con ellos de sus conversaciones.

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Escuela bilingüe

Es importante decidir cuánto del idioma quieres que aprenda y domine tu hijo, y cuánto estás dispuesta a aprender tú. ¿Lo quieres solo en nivel básico y elemental, o tan profundo como la lengua materna, que lleva años practicando y ha aprendido a practicar con destreza a través de estudios escolarizados? ¿Para qué le va a servir el segundo idioma? ¿En qué lo va a usar? ¿Debe conocer una fórmula matemática o cómo expresar emociones, o solamente preguntar cómo llegar al baño y cuánto debe pagar? Estas preguntas te ayudarán a decidir si quieres que lo aprenda con profundidad en una escuela, o solo con un curso extraescolar.

Si tu decisión es que aprenda, por ejemplo, el inglés al nivel de hablante nativo, pero francés y mandarín de forma social, entonces deberás hacer planes para reforzarlo así. Que vaya a una escuela bilingüe a aprender inglés y que por las tardes practique los otros idiomas con menos intensidad. Es muy importante esclarecer tus expectativas para planear adecuadamente.

Amistades o niñera

Buscar amistades o hasta una niñera que hable el idioma que quieres que aprenda tu hija puede ser una manera de lograr pláticas entretenidas y didácticas. Más allá de las clases formales, tu hija aprenderá el segundo idioma de la misma manera que aprendió su lengua materna: escuchando y repitiendo. Esta persona se dedicaría únicamente a mantener con tu hija o tu hijo conversaciones fluidas en la lengua que deseas que adquiera.

Como puede un idioma estar en peligro de extincion 2
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Adentrarse en la cultura

Otra manera de acercarse a un idioma extranjero es adentrarse en la cultura del país que lo habla: escuchar su música, ver películas o videos y hasta probar su comida. Busca personas que hablen el idioma nativamente e involúcrate junto con tus hijos en conversaciones activas y constantes.

Aprender en familia

No basta con que tu hijo vea y escuche el idioma, se necesita que también lo produzca. Nuevamente, es como cuando se empieza a hablar en la lengua materna: hay que repetir las palabras, frases o canciones hasta que el hijo comience a decirlas también Como cuando aprendió a decir «mamá», «agua» o «pelota». De esta manera el niño sabe que hablar el idioma le permite comunicarse y que trae un beneficio real.

Por eso es una actividad que debe involucrar a toda la familia. Cada miembro adquiere el idioma en distintos niveles, y van practicando y reforzando juntos. Pueden buscar juegos y herramientas en línea que les permitan no solo escuchar y leer o comprender, sino también repetir y grabarse para ver cuánto han avanzado.

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Viajes e intercambios

Definitivamente, la forma más divertida de aprender otro idioma, aunque quizá no la más económica, es a través de viajes. Los viajes ilustran, e ir a conocer el país o localidad en la que se habla el idioma que se quiere adquirir brinda la oportunidad de poner en práctica lo aprendido. Se puede recurrir a intercambios de verano, un semestre, un año o incluso periodos académicos más largos. Hay campamentos para toda la familia, que se refuerzan con clases para cada grupo de edad.

Finalmente, enseñar a los hijos y las hijas otro idioma es una herramienta de vida que durará para siempre y es junto a su educación, uno de los mejores regalos de vida que pueden recibir.