¿Por qué algunos bebés reciben una pequeña nalgada cuando nacen?

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El nacimiento de un bebé es uno de los acontecimientos más increíbles de la naturaleza. Luego de 40 semanas de gestación y muchos nervios durante el parto (o la cesárea), la mujer por fin puede tener a su bebé en brazos.

En medio de todo ese proceso que implica la llegada de un bebé, hay un momento que es crucial: el instante en que el recién nacido abandona el cuerpo de su madre y tiene contacto con el mundo por primera vez. Sin duda, una experiencia inigualable.

Sin embargo, no todos los recién nacidos reaccionan de la misma manera cuando conocen ‘el exterior’. Mientras algunos lloran por sí mismos, otros necesitan una pequeña ayudadita para dar ese pequeño grito, seguido de llanto, que representa el inicio de su nueva vida.

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El primer llanto

Lo primero que deben saber los padres es que no hay necesidad de alarmarse cuando un bebé llora por primera vez. Este llanto se debe a que el recién nacido pasa de un ambiente cálido y tranquilo (el vientre materno) a uno más frío y con muchos estímulos nuevos (la sala de parto, el quirófano o donde se presente el nacimiento).

De esta manera, el llanto significa que están reaccionando al entorno que les rodea y no necesariamente que algo les duele o que están sufriendo. Además, la mayoría de los pequeñines se muestran más calmados en cuanto sienten el abrazo de su mamá o la enfermera los envuelve con una manta.

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¿Y si no llora inmediatamente?

Algunos bebés nacen más adormilados que otros, por lo que reaccionan de diferente manera al contacto con el mundo exterior. Esto no significa que tienen un problema físico o mental, únicamente que su reacción es distinta. Algunos neonatos emiten un bostezo o un estímulo reflejo similar a la tos, esto es para activar sus vías respiratorias antes de iniciar el llanto.

Otros niños requieren una ‘pequeña ayuda’, como mencionamos antes. Generalmente esto se da cuando hay mucho líquido amniótico en sus pulmones y requieren un estímulo más grande para expulsarlo y que su sistema respiratorio se ponga en marcha.

La mayoría de los médicos opta por darles un pequeño golpecito en la base de la espalda, con la palma de la mano ahuecada, para estimular la eliminación del líquido (similar a las palmadas que damos en la espalda cuando alguien tiene tos y queremos que ayudarlo a que expulse las flemas).

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Otros especialistas optan por tomar al niño de los pies y sacudirlo ligeramente (por fortuna esta práctica está cayendo en el desuso). Algunos otros dan un suave masaje en la planta de los pies o en el tórax, con el fin de que el bebé reaccione con un pequeño gemido y aspire el aire lo antes posible.

Además, es recomendable que los doctores corte el cordón umbilical después de que el bebé comience a respirar, para que no se quede sin el suministro de oxígeno (mientras está en el vientre, la placenta es la encargada de esta función).

Sin importar si llora por sí mismo o necesita una ‘nalgadita’, lo relevante es que el bebé comience a respirar por sí mismo durante los primeros 30 segundos de vida. De no ser así, el personal médico los colocará en una incubadora para que reciba oxígeno y no presente daño en sus órganos.

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