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Gritarle a los niños no sirve: conoce la forma más eficaz para educarlos

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Leonhartrizal/iStock

Todo padre sabe que mantener la calma y la tranquilidad ante el comportamiento inquieto e incluso equivocado de los hijos es algo prácticamente imposible. La falta de paciencia puede invariablemente terminar en gritos, como si este recurso fuera lo único viable para que el niño escuche y obedezca los designios paternos o maternos.

Gritarle a los hijos puede inclusive parecer algo inocente, porque se evita la agresión física. Pero este hábito, según especialistas, tampoco es el más indicado para el desarrollo y la educación de los niños.

Gritarle a los hijos obstaculiza su educación

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George Rudy/Shutterstock

Cuando un padre grita para dar órdenes o llamar la atención, el hijo recibe el mensaje como algo malo y se activa una reacción estresante que es instintiva al ser humano y que está relacionada con el peligro inminente. En ese momento, el niño no estará siendo educado, sino que le enseñarán a asustarse sin entender, de hecho, lo que está haciendo mal.

Si este tipo de trato es constante, el hijo puede incluso crear una barrera entre él y los padres que perjudicará mucho la relación en el futuro. Además, los gritos le enseñan que el niño también podrá exaltarse contra su madre como respuesta y utilizarlos como medio para obtener lo que desea.

Los estudios indican que los niños que crecen en ambientes dominados por los gritos pueden presentar comportamientos más agresivos, ser inseguros, inmaduros y propensos al estrés, a la ansiedad y a la depresión.

Cómo educar a los niños sin gritar

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Lorelyn Medina/Shutterstock

No son raros los momentos en que los hijos parecen probar los límites de sus padres o de quien esté a cargo de su cuidado. Durante el desarrollo es normal entre los niños la búsqueda de atención y el intento constante de medir, incluso inconscientemente, el poder que ejercen sobre los padres y la familia.

En este momento es esencial controlar los impulsos y ser paciente si existe el deseo de educar y no solo reprimir. Respirar profundo y reflexionar durante unos segundos antes de gritar es lo más indicado para evitar el estrés.

En todo momento en el que sienta la necesidad de gritar, piensa en la situación y evalúa si vale la pena el descontrol, teniendo en mente que estás frente tan solo de un niño. Si tu hijo, por ejemplo, está jugando con agua y se está mojando por completo, en lugar de soltar gritos prohibiendo la actitud, recuerda cómo te sentías durante la infancia en una situación similar.

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Dina Uretski / Shutterstock

Si aún así sientes la necesidad de gritar, usa palabras directas y explica por qué debe parar de actuar de esa manera pero siempre con calma y evitando las explosiones emocionales.

No hay mal alguno enimponer límites a los hijos, muy por el contrario, una vez que los niños necesitan frenos e incluso se sienten seguros y protegidos con ellos. La forma en que vas a tomar la decisión y lidiar con el problema es importante para que la educación sea eficiente y libre de traumas.

Artículo traducido desde el original de VIX Brasil, del autor Paulo Nobuo.