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¿Es normal tener las plaquetas bajas durante el embarazo? La ciencia responde

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Durante el embarazo, el cuerpo de una mujer sufre diversos cambios, no sólo en la apariencia, también en su funcionamiento. Un caso concreto son los componentes de la sangre, los cuales pueden presentar ciertas alteraciones. Algunas no representan un peligro para la salud de la mamá y el bebé, pero otras es mejor tenerlas bajo vigilancia del médico para que tome las medidas necesarias.

En el caso de las plaquetas, los especialistas recomiendan hacer mediciones periódicas para detectar si se presenta alguna anomalía durante el embarazo o antes del parto. A continuación te decimos porqué.

¿Qué son las plaquetas?

A grandes rasgos, las plaquetas son fracciones de células sanguíneas cuya función es formar coágulos, esto para ayudar a sanar las heridas y evitar las hemorragias. La encargada de producirlas es la médula ósea, un tejido blando que se encuentra en el interior de los huesos largos, las vértebras, las costillas, el esternón y los huesos del cráneo.

En caso de que exista algún problema de salud, sus niveles pueden aumentar o disminuir (lo cual tiene consecuencias negativas para la salud). También es posible que la cantidad sea suficiente, pero las plaquetas estén defectuosas y no cumplan adecuadamente sus funciones.

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Trombocitopenia

Cuando el conteo de plaquetas es más bajo de lo normal se le denomina trombocitopenia. El nivel óptimo es de 150,000 a 400,000 por microlito, generalmente expresado como 150 a 400 x 10 a la novena / L. Tener menos de 150,000 plaquetas implica una alteración en la coagulación y, por lo tanto, el riesgo de presentar sangrados abundantes.

Esta baja de plaquetas puede presentarse por 3 causas principales:

Poca producción de plaquetas en la médula ósea

  • Aumento de la descomposición de las plaquetas cuando están en el torrente sanguíneo
  • Incremento de la descomposición plaquetaria en hígado y bazo.

Lo anterior se puede deber a la presencia de enfermedades como anemia aplásica, lupus, cáncer en la médula, deficiencia de folato, infecciones en médula ósea, síndrome mielodisplásico, deficiencia de vitamina B12 o inflamación del bazo. No obstante, también hay casos en donde no están presentes ninguno de estos padecimientos y aún así se registra una disminución de plaquetas.

Tipos de trombocitopenia y su relación con el embarazo

En el caso de las mujeres embarazadas que no tengan una enfermedad previa y presenten plaquetas bajas, esto podría deberse a la hemodilución de la sangre, misma que es común durante la gestación. Dicha hemodilución es ocasionada por un aumento en la cantidad de plasma con respecto al volumen de células sanguíneas, lo cual se suma a una especie de acaparamiento de plaquetas que se presenta en la placenta.

También se ha registrado una relación entre la trombocitopenia y la hipertensión arterial. La hipertensión puede estar acompañada de otros trastornos como hinchazón de pies, incremento de los niveles de enzimas hepáticas y descomposición de los glóbulos rojos. Todo esto denominado Síndrome Hellp y se considera una variante de la preeclampsia.

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Síntomas de la trombocitopenia durante el embarazo

La mayoría de las veces las mujeres embarazadas no presentan ningún síntoma de plaquetas bajas, pues por lo regular se mantienen por encima de las 70,000. No obstante, si ese nivel es aún menor, pueden tener, moretones sin haberse golpeado, pequeñas manchas púrpuras o rojas en la piel (petequias) y sangrado en nariz o encías (es importante que sepamos cómo detener correctamente una hemorragia nasal).

Como se mencionó antes, también puede haber una relación entre la baja de plaquetas y la hipertensión, por lo que es necesario hacer una medición constante para detectar un aumento en la presión sanguínea.

¿Los niveles bajos de plaquetas afectan al bebé?

De acuerdo con los especialistas, hasta ahora no se tiene conocimiento de que la trombocitopenia común afecte al feto o al bebé recién nacido. Por lo general, esta afección desaparece después del parto o cesárea. En algunos casos se mantiene durante algunas semanas, sin que esto represente una restricción para la lactancia.

Sin embargo, la enfermedad conocida como púrpura trombótica trombocitopénica sí puede representar un peligro para el bebé. En este caso, el sistema inmune de la mujer detecta a las plaquetas como organismos extraños y crea anticuerpos para destruirlas. Esos anticuerpos, del tipo IgG, pueden atravesar las paredes de la placenta y llegar hasta el feto, destruyendo también sus plaquetas.

¿Qué problemas puede haber si las plaquetas están bajas al momento del parto?

La mayoría de los ginecólogos coincide en que el bebé puede nacer por parto natural, aún cuando la madre presenta una disminución de plaquetas (siempre y cuando no exista ningún otro problema de salud). No obstante, si los niveles son menores a 100,000 no se debe aplicar la anestesia epidural y es necesario mantener una estricta monitorización del feto para asegurarse de que no corre ningún riesgo.

Si la madre sufre del Síndrome Hellp -ocurre en 2 de cada 1,000 embarazos-, el bebé no debe nacer por parto vaginal, debido al riesgo de una fuerte hemorragia. Los especialistas recomiendan que se realice una cesárea de manera urgente, se administren fármacos para mejorar la coagulación y se aplique una transfusión de plaquetas para prevenir un sangrado masivo.

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Tratamiento para aumentar los niveles de plaquetas

Es recomendable que si la mujer embarazada presenta algún síntoma de plaquetas bajas, acuda a consulta con el hematólogo para que este especialista le solicite los análisis pertinentes (como el conteo de plaquetas en sangre) y le proporcione el tratamiento adecuado.

Para aquellas mujeres que tienen conteos menores a 50,000 es común que se les prescriba un tratamiento a base de corticoides para reducir la inflamación, mantener bajo control al sistema inmune y aumentar los niveles de electrolitos en el plasma. Además, se debe restringir el uso de medicamentos como el ácido acetilsalicílico (aspirina) y los antiinflamatorios no esteroideos.

También es prudente que el ginecólogo o el médico de cabecera que da seguimiento al embarazo solicite periódicamente análisis de sangre para monitorear los niveles de las plaquetas y actuar con prontitud en caso de que se presente una disminución.