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Cuando me convierta en madre, quiero que mi hija aprenda esta lección sobre su cuerpo

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Los primeros miedos que disipamos en nuestros hijos e hijas son aquellos hacia el monstruo que vive debajo de sus camas o a que Santa no les traerá carbón este año. Esas son las situaciones que les preocupan a los niños, ¿no? Eso o que sus mejores amigos se cambien de escuela el próximo año.

Pero aquello que despierta la angustia de la infancia moderna está cambiando de forma drástica. El Coco y el Viejo del Costal han sido cambiados por: la percepción sobre su cuerpos.

Aunque nos parezca increíble, de acuerdo con una encuesta de la Professional Association for Childcare and Early Years, los niños se preocupan por su peso y su imagen corporal incluso desde antes de entrar a la escuela. Casi un cuarto de los profesores y cuidadores entrevistados dijo que han notado señales de infelicidad con su apariencia en pequeños de apenas 3 y 5 años.

Un tercio de estos responsables han escuchado a un niño o niña referirse a sí mismo como "gordo(a)" y un 10 % les ha escuchado decir que se sienten feos. Más de la mitad de los encuestados llegaron a un acuerdo de que las niñas están más conscientes acerca de cómo se ven que los niños.

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No cabe duda que la televisión y los medios en general tienen un impacto mayor del que creíamos en nuestros hijos. A esa edad una niña debería estar pasando el rato con sus juguetes, no preguntándose si será lo suficientemente bonita.

Aunque lo ideal es que la industria de la moda y la belleza fomenten la inclusión de diferentes tipos de cuerpos y encantos, lo que podemos hacer es educar a nuestros hijos, especialmente a nuestras hijas, para que no sientan la presión de seguir ninguna clase de estereotipo.

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La psicóloga Renee Engeln explicó en una conferencia de TEDx este fenómeno, el cual denomina como "la epidemia de la obsesión por la belleza". La experta descubrió en su investigación sobre este problema que, aunque sabemos que las fotografías que vemos en Internet y en las revistas están retocadas, seguimos preocupándonos demasiado por nuestros cuerpos y si deberíamos parecernos más a esas imágenes.

En esta plática, Engeln nos recomienda un pequeño cambio que a largo plazo aumentará la autoestima de nuestras hijas: enseñarles de qué son capaces sus cuerpos en lugar de cómo se ven sus cuerpos.

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En su libro Beauty Sick: How the Cultural Obsession with Appearance Hurts Girls and Women, Englen nos enseña un ejercicio práctico para fomentar esta actitud de amor hacia el cuerpo propio. Se trata de algo tan sencillo como completar las líneas en oraciones como estas:

Yo uso mis brazos para __________. Mi cuerpo me ayuda a __________. Amo que mi cuerpo pueda __________. Mi cuerpo se siente como el más fuerte cuando __________.

Con este tipo de reflexiones incentivas a que tu hija se enfoque en lo único y maravilloso que es su cuerpo, y no en estándares de belleza de lo más subjetivos.

¿Sabes qué es lo mejor? Esta es una actividad que todos podemos hacer, seamos padres, hermanos, hijos o quién sea. Es más, ¡te invitamos a que la hagas ahora! Tómate un ratito para pensar en todo lo que tu cuerpo te permite lograr y agradéceselo. Te prometemos que sentirás cómo te quieres un poquito más que ayer.

¿A poco no te encantaría que tu hija sintiera eso mismo?

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