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La pancreatitis y su tratamiento

La pancreatitis es una condición que se desarrolla y afecta al páncreas al igual que por ejemplo, en la diabetes, y que provoca un estado de malestar bastante desagradable. En casos severos, la pancreatitis puede llegar a tener consecuencias aún más terribles. Como acostumbramos hacer en qué es la pancreatitis y cuál es su tratamiento.

El páncreas

Antes de continuar, veamos algunos detalles sobre el páncreas. Se trata de una larga glándula en el abdomen, ubicada detrás del estómago y cerca de la parte superior del intestino delgado conocido como duodeno. El páncreas posee dos funciones básicas:

  • Secretar fuertes enzimas digestivas en el intestino delgado para mejorar el proceso de digestión de proteínas, carbohidratos y grasas.
  • La liberación de insulina y de glucagón en el torrente sanguíneo, regulando cómo el cuerpo racciona y utiliza los alimentos para lograr así obtener energías.

¿Qué es la pancreatitis?

La pancreatitis es una enfermedad en la que el páncreas se inflama y se produce un daño en el mismo debido a que las enzimas digestivas se activan y se produce un ataque por parte de éstas al órgano.

Se presentan dos tipos de pancreatitis; la pancreatitis aguda y la pancreatitis crónica, ambas se desarrollan de forma progresiva y tienden a a empeorar con el paso del tiempo. En casos muy severos, puede llegar a producirse una hemorragia en la glándula, daño tisular grave, infecciones e incluso, la formación de quistes. Por último, si las enzimas y toxinas son liberadas en el torrente sanguíneo, puede producirse también el daño en otros órganos importantes como el corazón, los riñones y los pulmones.

Pancreatitis aguda

La pancreatitis aguda es la inflamación repentina del páncreas, que se presenta de manera sorpresiva, en breves lapsos de tiempo y suele durar unos pocos días con el correcto tratamiento. En más del 80% de los casos, la pancreatitis aguda se presenta como resultado de cálculos en los conductos biliares y también, por el consumo excesivo de alcohol.

Algunas de las causas más comunes, son también las derivadas del uso de algunos medicamentos y en casos extraños, por infecciones, trastornos en el metabolismo y traumatismos. Otras veces, entre el 10% y el 15% de las ocasiones, las causas son desconocidas.

En algunos casos, la pancreatitis aguda puede progresar negativamente desde una enfermedad aguda y de probable recuperación a una enfermedad de riesgo y de tipo mortal. Sin embargo, en la enorme mayoría de los casos, los pacientes se recuperan con el tratamiento adecuado.

Pancreatitis crónica

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La pancreatitis crónica surge como consecuencia de la aparición de varios casos de pancreatitis aguda repetidamente, siendo el resultado de constantes inflamaciones en el páncreas. Este serio problema en el páncreas es también, en la mayoría de los casos, el resultado de un consumo prolongado y excesivo de bebidas alcohólicas.

Por otro lado, también puede aparecer como causa de un trastorno metabólico o por una cuestión genética. En algunos casos, la pancreatitis crónica es heredada tal como muchas otras enfermedades hereditarias, como por ejemplo la fibrosis quística o la hipertensión; en este caso se reconoce a la enfermedad como pancreatitis hereditaria.

Tratamiento para la pancreatitis

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El tratamiento para la pancreatitis aguda requiere simplemente que el paciente tenga una estadía de unos pocos días en el hospital para recibir un tratamiento intravenoso, antibióticos y algunas medicaciones que ayuden a aliviar los dolores y el malestar.

Durante estos días, no se permite el consumo de alimentos o líquidos en forma gradual para que el páncreas descanse y se recupere. En algunas ocasiones ocurre el vómito, por ello se coloca también un sistema de tubos que asegura que el paciente no se ahogue, se remuevan fluidos y el aire.

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Los pacientes se recuperan normalmente en unos pocos días, aunque siempre existen excepciones en las que el tratamiento debe complementarse con la adición de otras características. Al completar el tratamiento, el paciente deberá continuar con una serie de cuidados en los hábitos alimenticios evitando algunas comidas así como, por supuesto, fumar y beber alcohol.

En casos severos, se debe permanecer un mayor tiempo hospitalizado bajo constante vigilancia en unidades de cuidados intensivos y en casos crónicos, las dietas y las medicaciones son elementos que acompañan de por vida al paciente. Bajo algunas circunstancias, la intervención quirúrgica también es necesaria.