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Cómo controlar las emociones

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Cada día estamos expuestos a situaciones que nos provocan muchas emociones. Podemos pasar de un momento de alegría rápidamente a uno de ira, rabia, dolor, tristeza o impotencia, y tenemos que estar en una lucha constante por controlar las emociones y no llegar y decir lo que pensamos, porque sabemos que tendrá consecuencias.

No todos los días amanecemos con el mismo ánimo y dentro del mismo día cambiamos mucho, pero intentamos controlarnos lo más posible, y esto es visto como una de las características de la “madurez”: lograr controlar las emociones.

En VivirSalud te contamos cómo puedes hacer para combatir la ira y cómo controlar tus emociones y vivir de la mejor manera posible el día a día.

Conoce tus emociones

El primer paso para controlar las emociones es conocerlas. Cada persona tiene un “paisaje emocional” diferente, único y propio. Por ejemplo, algunas personas tienen miedo de estar solas, mientras otras necesitan estar solas para sentirse seguras.

Es necesario que te enfoques en las emociones que sientes ante determinadas situaciones más que en pensar en ella misma y buscar culpables. No se puede cambiar las situaciones, o a la gente que no te agrada, pero puedes cambiar tú, puedes sentir de manera diferente y enfrentar de manera distinta los momentos.

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Intenta el cambio

Cuando dejas de intentar cambiar las situaciones y a las personas estás dando un gran paso: el de empezar a pensar ¿qué puedo hacer yo para enfrentar de una manera distinta la situación?. Ahí podrás manejar tus emociones, intentar controlarlas, cambiar tu enfoque frente a las cosas.

Practica día a día

Para lograr controlar las emociones tenemos que trabajar cada día. Puedes permitirte de repente tener alguna caída, pero debes seguir adelante e intentar ir manejando cada vez más tus emociones. Por ejemplo, si eres malhumorado, cada día debes ir pensando “no me voy a enojar por esto”, o si ya lo sientes, piensa e intenta decir lo que dirías si no estuvieras enojado, con un tono más amable, y de a poco irás notando que ya no te molestan las situaciones que antes sí.

El cambio tiene que partir por ti, para que tú veas las cosas de manera diferente. Si te enfocas en qué deberías controlar y lo intentas hacer de a poco, podrás hacerlo. Con paciencia y constancia lo puedes lograr.