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¿Por qué es peligroso el aspartamo?

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Todos hemos oído hablar del aspartamo, que es dañino para nuestra salud, o quizás has escuchado simplemente que algún alimento “está libre de aspartamo”. El aspartamo es un edulcorante artificial que ha sido objeto de gran controversia, siendo permitido en algunos países y en otros no. Desde hace algunos años se ha dado esta pugna, por lo que muchos productos lo han reemplazado por otros edulcorantes, aunque algunos lo contienen todavía.

En VivirSalud te contamos cuáles son los efectos del aspartamo en nuestra salud.

¿Qué es el aspartamo?

El aspartamo es un edulcorante artificial que se divide en tres componentes: el ácido aspártico, la fenilalanina y el metanol.

Controversia acerca del aspartamo

La Administración estadounidense de Alimentos y Medicamentos (FDA) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), hasta hace poco, han informado que el aspartamo es seguro en los alimentos, encontrándose en cerca de 6.000 productos de todo el mundo. Pero algunas investigaciones han descubierto que es muy dañino para nuestra salud, al contener una neurotoxina adictiva que afectaría nuestro sistema neuro-endocrino y tendría efectos carcinogénicos (causantes de cáncer).

El compuesto amino-ácido-base se descompone para crear subproductos tóxicos, es decir, formaldehído, ácido fórmico y aspartilfenilalanina dicetopiperazina (DKP), la cual se asocia con una mayor tasa de tumores cerebrales en estudios con animales.

La controversia está en que los estudios financiados por la industria concluyen que el aspartamo es seguro, mientras que las investigaciones financiadas en forma independiente aseguran que el aspartamo es un causante potencial de efectos dañinos.

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Algunas investigaciones

No se han obtenido datos de investigaciones realizadas en humanos, pero en el año 2006 se hizo un estudio en Italia, donde se descubrió que la ingestión a largo plazo de aspartamo en ratas aumentó el riesgo de sufrir diversos tipos de cáncer. Además, se encontró que la descendencia de las ratas que habían ingerido aspartamo durante la gestación tenía más riesgo de sufrir cáncer.

Un grupo de investigadores de los EE.UU., Reino Unido y los Países Bajos, examinó más de 500 estudios relacionados con la seguridad del aspartamo y llegaron a la conclusión de que no hay evidencia creíble de que el aspartamo es seguro.

En una revisión publicada en abril de 2008 en el European Journal of Clinical Nutrition, los investigadores en Sudáfrica evaluaron los posibles efectos no sólo del metanol, sino de los demás componentes del aspartamo (fenilalanina y ácido aspártico) en el cerebro. La revisión se apoya en más de 50 referencias científicas y explica el daño que cada componente del aspartamo hace:

  • Fenilalanina: alteraría químicamente al cerebro, reduciendo el nivel de serotonina, alterando el metabolismo de los aminoácidos y la función hormonal del cuerpo. Además tendría la capacidad de destruir las células nerviosas, lo que podría ser similar a lo que ocurre en la enfermedad de Alzheimer.
  • Ácido aspártico: afectaría la capacidad de excitación del sistema nervioso.
  • Metanol: el metanol deriva en formaldehído, que junto con la dicetopiperazina produciría cáncer y un gran número de derivados altamente tóxicos.

Otras condiciones que se han asociado con el aspartamo son: ceguera en uno o ambos ojos, un notable deterioro de la audición, convulsiones epilépticas, migrañas, temblores severos, ansiedad, insomnio, palpitaciones, taquicardia, alteraciones menstruales, úlceras pépticas y depresión severa, entre otras.

Muchos investigadores se asombran de que el aspartamo siga siendo permitido para el consumo humano y esperan que pronto ingrese a la lista de los edulcorantes prohibidos. En muchos países se conocen sus efectos adversos y se venden productos  “libres de aspartamo”, por lo que debemos preocuparnos de comprarlos y sobre todo consumir pocas gaseosas y productos que tengan demasiados componentes artificiales, que puede que aún no hayan sido lo suficientemente estudiados, o que tengan conflictos de intereses que impiden conocer su real efecto en nuestra salud.