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Hidroterapia: una terapia práctica muy saludable

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iStockphoto/thinkstock

El agua ha sido utilizada desde tiempos remotos con fines curativos. Las distintas culturas entendieron desde los inicios que este compuesto es un excelente recurso natural no sólo imprescindible para la vida, sino aplicable en las distintas áreas de la salud. Se le ha empleado en todas sus formas: caliente, fría, vaporizada y como hielo para tratar problemas de cicatrización, pero la hidroterapia también es muy útil para estimular la circulación sanguínea y aliviar dolores y tensiones musculares.

Hay tres vías para aplicar la hidroterapia en el hogar: los baños de asiento, los baños de pies y las compresas. Veamos cada uno de ellos y cómo llevarlos a cabo.

Baños de asiento

Es un método muy eficaz para combatir las congestiones en la región abdominal y estimular el flujo sanguíneo y linfático de la pelvis. A pesar de ser un tanto incómodos, ayudan a curar los dolores menstruales, la cistitis y otros males del bajo vientre.

Necesitas llenar hasta la mitad dos tinas grandes, una con agua tan caliente como puedas soportar y otra con agua helada. Pon unas gotas de aceite esencial en el agua mezclando con la mano. La lavanda y la mejorana alivian las dolencias menstruales, el sándalo y el enebro son muy útiles contra la cistitis y el jengibre combate los fibromas uterinos.

Siéntate dentro de la primera tina introduciendo sólo la parte inferior del cuerpo hasta el ombligo. Permanece allí por tres minutos y luego haz el mismo proceso con el agua helada por un minuto. Alterna varias veces, terminando con el agua fría.

Baños de pies

Estos baños, calientes y fríos, ayudan a aliviar el cansancio de las piernas, así como a estimular el flujo linfático y a curar las várices.

Se necesitan dos cubos con agua hasta las pantorrillas, uno con agua bien caliente y otro con agua bien fría. Agrégale unas gotas de aceite de romero. La idea es sentarse con los pies dentro del agua durante 3 minutos y alternar cinco veces con el agua helada por un minuto.

Compresas

Las compresas de jengibre favorecen la circulación y sirven para tratar los trastornos menstruales. Para ello raya una raíz de jengibre en una bolsita y amarre con una cuerda. Pon agua a calentar e introduce la bolsa. Apaga el fuego antes de que hierva.

Toma una pequeña toallita, mójala en esa agua y exprímela para que no se produzca una quemadura. Entonces se coloca sobre la región abdominal. Si está demasiado caliente espera unos segundos a que sea tolerable y luego ubícala para cubrirla con una toalla seca. Una vez se enfríe, realiza el recambio. El tiempo total es de 15 a 20 minutos.